Capítulo VII: ¡A trabajar!

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Juliette dejó caer el vaso que apenas terminaba de beber cuando oyó el nombre del chico.

-¿Es en serio? –solo pudo decir eso.

Quizás Juliette no estaba sorprendida porque el chico estaba en su puerta, si no que se lo había imaginado menos guapo.

-¿Está Idelle? –repitió Hunter impaciente.

Juliette recogió el vaso rápidamente, asintió y se fue a buscar a Idelle en la habitación.

Entró corriendo mientras que Idelle se maquillaba las pestañas y se veían más largas de lo normal.

-¡Idelle!

Idelle se sobresaltó y su ojo quedó manchado de rímel. La volteó a ver con una expresión enojada y Juliette soltó una carcajada al verla.

-Pareces un panda. –dijo en medio de la risa.

-¿Qué quieres? –preguntó Idelle mientras se limpiaba con una toallita húmeda.

-¡Hunter! ¡Hunter está allá en la puerta!

Idelle la miró sorprendida pero luego se cruzó de brazos creyendo que era otra broma que sus amigas le solían hacer.

-Si crees que voy a caer en eso de nuevo, jódete.

Juliette achicó los ojos y sacó su cabeza por la puerta que daba a ver justo en la entrada del apartamento.

-¿Sigues allí Hunter? –le gritó ella.

-¡Sí! –respondió él e Idelle lo oyó.

Abrió sus ojos como platos.

-¡Mierda! ¡Te voy a matar! ¿Qué hace aquí?

-¿Crees que lo sé? ¿Qué esperas? ¡Sal!

Idelle se miró por última vez en el espejo, acomodó su pelo y sus pechos.

-Se te está contagiando de Elaine. –le comentó Juliette.

Idelle hizo caso omiso y salió caminando a un paso nervioso. Ni sabía cómo Hunter había conseguido su número de apartamento.

-Hola Hunter… -lo saludó tímidamente mientras llegaba al marco de la puerta- ¿Cómo llegaste aquí?

-Tu amiga me dijo donde era.

-¿Amiga? ¿Elaine? –Idelle achicó los ojos. La mataría cuando volviera.

-Al parecer. –Hunter se metió las manos en los bolsillos- Así que… ¿Te gustaría salir conmigo algún día?

Idelle iba a responder pero fue interrumpida por Beatrice que venía del pasillo mientras se miraba en un espejo. Pero no estaba completamente vestida. Solo llevaba unos shorts y su sostén.

-¿Idelle tienes rim…?

Beatrice se dio cuenta que alguien estaba allí. Hunter alzó una ceja y le guiñó el ojo.

-¡Sucio! –le gritó Beatrice mientras salía corriendo hacia la habitación.

Idelle llevó su mano a su frente, sus amigas no la dejaban de avergonzar.

Hunter soltó una carcajada en voz baja e Idelle lo fulminó con la mirada.

-Creo que deberías irte –dijo Idelle tomando la puerta y empezándola a cerrar.

Él puso el pie entre el pequeño espacio y la puerta se detuvo.

-Vamos, sal conmigo, solo un día.

-No. Pídele a Beatrice si quieres, está soltera.

-¿Tú tienes novio? –él enarcó una ceja.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora