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—No -Sus ojos se blanquearon en molestia, TaeHyung de igual manera bufó con rabia- ¿Qué se supone que debo de entender? -Preguntó el rubio tratando de ser amable- ¿Quieres que hable con JungKook? No sé tal vez decirle lo que te ocurre...

Le oyó sisear sin dirigirle la mirada jugando con sus dedos sobre su regazo se veía más desanimado que antes, pero no lograba encontrar las razones de su estado de ánimo.

—¿Qué pasa, Tae? -Insistió, girándole un poco.

Pero el menor guardó silencio.

—¿Hay algo que no me has dicho? ¿JungKook te ha tocado con malas intenciones? ¿Tengo que convertirme en asesino serial para matarle y hacer que su cuerpo desaparezca de la faz de la tierra? -Logró lo que quería, las comisuras de sus labios se alzaron levemente ante sus ocurrencias- Dime...

—Si lo dices así me quitas un peso de encima... -Siseó tomando una bocanada de aire- ¿Sabes qué? -JiMin le vio con atención paciente- Era una tontería, lo dejaré pasar porque no importa...

—Otra decepción -Soltó en un bufido- Quería chicha, chisme del bueno para poder volver a aquellos tiempos -Alegó entre gruñidos juguetones con su lobo, pero sin embargo no le dejó y se marchó, el rubio hizo lo contrario- Ay, me haces temblar del miedo ante lo que pensé, deberías tener en cuenta mi descontrol emocional y médico, se me subió la presión.

TaeHyung carcajeó y siendo un adulto mimado recibió gustosamente el contacto físico con el mayor, perdiéndose en un abrazo sincero que anhelaba mucho de su pequeño mejor amigo.

JiMin siempre portaba lo que él llamaba "dosis de felicidad" puesto que las repartía a conveniencia de cada quien, aligerando los momentos tensos con fugaces segundos de calma. También le abría los ojos muy rápido y se daba cuenta de las cosas ágilmente.

🪡

En aquellos momentos armoniosos donde se respiraba tranquilidad, TaeHyung mantenía a sus dos cachorritos en su regazo mientras estos cabeceaban somnolientos y con las energías agotadas, sus ojitos ya estaban abiertos a la fuerza pero aún así ambos se mantenían firmes a su apuesta.

No se sabía cual de los dos había declinado por jugar a aquel juego pero uno terminó engatusado por el otro, a tal punto de gritar en medio de la mesa que ganarían la apuesta a cualquier coste, no contaban con las pocas reservas de energía que tenían.

Pasaban de las dos de la mañana y nótese esta hora con el frío mortal que le acompañaba en el salón, sus cachorritos poco a poco cedían irse con Morfeo, ambos sostuvieron sus cabecitas azbaches en el hombro de TaeHyung.

YeonJun podía ser mayor y todo el cuento ese, pero para el Omega seguía siendo un pequeño bebé al que debía mimar aún si éste dormía plácidamente en su pecho junto a su otro bebé, éste más acostumbrado a las caricias nocturnas y mimos inesperados.

Turnando cachorro fue dejando besitos, hasta envolverlos a los dos en una capa de su aroma, cálida y necesaria para ambos, se sentían más protegidos que nunca bajo esos tratos y añadiéndole el tenue pero presente ahora de JungKook, aquello ya era gloria.

El Alfa se había ido a dormir hacia una hora viendo que ninguno de los tres cedía a dormir tan temprano, pese a las quejas que le puso al Omega, éste reajustó todo a lo máximo, diciéndole que la mañana siguiente hablarían si era lo que quería, o que también le daría mimos a él cuando se fuera a dormir, pero que quería estar con sus niños esa noche de navidad.

La única fuente de calor presente era la calefacción central, pero el calor que los radiadores emitían empezaba a disminuir con el paso de los minutos, se disipaba levemente el calor que había ganado la casa y a leguas se aproximaba el frío.

Tres y pico de la mañana, los niños estaban totalmente dormidos y TaeHyung les había acompañado hasta el final, cerrando sus párpados unos segundos para refrescar su cansancio, pero una vez cerrados fue complicado abrirlos de nuevo.

Y JungKook no se fiaba de las palabras del castaño, asomándose un poco por el pasillo vio a su familia descansar incómodos en el sillón, los tres juntitos acurrucados unos con otros para darse calorcito.

Algo adormilado pero convencido de la terquedad de su pareja, se las apañó para tomar a YeonJun con cuidado, la cabecita castañita del mayor se fue de pasó ya que la descansaba en el cachorro mayor. Alerta, Kook maniobró lo suficientemente rápido como para cambiar su posición.

Llegó a una de las habitaciones y recostó el cuerpecito del menor en medio del calentito colchón, dejando un espacio para acurrucar al otro con cuidado de no despertar a ninguno. Les encendió una luz a demanda de TaeHyung.

A éste último también le cargó, pero en una habitación diferente.

Ahora quien descansaba en brazos fornidos era el Omega, atontado por el rico aroma a miel y limón —desde que me comentaron que JungKook estaría bueno para la garganta, me da gracia poner su aroma— y despertándose un poco cuando por su piel se posaron finos y húmedos labios, marcándole el cuello con leves mordidas apenas dolorosas, no afirmaba sus colmillos pero estos se sentían.

Para cuando abrió sus ojos, las manos del Alfa recorrían su pecho con cuidado y amando el toque se dejó hacer sin ser consciente de lo que pasaba, sabía que era Jeon quien le tocaba, sabía que era el Alfa quien reclamaba sólo un poco de lo que le pertenecía.

Tiñéndose carmín y emanando calor propio, sus mejillitas sonrojadas le delataron, también fueron besadas con amor y sutileza, húmedos besos le llenaban con furor su desgastado corazón.

—JungKookie...

—Perdón si te desperté -Murmuró, sus labios presionados contra su cálida y tentadora piel morenita sin ser capaz de calmar sus deseos por hundir sus colmillos ya sobresalientes en la curvatura de su cuello- Solo quería un poco de ti por navidad, eres el regalo más sexi, ¿lo sabías?

Ah, TaeHyung conocía con precisión a su Alfa.

—El regalo de navidad tiene mucho sueño, déjale dormir...

Y jugaba con sus conocimientos.

—Solo un poquito...

TaeHyung le tomó de las mejillas separándole de su piel ya babeada y mordisqueada, según el Alfa, impregnada de amor y cariñitos.

—Muerdes muy fuerte, déjame dormir un poco, ya te darás el lujo después...

JungKook suspiró rendido.

—Luego no te quejes...

feeling blue | KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora