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Las bajas temperaturas fomentaron el rojo en sus mejillas maltratadas por las brisas heladas y la poca ropa en su cuerpo siendo una noche indicada como la más fría de todo el invierno, solo una chaqueta grande que hasta sus muslos llegaba y unas medias esponjosas que no cubrían más allá de sus rodillas, TaeHyung cerró sus párpados en un suspiro que frente a él una nuevecita de vaho formó.

Ni siquiera zapatos le resguardaban de la humedad de la nieve y amenazantes copos se adueñaban de los cabellos desordenados de su cabecita castaña, poco importaba que para un futuro estuviera postrado en una cama sufriendo de hipotermia.

Salió de casa esa noche porque el sentimiento en su pecho le superaba en vida, desgarrando la poca paz que tenía dentro de esas cuatro paredes siendo especialmente por sus hijos, mismos cachorros que anhelaba llevarse consigo y cuidarlos como lo más especial junto a su Alfa.

Porque la familia de cuatro era un sueño que florecía deslumbrante en su mente y alma.

Las conversaciones que comenzaban en acuerdo mutuo terminaban con ambos queriendo evadir el tema pese a la necesidad que tenían de indagar hasta el fondo para llegar a un beneficio para todos.

Mientras que TaeHyung se sentía incapaz de dejar ir a su Alfa y a su cachorro, JungKook no encontraba la luz en su túnel al verle rogarle que no se fueran de su lado.

No era un berrinche.

Era el miedo de perderles otra vez.

Significativas gotitas saladas quisieron salir, escondiendo su rostro entre sus manos concedió aquel acontecimiento, tiritando del frío y del miedo se hizo pequeñito en el gran patio, la luz resplandeciente de la madre Luna era quien con sus destellos curaba los sollozos irregulares que de sus heridos labios se escapaban.

El silencio que en sus brazos le resguardaba fue lo necesario para deshacerse de esos túmulos de tristeza que en su interior guardaba con recelo ardiente y el odio que por su persona antes nacía comenzaba a reemplazarlo por caricias cálidas que buscaban curar sus heridas.

Su corazón desbordante de amor gracias a delicados besos proporcionados por JungKook, el Alfa había llegado a su vida una vez más a reparar lo que sin querer había roto, reconfortantes palabras de aliento le subieron los ánimos que bajo tierra tenía enterrados.

YeonJun le había mostrado con pocas acciones un amor empolvado que bajo llave descansaba, ahora más resplandeciente que nunca.

Y no pensaba en soltar a esas dos personas.

No quería conciliar el sueño con la tristeza a su lado.

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora