-¡No es cierto!-.
-¡Te lo juro!-.
-Sigo sin creer que una niña de cinco años te molestó-.
-¡Lo hizo! Me aventó un trozo de pizza-.
-Que pena tu caso, quisiera ayudarte-.
-Chris aunque quieras no puedes pero no me molesta eso-.
-Ay Diana, por cierto ¿para que te arreglas?-.
-Will me invitó al cine-.
-¿Tú ir al cine?-.
-Si, no voy desde...-.
-Olvida eso, lo que pasó ese día ya quedó en el pasado-.
-¿Y si vuelve a pasar?-.
-Te aseguro que no, cuando estes ahí no te pongas nerviosa-.
Sólo cepillaba mi cabello y me veía al espejo, sentía la mirada de preocupación de Will, creo que también sentía la mía.
-¿Cuando te lo dijo?-.
-El martes-.
-¿A que hora se supone que va a llegar?-.
-A las 2:00, es demasiado puntual-.
-Bueno faltan diez minutos, me voy a quedar hasta que llegue-.
-Lo dices como si fuera que-.
-Solo voy a cerciorarme de que si venga-.
Obviamente Will iba a llegar, no creo que me olvide, además no creo que no recuerde algo que dijo hace tres días.
Cada minuto veía mi reloj, por alguna razón me entró una pequeña inseguridad ¿y si enserio no llega?.
Empecé a enloquecer cuando el reloj marcó las 2:00, la última vez que dijo que llegaría a cierta hora sí lo hizo y ahora no.
-Chris, ya son las 2:03-.
-Tranquila mujer, sólo son tres minutos-.
Las 2:05, me distraje y ya eran las 2:12, me diatraje otro poco viendo a la ventana y ya eran las 2:23.
-Diana...-.
-Ya me dí cuenta-.