Elaine estaba completamente exhausta. Quería irse a casa y darse una ducha caliente, cenar algo ligero y tomarse un té para irse a dormir, pero no podía.
Normalmente salía del trabajo a las cuatro de la tarde, pero ya eran las diez para las seis y ella todavía estaba sentada en la sala de reuniones a mano izquierda de Christopher mientras anotaba y organizaba todo para la próxima sesión de fotos
Ya casi todos se habían ido a casa y sólo el personal mas importante se había quedado. Elaine no se consideraba de una gran influencia en la revista, ella sólo organizaba, anotaba y hacía llamadas.
-Así concluímos la reunión de hoy, les recuerdo que mañana no hay actividad laboral porque harán unos arreglos al lugar. Nos vemos el miércoles.
Elaine tomó sus cosas y se levantó, salió del salón y se dirigió a su puesto.
Organizó y guardó todo bajo llave. Tomó su bolso mientras veía su celular.
-¡Elaine!
Elaine cerró los ojos, fastidiada, sabía que era Christopher, ella lo volteó a ver.
-¿Sí?
-¿Te gustaría ir a cenar en mi casa?
Elaine pestañeó varias veces. No podía creer que Christopher la estaba invitando a salir luego de lo sucedido.
-Si claro, ¿cuando?
Christopher se mordió el labio y luego hizo una sonrisa grande e infantil.
-Hoy.
Elaine se quedó atónita. Estaba cansada, quería dormir.
-Di que sí, será algo relajante. Tomaremos algo de vino... -suplicó Christopher.
-Creí que estarías ocupado hoy.
Christopher arrugó el entrecejo.
-¿Por qué lo estaría?
Elaine sacudió la cabeza.
-¿Sabes qué? Olvida eso, sí quiero ir, pero deberás llevarme a mi casa o si no me quedaré a dormir allí -Elaine bromeó.
Christopher se encogió de hombros.
-Por mi no hay problema -Chris le guiñó el ojo a Elaine pero ella decidió ignorarlo.
-¿Nos vamos?
-Déjame recoger mis cosas, cariño.
Christopher fue a su oficina y volvió segundo después con su maletín.
-Ahora sí nos vamos.
El camino del trabajo a la casa de Christopher fue normal. Elaine no estaba dispuesta a hablar mucho pero Christopher era una máquina de palabras. De una manera, Elaine sentía cohibida ante el y no sabía la razón.
Cuando llegaron, Elaine casi se ahoga al ver la casa de Christopher, era enorme para una sola persona.
-Mierda... ¿Vives aquí solo? -dijo Elaine bajándose del auto
Christopher le abrió la puerta principal y para el espiritu ordenado de Elaine, sus ojos se maravillaron al ver lo perfectamente ordenado que estaba su casa.
-Mi Dios... ¿Puedo mudarme aquí? -Elaine soltó un suspiro.
-Eso no me molestaría. Me vendría bien un poco de compañía femenina.
Christopher le quitó el bolso a Elaine y lo puso en otro lado.
-Respira un poco, ¿cuando fue la última vez que te relajaste? -le preguntó Christopher tocandole los hombros.
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Twenty-two.
Literatura FemininaCinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño, pero no saben estarán por pasar muchas cosas insuales para ellas. Se veran enredadas en líos, nuevas amistades, amores y engaños. Todas tend...
