Adrian detuvo el beso cuando su cuerpo empezó a demandar más de ella. Más de sus labios, sus caricias, suspiros y gemidos que escaparon de su boca cada vez que un pequeño soplo de aire se interponía entre ellos.
Juntando sus frentes, trató de regular su respiración a la vez que la incomodidad del interior de sus pantalones se calmaba.—¿Que estamos haciendo, Adrian?
Dana sonaba tan desesperada como él se sentía en ese momento, y lo comprendía.
Tampoco él entendía porque ella le afectaba de ese modo. ¿Por qué se había enamorado precisamente de ella?
—No lo sé. No importa cuán lejos quiera mantenerme de ti. Todo me lleva de vuelta a tu lado y siento, en lo más profundo, que es a donde pertenezco. Dime que no sientes eso. Que es con Bobby con quien te ves dentro de cincuenta años, y haré cualquier cosa para alejarme de ti. Pero tengo que creer que eres sincera.Y Dana hubiese dicho esas palabras, pero las caricias de Adrian prosiguieron, sus besos nublaban su mente, y todo lo que quería era que no se detuviese. Que la hiciese olvidar todo lo que no tenía que ver con ellos dos juntos.
—Di las palabras, Dana. Prometo que me alejaré. Solo tienes que decirlo. Dime que me aleje, que esto no significa nada y que cuando te beso, no sientes que somos las dos únicas personas en este mundo.
—No puedo... No puedo.— Las pocas palabras que logró juntar se detuvieron cuando ella misma fue quien, tirando de él hacia ella, juntó sus labios en un hambriento beso que les consumió a ambos.
No fue hasta que una muy necesaria llamada, irrumpió el momento , obligándoles a separarse y a tomar aire para recuperar el que habían perdido segundos antes.
—Mamá... Si, perdón. Ya estoy subiendo. No tardo nada.
Despidiéndose apresurada y avergonzadamente y corrió hacia el interior del hospital y seguidamente al ascensor para subir hasta la habitación de Amelia donde la esperaba su impaciente madre.
Se quedaron con ellos hasta que la hora de visitas se terminó, despidiéndose hasta el día siguiente.
Estaban esperando el ascensor, cuando Nathaniel la llamó.
—Antes de que te vayas, sé que estás esperando una llamada referente a un trabajo en Nueva Orleans, pero si no es tarde aun, tengo algo que ofrecerte.
—¿Un trabajo?
—Si. Con el nacimiento de Charlotte, voy a estar un tiempo sin poder viajar, y mi socio necesita urgentemente a alguien que le ayude con algunos papeles. Si estás interesada, deberías estar allí a finales de semana. Todavía no ha entrevistado a nadie pero tendrá que hacerlo pronto.
—¿Eso significa mudarme allí?
—Si. Por ahora es temporal, pero estamos creciendo y a la larga necesitaremos ayuda. Si el trabajo te gusta y te desenvuelves bien, podrías trabajar permanente con nosotros.
Eso sin duda era algo que debía consultar con la almohada. Era cierto que esperaba una llamada y que estaba dispuesta a aceptar un trabajo en la ciudad de la que tanto se había enamorado el mes anterior, pero trabajar con Nathaniel podría significar algo de por vida.
—¿Puedo responderte mañana?
—Toma el fin de semana para pensarlo bien y dame una respuesta el lunes. Si entonces no te has decidido, llamaré a mi socio y que empiece a buscar a alguien.
—Gracias, Nathaniel. Eso haré.
Intercambiaron un abrazo, y siguió a su madre hasta el coche.
Hablaría con ella también durante la cena y se tomaría esos dos días para pensar en su futuro, porque necesitaba poner en orden su vida. Empezando por la personal.
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Puedes tenerme (Serie Love 20)
RomanceAdrian ha tratado de luchar contra la atracción que siente por la mejor amiga de su hermana. Dana es alocada y quiere libertad, pero está enamorada de otro y Adrian necesita alejarse de la tentación que supone tenerla cerca. Es imposible sin embargo...