-¿Por qué quiere verme? -cuestionó Juliette.
Ethan, Beatrice y ella estaban subiendo en el ascensor del edificio donde vivían Ethan y aparentemente Jerome.
Juliette no podía evitar sentirse nerviosa por ver a Jerome, le había parecido lindo pero ella había asimilado el hecho de que nunca lo vería otra vez, ya que ella no creía cuando decían que el mundo es pequeño.
-Bueno, primeramente por el hecho de que nunca lo llamaste.
-Oh -se dio cuenta Juliette-. Lo siento por eso.
El ascensor sonó y luego se detuvo para abrir sus puertas. Beatrice y Juliette creyeron que entrarían a un pasillo común y luego caminarían a la puerta del apartamento de aquellos chicos, pues estuvieron equivocadas porque principalmente, eso no parecía ni era un apartamento.
-Bienvenidas al loft.
Era un loft, claramente. Amplio, iluminado, algo desordenado y con olor a perfume de hombre.
-Jerome debe estar arriba en su cama. Bajará en unos momentos. ¿Lo esperas aquí o quieres ir conmigo y Beatrice a la cocina para beber algo?
-Estoy bien, vayan.
Ethan se volteó y antes que Beatrice pudiera hacerlo, ella le hizo una sonrisa emocionada a Juliette y luego siguió a Ethan.
Segundos después, Juliette vio como Jerome aparecía de algún lugar. Estaba vestido muy diferente a la vez que lo vio en el restaurante. En aquel momento estaba casual.
-Juliette Stewart.
-Hola... Jerome.
Jerome se acercó a ella con una expresión indiferente y le besó la mejilla de manera amistosa.
-No me llamaste.
-Lo siento es que... Estuve ocupada -Juliette mintió, ella ni sabía porque no lo había llamado.
-Entiendo eso, no me importa, de todos modos... ¿Sabes algo? Soñé contigo todos los días después de verte.
Juliette no evitó bufar, en su mente. Para ella, eso fue tanta mentira junta, incluso cuando no lo fuera.
-Yo creí que nunca te volvería a ver -Juliette comentó.
Jerome ladeó la cabeza y disminuyó el espacio entre ellos.
-El mundo es pequeño -Jerome sonrió de lado, como si alguien hubiera dicho una broma sarcástica sin gracia-. ¿Cuántos secretos puedes guardar?
Juliette se estaba cansando de los juegos que Jerome hacía con ella.
-Seamos claros, ¿Querías verme para algo?
Jerome se alejó de ella y sacó un cigarrillo de su bolsillo.
-Cálmate... ¿Cigarrillo? -Jerome se lo extendió.
-No gracias -contestó Juliette mientras negaba con la cabeza.
-Bueno, -Jerome caminó hacia un estante del lugar- aunque no lo creas, hay una canción que encontré que me hace pensar en tí de algun modo. Eso era a lo que me refería.
Jerome encendió el cigarrillo y luego tocó un botón del equipo de sonido, y la música comenzó a sonar.
Juliette la reconoció inmediatamente y no evitó sonrojarse.
Jerome se acercó a ella y aspiró de su cigarrillo para luego botar el humo mientras movía sus labios imitando la voz que sonaba:
"Have you got colour in your cheeks?"
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Twenty-two.
ChickLitCinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño, pero no saben estarán por pasar muchas cosas insuales para ellas. Se veran enredadas en líos, nuevas amistades, amores y engaños. Todas tend...
