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Los temas de conversación que en esos minutos salieron al descubierto fueron lo más amenos y comunes posibles, ya que tanto YeonJun como BeomGyu sacaban sus cabecitas al exterior para ver los copos de nieve caer en la oscura noche iluminada por las farolas que hacían ese bonito contraste con las virutas de la nieve descender.

JungKook guiaba al castañito que poco a poco iba perdiendo la fuerza en sus brazos al cargar al cachorro mayor, pero su terquedad no le permitía ceder a los pedidos de Jeon, que muy preocupado le pedía un cambio de cachorros para aflojar la fuerza que debía utilizar, o que directamente él los llevaría a ambos.

Pero hay un inconveniente en aquella posibilidad y es que BeomGyu no quiere dejar su lugar calentito y acogedor en el pecho del Alfa, tanto el embriague del aroma y el ronroneo del mayor le hacen conciliar la tranquilidad de la mejor manera posible, como cuando TaeHyung le acogía entre sus brazos y le mimaba para hacerle dormir.

Al llevar un rato de trote lento JungKook y TaeHyung notaban como la situación meteorológica empeoraba para su ciudad, la nieve se apoderaba de todo a pasos agigantados y pesados, los túmulos se acumulaban en las copas de los árboles y muchos de éstos simplemente no aguantaban el peso, cayendo encima de lo que se encontrara debajo; en este caso los coches aparcados y casi enterrados por el manto blanco y frío.

No era tan tarde aún pero la oscuridad avanzaba muy rápido y JungKook veía cada vez más cerca la casa acogedora en la cual se crió, misma casa que no pisaba desde hacía un año y a la que acude solo para mostrar orgullosamente al cachorro mayor.

—¿Mamá? -YeonJun sacó un dedito de su escondite, presionando la rojiza y congelada mejilla del Omega que le llevaba, ternura en dosis grandes llenó de pureza el corazón del mismo al escucharle, inclusive las ganas de lagrimear quisieron estar presentes- ¿Hemos llagado? -Sacudió su cabeza sin poder retener el impulso de acariciar las mejillitas heladas del cachorrito, que muy gustoso cerró sus luceros dejándose mimar.

Tal vez no recordaba bien la dirección o puede que la poca visibilidad de las calles le haya hecho equivocarse pero en realidad estaban a poco de llegar, JungKook empezó entonces a tensarse al acercarse a su antiguo hogar.
No quería malas impresiones, no quería que juzgaran a su Omega y tenía un miedo comiendo su raciocinio a medida del pensamiento que crecía en su mente.

Podía tirar del buen ojo que tenía su medio hermano, HoSeok, pero no aseguraba que éste le fuera de mucha ayuda en una cena antes de navidad donde seguramente acaben en malísimas condiciones.

—TaeTae -Apretó su mano y se ganó la mirada iluminada del menor, viéndole desde abajo con duda pero sin borrar esa expresión anonadada que tenía- Te quiero mucho...

Suaves picotazos en su corazón y el vivo sentimiento de amor que era correspondido le hicieron avergonzarse ante lo imprevisto que fue aquella pequeña confesión, solo sonrió tímido y quiso esconderse más en la bufanda que le protegía inútilmente del frío.

No hizo falta una respuesta inmediata si Jeon ya conocía perfectamente lo que diría, al fin y al cabo; su media Luna.

❄️

YeonJun conocía la casa con o sin nieve y cuando TaeHyung le sacó de su enorme abrigo, supo que era libre de ir y jugar con su casi primo Kang TaeHyun, un niño de edad similar a la suya y con una desbordante energía guardada, solo se ven en vacaciones y escasas celebraciones así que una amistad entre ambos es posible.

Jungkook bajó a BeomGyu y no soltó su manita hasta que el pequeño azabache le pidió a TaeHyung permiso para ir a jugar con YeonJun y el otro niño de grandes ojitos avellana, estaba flechado y quería conocerle.

En cuanto los niños tomaron una idea inicial para un juego inventado, Tae y Kook se sintieron desatados de una responsabilidad porque si los niños estaban cerca, debían tenerles cuidado pero si los enanos querían jugar, debían perder el miedo y dejar que se matasen si así lo quieren, sabio y real consejo dado por el mismísimo tío JiMin.

Destensando y relajando sus músculos, TaeHyung buscó instintivamente los mimos y cuidados de JungKook a su lado, en cambio el Alfa estaba serio con una expresión inquieta y poco estable, parecía pensar mucho, excavar en un pensamiento que le estaba haciendo daño.

No notó la necesidad del Omega, ni siquiera se fijó mucho en sus acciones hasta que tomó su mano entre las suyas, las calentitas manitas del menor le trajeron de vuelta pero su alma quedó enterrada bajó tres metros de tierra cuando vio a su padre asomarse por el marco de la puerta.

—Llegas temprano, no es común en ti -Felicitó aparentemente emocionado por su llegada, sin ver al castañito que algo perdido en reconocer al hombre peliblanco que se hizo presente, retrocedió un par de pasos sin soltar la mano del Alfa- YeonJun ha subido con TaeHyun, ya no es un cachorrito pequeño... -Dijo y la nostalgia la dejó escapar en un suspiro pesado.

—A-Ah, bueno... vine con -Su voz sonó mucho más forzada de lo que pensó, su padre bajó la mirada al chico y achicó sus ojos para verle de pies a cabeza- Vine con mi Omega y mi cachorro pequeño... -JungKook afianzó su agarre perdiendo el miedo por la tranquila expresión del mayor, sin juzgarle y asintiendo suavemente le dedicó una sonrisa sincera.

—Sean bienvenidos, están en su casa, disfruten de la estancia -TaeHyung vaciló en contestar y simplemente omitió el agradecer lo dicho, más a una bienvenida sonaba a un hostelero dando las llaves de una habitación- ¿Algo para quitar el frío, JungKook? -Inquirió, el nombrado sacudió su cabeza en negación, viendo ahora al Omega petrificado en su sitio- Bueno, estaré en la cocina.

Sin más giró sobre sus talones y TaeHyung tragó saliva por el resonar de sus firmes pasos por el suelo de madera, su mirada cohibida frenó en JungKook.

—Sé que tienes padres estrictos pero... -TaeHyung hizo un mohín tristón- ¿podrías por favor, cuidarme? Hay muchos aromas aquí y la mayoría son de alfas... -Se sintió apenado por su petición pero a la vez quiso ser más meloso a la hora de hablar porque así lo quería su Omega.

—No te preocupes -Suavizó su mirada, le atrajo en un pequeño empujoncito y estrechándole en sus brazos repartió unos poquitos besitos en su cabecita castaña y sedosa- Cuidaré mucho de ti...

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dije 40 partes, no sé si alargaré esa cifra

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora