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Una bufanda azul cubría la mayor parte de su cuello con la intención clara de no dejar ver aquellas mordidas y chupetones, además de un lazo reciente y apenas curado en la curvatura de su hombro derecho. Mente y corazón no van de la mano, TaeHyung siente la presión en su pecho cada vez que se replantea la nueva relación que estaban fortaleciendo, el lazo que ahora lo une ante la Luna es algo aterrador, conoce su cuerpo y su condición, lo que puede pasar con él si algo sale de lo habilitado.

Teme hacerle daño al Alfa.

Le hace daño pensar tanto en una situación en la que no quiere estar nuevamente, pese a sus manojos de pensamientos pesimistas, hay una pequeña parte de él sumamente emocionado, feliz y completo, esa mitad que había llenado a base de recuerdos de su Alfa ahora está complementada correctamente por el mismo Alfa. Combate con las vías futuras por las cuales no quiere ir y se aferra a lo que le hace feliz.

Quiere aferrarse a JungKook toda la vida.

Así como esa mañana en la cual fue a dejar a su cachorro más pequeño a su colegio en compañía de JungKook y YeonJun, su mano entrelazada con la del mayor mientras ambos niños caminaban por delante jugando con dos figuras de juguete haciendo ruiditos.

Su cabecita se balanceaba vacilante y por segundos debía apoyarla en el hombro del azabache, JungKook tuvo que resguardarle entre sus brazos por algunos segundos para que cerrara los ojitos tranquilo y recuperara algo de energía. Sus cachorros estaban muy confundidos por la visita, YeonJun bastante feliz por mudarse pero con un feo sentimiento en su pechito por enterrar a su mascota en un parque antes de marcharse, su papá le dijo que Cuscus había cumplido su estancia aquí y que morir solo le daba paso a una vida en el cielo, el pequeño se tragó el cuento pero muy triste.

BeomGyu era un caso especial, esa mañana YeonJun lo abrazaba y restregaba su naricita por todo su cabello por el aroma del Omega impregnado en él y ciertamente desarrolló una oleada de celos ardientes cuando TaeHyung los levantó y mimó primero al mayor cuando siempre había recibido él sus buenos días.

Aquel enfado fue apaciguándose pero aún persistían los celos.

Cuando llegaron al patio del edificio y Beom tuvo que entrar, TaeHyung fue tornando su nerviosismo y miedo por el profesor de su cachorro, afianzó el agarre con el Alfa y después de despedirse del menor, fijó su mirada en la puerta. De allí salían los profesores a recoger a sus alumnos correspondientes y BeomGyu alzó su brazo cuando le nombraron.

Esa mirada filosa y fría se posó primero sobre el pelinegro y después sobre su padre, fue allí donde TaeHyung abrazó al Alfa. Y el otro sonrió entre mosqueado y burlesco.

—¿Es ese el profesor de BeomGyu? -Inquirió bajito, recibiendo una vez más a su Omega en su pecho para brindarle suaves caricias en su cabello y mejillas, le escuchó asentir pero aún así posó su vista en el Alfa que seguía nombrando alumnos, la mala impresión que aquello le causó no cesaría con rapidez.

Tomando la manita de YeonJun se marcharon de allí una vez más a casa, los mayores debían hacer papeles importantes.

Aún así, JungKook seguía teniendo una pregunta para su Omega después de hacer lo primordial en casa.

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Con el lobito de negro pelaje fuera de su campo de vista, TaeHyung y JungKook dejaban sobre la mesa del comedor papeles y más papeles, apenas y cruzaban palabras, aquello debido al sumo empeño que tenían de firmar todo para entablar lo que a ambos les asustaba. Una mudanza y posibles propuestas de plazas de colegio, obviando un puesto de trabajo para el Alfa.

JungKook era oficinista y por lo poco que llegó a escuchar, en Daegu podría encontrar trabajo con un buen currículum preparado y muy detallado puesto que los trabajadores rinden poco y sus posiciones vacilan de caer, dándole a él luz verde.

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora