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Aún llovía en Daegu, atroces ráfagas de viento dejaban helado a cualquiera. TaeHyung observaba a las pocas personas que se atrevían a enfrentar el temporal desde su ventana, BeomGyu había caído redondito después de cenar y ya en su cama arropado no pudo apreciar junto a su papá la bonita noche húmeda.

Los edificios iluminados por pancartas interactivas muy luminosas y llamativas se veían a la perfección y estas eran reflejadas en los ojuelos aguados de TaeHyung.

Quiera o no, al caer la noche su cabecita se llena de malos pensamientos y de teorías que no quiere desarrollar del todo puesto que al final de todas ellas, él tiene la culpa.
Y aceptar aquello es doloroso. Por más veces que JungKook le haya dicho lo contrario, sigue pensando que su bonita historia y familia se vio destrozada por él.

Las medicinas llenaban su cuerpo todos los días para controlar aunque sea un poco su desorden, pero pese a beber diariamente cinco o seis pastillas, no aflojaba nada el pesimismo en su interior, dándole igual si escuchaba llorar a su bebé, realmente no era consciente si lloraba de verdad o eran cosas de su cabeza.

Y si en el trasfondo de todo de verdad era su culpa, ¿qué podía hacer ahora? Si el medio de comunicación que tenía con JungKook se quedó en el aire sin permitirle llamar o recibir llamada sin tener una idea del porqué, si siente que sus ánimos decaen cada vez que piensa en sacar adelante una nueva vida.

Sus dedos tocaron el cristal chispeado de gotitas, sus ojuelos cristalizados siguieron algunas de ellas en un intento de distracción, sin embargo recordaba todo aquello que pasó en su segundo embarazo, las amenazas de aborto que tuvo a lo largo de éste y la depresión post parto que tuvo que enfrentar solo.

—P-papá... -El cachorro tiró suavemente de su pijama, sus deditos temerosos toqueteando la tela le sacó de su ensoñación y al verle notó que éste estaba somnoliento, por la forma perezosa de rasgar sus ojos y lo hinchados que estos estaban- Tocan la puerta... -Le dijo apuntando en esa dirección.

—Vuelve a la cama -Dejando un besito en su frente y peinando sus revoltosos cabellos avanzó hasta la puerta principal, escuchando al azabache bufar y gruñir en su camino a su habitación, perdiéndose en el pequeño pasillo.

Aclarando su rostro por el lagrimeo anterior, levantó la puertecita de la mirilla con cuidado, acercando su ojo derecho a ella y cerrando el izquierdo para mayor claridad, pero se topó con una imagen negra. Confundido frotó sus ojos con un extremo de su camisa, volviendo a esa posición se encontró la misma historia, por ende pensó que el lente estaba mal y haciendo el mismo procedimiento, lo limpió.

Pero del otro lado no se veía absolutamente nada, como si las luces de fuera estuvieran apagadas o alguien estuviera presionando la lente desde fuera.

—¿Quién es? -Inquirió sin querer abrir la puerta a nadie sin antes conocerlo, el silencio le contestó.

Pensando que su pequeño había jugado con él, giró sobre sus talones, moviendo su cuello por un pequeño dolor en un costado. Estaba bastante sumido en apagar todo e ir a dormir, que cada célula de su cuerpo se congeló al escuchar toques en la puerta. Su mirada se quedó en la superficie de madera por largos segundos, sin poder creer que alguien estuviera tocando.

Una vez más, llamaron por el timbre.

TaeHyung ya estaba repasando mentalmente los números de la policía civil, municipal y por sí hacía falta, el de los bomberos.

Avanzó una vez más, su ojo derecho en la lente y sus manitas sobre el pomo ante cualquier cosa. El negro pulcro le dio un bonito abrazo.

—Llamaré a la policía si siguen tocando, no son horas de jugar... -Alertó, con miedo pero sonando firme.

—TaeHyungnie, Yeonnie viene dormido, ábreme la puerta, amor...

—TaeHyungnie, Yeonnie viene dormido, ábreme la puerta, amor

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Quedan 6 partes y la termino.

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora