Juliette dejó caer el vaso que apenas terminaba de beber cuando oyó el nombre del chico.
-¿Es en serio? –solo pudo decir eso.
Quizás Juliette no estaba sorprendida porque el chico estaba en su puerta, si no que se lo había imaginado menos guapo.
-¿Está Idelle? –repitió Hunter impaciente.
Juliette recogió el vaso rápidamente, asintió y se fue a buscar a Idelle en la habitación.
Entró corriendo mientras que Idelle se maquillaba las pestañas y se veían más largas de lo normal.
-¡Idelle!
Idelle se sobresaltó y su ojo quedó manchado de rímel. La volteó a ver con una expresión enojada y Juliette soltó una carcajada al verla.
-Pareces un panda. –dijo en medio de la risa.
-¿Qué quieres? –preguntó Idelle mientras se limpiaba con una toallita húmeda.
-¡Hunter! ¡Hunter está allá en la puerta!
Idelle la miró sorprendida pero luego se cruzó de brazos creyendo que era otra broma que sus amigas le solían hacer.
-Si crees que voy a caer en eso de nuevo, jódete.
Juliette achicó los ojos y sacó su cabeza por la puerta que daba a ver justo en la entrada del apartamento.
-¿Sigues allí Hunter? –le gritó ella.
-¡Sí! –respondió él e Idelle lo oyó.
Abrió sus ojos como platos.
-¡Mierda! ¡Te voy a matar! ¿Qué hace aquí?
-¿Crees que lo sé? ¿Qué esperas? ¡Sal!
Idelle se miró por última vez en el espejo, acomodó su pelo y sus pechos.
-Se te está contagiando de Elaine. –le comentó Juliette.
Idelle hizo caso omiso y salió caminando a un paso nervioso. Ni sabía cómo Hunter había conseguido su número de apartamento.
-Hola Hunter… -lo saludó tímidamente mientras llegaba al marco de la puerta- ¿Cómo llegaste aquí?
-Tu amiga me dijo donde era.
-¿Amiga? ¿Elaine? –Idelle achicó los ojos. La mataría cuando volviera.
-Al parecer. –Hunter se metió las manos en los bolsillos- Así que… ¿Te gustaría salir conmigo algún día?
Idelle iba a responder pero fue interrumpida por Beatrice que venía del pasillo mientras se miraba en un espejo. Pero no estaba completamente vestida. Solo llevaba unos shorts y su sostén.
-¿Idelle tienes rim…?
Beatrice se dio cuenta que alguien estaba allí. Hunter alzó una ceja y le guiñó el ojo.
-¡Sucio! –le gritó Beatrice mientras salía corriendo hacia la habitación.
Idelle llevó su mano a su frente, sus amigas no la dejaban de avergonzar.
Hunter soltó una carcajada en voz baja e Idelle lo fulminó con la mirada.
-Creo que deberías irte –dijo Idelle tomando la puerta y empezándola a cerrar.
Él puso el pie entre el pequeño espacio y la puerta se detuvo.
-Vamos, sal conmigo, solo un día.
-No. Pídele a Beatrice si quieres, está soltera.
-¿Tú tienes novio? –él enarcó una ceja.
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Twenty-two.
ChickLitCinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño, pero no saben estarán por pasar muchas cosas insuales para ellas. Se veran enredadas en líos, nuevas amistades, amores y engaños. Todas tend...
