36

4.2K 501 51
                                        

El aroma a rosas era algo peculiar en un Omega con una condición especial, TaeHyung no era el más consciente del olor que en su cuello emanaba así que no mostró sorpresa cuando la nariz del Alfa se aventuró por la zona dando suaves alertas de peligro cuando por sus muslos sus manos se desplazaban lenta y tortuosamente.

Era más que obvio que el menor de ambos no tenía sueño y con las advertencias que le estaba mandando el Alfa, el sueño quedaba de segundo plano o directamente no se enfocaría en dormir hasta dentro de unas horas.

Entre vagos suspiros y quieto a la merced del azabache, sus falanges se enredaron en sus hebras oscuras con cuidado, por sus movimientos algo lentos suponía por dónde iba el camino que quería hacer, aquello tan característico de su media luna y que le encantaba tanto.

JungKook sabía cómo marcar la diferencia entre hacer el amor y tener sexo.

Sintió sus vellos erizarse, la lengua del Alfa pasando por su cuello y el temblor que aquello tan mínimo desencadenó en sus piernas.
Besando su piel morena y marcando desde el primer instante su cuerpo, JungKook se posicionó entre sus largas piernas sin abandonar la zona erógena que estaba atacando a priori.

Conocía a su Omega y dónde debía tocar para hacerle llegar alto.

Sus dedos apretaron sus muslos levemente, lo suficiente para hacer que se quejara y le tomara de las muñecas, consiguiendo así tomarle con la guardia baja. Reaccionó más rápido y le devolvió la acción dejando sus manos por encima de su cabeza, sacándole al mismo tiempo una sonrisa nerviosa y coqueta.

Casi tetándole con la mirada mordió su labio al momento de dejar por fin el lienzo repleto de hematomas impregnados con su aroma y bastante visibles por gusto y preferencia, no dudó en admirar antes lo que había hecho para luego toparse con los luceros brillosos del castaño obsérvale con deseo desbordante.

JungKook separó sus manos, una a cada lado de su cabeza para hacer más cómodo el siguiente beso que inició como un roce tentador y continuó con ambos devorándose en segundos, por los extremos de sus labios ya desbordaba la sangre por el contacto de los colmillos del mayor con la sensible piel del morenito. Y éste no perdía el tiempo quedándose quieto, notaba cuán excitado estaba el contrario y al momento de ejercer presión con sus caderas pudo hacerse la idea mínima.

El sentimiento vivo lo experimentaron en el beso húmedo que compartieron por minutos, como si el tiempo no corriera y la noche fuera interminable. El Omega estaba apresado y mucho no podía hacer, era más, esperar a que le hicieran.

Y fue beneficiado, JungKook se separó apenas, y esa imagen del Alfa agitado con sus cabellos rebeldes y aquellos colmillos sobresaliendo de unos labios hinchados con gotas rojas, complementando con esa mirada cálida y delirante, hacía de su persona una totalmente diferente y dispuesta a entregarse a él solo por esa faceta tan caliente para su Omega.

Estaba apenas procesando y el Alfa retiró de su cuerpo su calentito pijama, provocándole un sonrojo y timidez, estar una vez más con su figura descubierta para él era un reto, conocía a JungKook y supo que le había deseado tanto como él.

Sus dedos tocaron su tatuaje con parsimonia, como si no le hubiese visto infinidad de veces en el pasado, sus manitas escondieron por vergüenza su miembro mientras dejaba que el otro explorara su cuerpo, obligándose a callar por los toques y apretones, por las sonrisas suaves que dejaba salir aun con aquellas pintas.

Y JungKook estaba experimentando de nuevo una pieza de arte que proclamaba como suya, pese al paso de los años y después de haber traído a dos niños al mundo, su Omega mantiene esa linda figura que adora, su cintura apenas marcada y una pancita adorable, sus anchas caderas y las pequeñas elevaciones que en su pecho permanecieron luego de su gestación.

Llegó su turno de deshacerse de su ropa, prenda tras prenda fue abultándose en un lado de la cama, elevando el nerviosismo del castañito en la cama que con más confianza entre ambos, bombeaba lentamente su miembro con la mirada pegada al azabache.

No sabía si eran aquellos colmillos o la mirada del contrario lo que más le atraía, tras los leves mordiscos que le dio a su piel experimentó temblores placenteros y nuevos, conocía esa faceta de su Alfa pero le daba mucho ego el saber que esos colmillos atravesarían su piel.

Regresando a la cama algo cohibido por la observación tan detallada que el Omega le estaba haciendo, Jeon inquieto escondió sus caninos apenas, mostrándose dudoso y con algo de miedo.

—¿Tienes preservativos? -Aquello se sintió como una aguja rompiendo una burbuja cálida, TaeHyung frunció sus labios y su mirada recayó molesta sobre el curioso Alfa- TaeHyungnie -Le llamó en reclamo, pensando que sería lógico que un Omega separado y con un cachorro tuviese preservativos en casa.

—No tengo —Murmuró tomando ahora las riendas de la noche, abandonó su posición tumbada en el colchón para sentarse a horcajadas sobre él.

Puede que JungKook abandonara rápidamente su preocupación sobre la protección que debía llevar para evitar estragos futuros, pero quien pudiera mantener la cordura con aquellos finos labios dejando besos en su mandíbula, esos deditos curiosos enredándose en su cabello mientras su otra mano curioseaba en su entrepierna.

Entonces lo olvidó, centrándose en disfrutar y hacer disfrutar, con sus dedos hundiéndose deliciosamente en la cintura del Omega y sintiendo la mano del mismo masajeando su miembro muy lento, casi haciendo memoria.

Le sonrió suavemente dejándole el trabajo cuando se ayudó de sus rodillas para alzarse lo suficiente como para dejar el glande en su entrada goteante de lubricante, el roce le hizo suspirar y se obligó a distraerle para no obviar el dolor que causaría brevemente. En su boca introducía uno de sus pezones, sin soltar su cintura, debía ayudarle en el vaivén.

Poco a poco sus cuerpos se unieron, y por las pomposas mejillas rosadas del castaño ya danzaban gotitas de placer y dolor, no tenía relaciones sexuales hacía muchos años y regresar a su vida sexual iba a ser complicado, más con un Alfa tan caliente como el suyo.

—No me aprietes... -Le regañó, acariciando su espalda sin hacer ningún movimiento aún, pero recibió un corto gruñido.

Jadeos cortos comenzaron a ser audibles junto a los chasquidos de sus pieles, dentro de diez minutos ya ninguno podía contenerse y los gemidos eran lanzados sin ton ni son, el mítico chapoteo que sus pieles chocando hacían y el chillido de la cama eran los sonidos predominantes.

Fue una noche reconfortante para ambos, una muy grata y exquisita también.



Fue una noche reconfortante para ambos, una muy grata y exquisita también

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

No soy buena para el smut así que aprecien esto.

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora