Capítulo XXXII: El brunch salvaje {Parte II}

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Elaine se sintió segura cuando regresó al hotel con su séquito de "meseros" detrás de ella. Todavía estaba vacío el lugar pero Amelia se encontraba allí, esperando a Elaine y su plan. Cuando Amelia los divisó se acercó a Elaine.

-Amelia, ellos son mis amigos. Son Idelle, Beatrice, Juliette, Roxanne, Patrick y Hunter. Ellos serán los meseros -sus amigos detrás de ella estrecharon la mano de Amelia cada uno-. Chicos, ella es Amelia, la sub-editora de la revista.

-Me gustaría charlar pero no tenemos tiempo así que vamos niños, síganme -Amelia se dio la vuelta y caminó hacia la cocina.

-Vaya, es adorable -comentó sarcásticamente  Roxanne.

-Una vez que la conoces se te hace menos antipática -dijo Elaine-. Vayan, después los veo.

Sus amigos siguieron a Amelia y Elaine respiró aliviada, le gustaba aquella sensación de tranquilidad que brindaba el haber resuelto un problema. Se preguntó cuándo llegaría Christopher, se estaba aburriendo sin su presencia allí y sus amigos estaban demasiado ocupados como para distraerse con ellos, ella quería ver qué traje usaría Christopher, de qué color, con qué corbata lo combinaría, cómo peinaría su cabello... En fin, millones de posibilidades.

Los minutos pasaban y empezaba a llegar gente, entre ellos la prensa, los cuales apenas entraron, comenzaron a capturar fotos las cuales Elaine evitaba completamente. No quería su rostro en un periódico o un blog. Luego, empezaron a servir los meseros con bebidas de bienvenida. Aquellos eran Hunter y Roxanne.

Hunter se acercó a Elaine, que se encontraba viendo la entrada en espera de Christopher.

-¿Algo de beber, cariño? -Hunter le colocó la bandeja que sostenía con una mano en frente de sus ojos.

-De ti bebería lo que sea, pero no gracias.

-¿Sucede algo? Pareces decaída.

Elaine lo miró confundida.

-Me siento bien, pero quizás esté cansada.

-Sonríe Elaine. Luces bastante linda como para no sonreír.

Elaine le sonrió a Hunter, él era un encanto, a pesar de todo.

-Gracias.

A medida que pasaban los minutos, su estómago rugía cada vez más. Ya no le importaba la llegada de Christopher, solo le importaba comer, se sentía débil y sin energía. Entonces, cuando menos se lo esperó, Christopher apareció. Elaine no evitó sonreír y para su suerte, aquella sonrisa fue lo primero que vio Christopher que se acercaba a ella.

-Buenos días Elle, perdón la tardanza, ¿todo bien?

-Todo está perfecto. Hiciste un buen trabajo, te felicito.

-Date crédito a ti también, es algo que hago todos los años, pero este año sin tu ayuda no lo hubiera podido hacer -Christopher le tocó el hombro amistosamente.

-¿Por qué te empeñas tanto en sobrevalorarme? -Elaine cuestionó.

-¿Y por qué tus ganas de subestimarte?

Elaine alzó las cejas y sonrió con las mejillas coloradas.

-Vale, tu ganas. De ahora en adelante alardearé de todas las cosas que haces gracias a mí. Como esto -Elaine tomó un bocadillo de la bandeja que llevaba Roxanne-. Sin mí no estuvieran aquí.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora