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[flashback]

El reloj a su costado de su cabeza estaba acabando con su poca paciencia segundo a segundo, cuando las manecillas hacían ese pequeño "clic" que dejaba de ser normal para empezar a fastidiar. Eran al rededor de las cuatro y cuarto de la mañana, apenas hace una hora que YeonJun, su pequeño de meses, había decidido dormir en su cuna sin tener a su padre acompañándole.

Estaba seguro de que había grabado ese llanto desgarrador y profundo de su bebé, incluso cuando estaba a nada de dormirse, escuchaba sollozos agudos, desesperados y la angustia no tardaba en recorrer sus venas, despertándole de la nada en medio de la madrugada.

Agitado y con el sudor haciéndose presente en su cuerpo salió de la cama al no sentir el peso de su Omega al otro lado de la cama como seria normal, dejó de escuchar a su hijo llorar, las arcadas retumbaron en su mente, la tos insaciable de alguien en el baño y ese lloriqueo tan conocido.

Dejando salir toda su cena en un retrete, apoyándose en cualquier cosa para no caer, TaeHyung vomitaba sin control, su garganta ya escocía y sentía morir con cada tanda de vomito salir de su interior. Por sus ojos se derramaban lágrimas gruesas que se perdían al bajar, ni siquiera sintió ellos movimientos del Alfa por el departamento.

Buscando entre estantes se encontraba, aquellas pastillas tan sagradas para el Omega en estado de gestación que le servían para bajar los malestares típicos en el embarazo y aunque no habían hecho pruebas de aquella sospecha evidente, el azabache sabía por dónde iban los tiros.

Pese a la gran alegría que en un principio le sacudió, de aquello no quedaba ni las cenizas.

En una relación tan floja como la que tienen ahora, un nuevo bebé no es una gratificante noticia para sus padres.

Además, cuentan con un cachorro de apenas meses como para empezar a planear una nueva vida con uno más, si con él que tienen la cosa se complica más y más al ser primerizos, no saben cómo afrontarán una rutina con un cachorro pequeño.

Rellenó un vaso de agua hasta la mitad, caminando despacio hasta su habitación y imaginando ya la escena que el Omega le montaría al verle llegar con esas pastillas tan conocidas. JungKook suspiró con desgana, estaba harto de pelear con su pareja, de reñirle, de ser reñido, de gritar frente a su pequeño pelinegro, la situación en aquel departamento empeoraba a tal punto de querer preferir estar fuera y alejado que dentro conviviendo.

Nada más entrar al baño se topó con el castaño limpiando su boca somnoliento, sus luceros rojos daban paso libre a las lágrimas y por más que aspiraba y exhalaba, sentía su pecho contraerse hasta quitarle el oxígeno exigido.

—Toma... -Le tendió amistosamente el vaso de vidrio junto a la píldora, mismos que TaeHyung observó con sorpresa y curiosidad, alzando su mirada asustada al Alfa- Sabemos que estos síntomas se deben a un embarazo, no intentes ocultarlo más...

—U-Un embarazo... -Musitó bajito, aún tenía el mal sabor de boca y al tocar la pastilla volvió a alzar la mirada, buscando aprobación en su pareja- ¿U-un em-embarazo? -Inquirió entre sollozos, titubeante y con miedo.

Sin querer darle explicaciones explícitas, se limitó a asentir con una mueca exhausta, masacrada por las horas de trabajo en el exterior y la llegada a casa con un bebé demasiado pequeño y llorón.

—JungKook...

—No vamos a hablar de eso ahora, tenemos dias por delante para tomarlo con calma. Estoy cansado, no quiero hablar contigo ahora mismo—

—¿No quieres hablar conmigo? -Preguntó alzando más su voz- Perdona por estar todo el puto día con tu hijo y estresarme por ello, perdón por querer aligerar tu trabajo aquí y dejarte solo el baño y la cena con él.

—¿El baño y la cena? -Sus orbes se abrieron más de la cuenta, frente a él el castaño tragó sin gota de líquido la pastilla antes tendida- Son las cuatro de la mañana y he sido el único que ha atendido sus lloriqueos -Renegó.

TaeHyung le vio indignado, casi queriendo abofetearlo por lo dicho.

—Se me olvida que además de estar todo el día con él, también debo velar su sueño por las noches para que tú, imbécil, duermas calentito en una cama -El azabache rodó los ojos.

—Exacto, y también olvidas que salgo a trabajar todas las mañanas súper temprano para traerles comida a ti, malagradecido y a tu cachorro -Le retó.

El castaño frunció su ceño, aquellas traicioneras lágrimas gruesas y dolorosas haciéndose paso ante el miedo, JungKook había hecho de sus manos dos puños, se notaba la presión en ambos por el tono blanquecino que habían ganado.

—T-Tengo baja por maternidad y, ¿piensas que la voy a utilizar para no dormir? ¿Eh? -Avanzó unos pasos, clavando su dedo índice en el pecho del Alfa- Después de nueve jodidos meses cargando un cachorro me pides que también le cuide ahora, eres un fenómeno-

—¡Es lo que hacen los Omegas, TaeHyung! -Vociferó al verle salir del baño, sus piernas temblando en cada paso y los míticos dolores de vientre dando punzadas- ¡Cuida de tu cachorro!

—¡Cuida tú de él! -Respondió entre gritos- ¡Me tienes harto con el mismo cuento!

—¡Si tanto te molesta que te recuerde lo que tienes que hacer, entonces vete!

Sin pensarlo más de dos veces, con su cabeza hecha un bombo, TaeHyung salió de la habitación dando un portazo, apoyándose al instante en la pared contigua. Alzó su mirada al techo pero no logró distinguir nada por las gotitas saladas que allí se acumulaban, su corazón ardía en dolor como si bajo él hubieran puesto una hoguera.

No era dolor físico, exceptuando el del vientre, era la lástima que sentía por ellos, por cómo habían deteriorado una relación sana, como años de amor se desmoronaban frente a ellos y se quedaban observando.

Hormonas. Hormonas.

Estaba harto de ellas, de tener esos cambios drásticos, de no poder retener sus impulsos de gritar si le gritaban. No soportaría esos chutes de depresión por las mañanas por mucho tiempo puesto que a su cargo tenía a un cachorro que dependía de él.

Pero joder, no encontraba paz en ningún momento del día.

Dos o tres minutos después de estar allí de pie, tembloroso y poco estable, agudizó su oído, el bebé volvía a llorar.

El bebé... si tan solo no fuera un Omega defectuoso, tendría a su familia unida, a la espera de un nuevo integrante.

Soñar le hacía daño, no quería más cachorros, no quería volver a pasar por todos esos meses pesados y delirantes, pero allí estaba su problema, era un Omega defectuoso.

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora