Capítulo XXXIV: Sorpresas {Parte I}

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Un nuevo día empezaba en Londres, trayendo consigo un cielo nublado, con ganas de llover y muchas sorpresas, unas no muy gratas para varios
Jerome encontró a Ethan revisando el correo diario. Su cabello estaba despeinado, se notaba que apenas acababa de levantarse. El loft olía a café recién hecho y a salchichas en el sartén.

-Hay que pagar las cuentas -le informó Ethan y Jerome asintió-. Menos mal que conseguí trabajo con mi tío, o estuviéramos jodidos -Jerome se encogió de hombros. Quizás no tan jodidos, ya que siempre tenían la herencia de Jerome como un segundo plan.

-¿Qué haces aquí? ¿No tienes trabajo dentro de media hora? -le preguntó Jerome.

Ethan negó con la cabeza.

-Tengo un evento importante en el club hoy en la noche y mi tío no me necesita hoy, así que... ¿Te gustaría ir?

Ethan había obtenido un segundo trabajo como ayudante de mecánica con su tío materno, luego de que su puesto como bartender de noche no le producía tanto como quería. El nuevo trabajo le permitía trabajar todos los días, excepto los domingos y los días en el que su tío no necesitara ayuda.

-No gracias. Yo me encargaré de eso -le quitó las cuentas Jerome.

Ethan mientras repasaba las cartas, los sobres blancos, se encontró con un hermoso sobre dorado que brillaba con el contraste de la luz.

-¿Qué es esto? -Ethan mostró el sobre ante los ojos de Jerome y él lo tomó curioso.

Jerome revisó el sobre, el cual no pertenecía su pila de correo, por obvias razones. Decidió abrirlo y se encontró con una carta con detalles dorados. La leyó, y se dio cuenta que era la invitación a la gala beneficiaria de Christopher Thompson, mejor dicho, de AMORE.

-Oh, no. Joder -Jerome maldijo a Elaine por dentro. Esa pequeña perra.

-¿Qué sucede? -Ethan le arrebató la invitación de las manos a Jerome- No puede ser -dijo sorprendido y esbozó una sonrisa-. ¿Por fin podremos disfrutar de tus privilegios reales, Hamilton?

-Claro que no.

Jerome tomó su celular y marcó el número de Juliette. La chica contestó apenas al primer repique.

-¿Hola?

-Hola Juliette, no quiero molestarte, pero por alguna casualidad, ¿le dijiste a Elaine que me invitara a la gala?

-Claro que no. ¿Por qué? ¿Tú también recibiste la invitación hoy? -cuestionó la chica detrás de la línea con una emoción que extrañó a Jerome- ¿No es maravilloso?

-Todo lo contrario. ¡Le dije que no me invitara!

-¡No seas aguafiestas! -exclamó Juliette. Jerome pudo sentir como ella ponía los ojos en blanco a través del teléfono, como solía hacer- Yo iré.

-Pues yo no. Ethan tampoco, ¿verdad? -Jerome volteó a ver a Ethan y esperó que lo apoyara, pero solo se encontró con su amigo sacando un traje de su closet.

-¿Tu crees que todavía me quede? -Ethan levantó el traje que sostenía en su mano.

-¡Jódete, amigo! -le exclamó Jerome a Ethan- Apóyame en esto.

-Si quieres, tú no vayas y te quedas viendo Crepúsculo, pero donde hay bebidas y comida gratis, yo iré. Ni loco me pierdo esa parranda -sentenció Ethan

Parranda. Jerome bufó y rodó los ojos, justo como Juliette.

-Vamos Jerome, será divertido -suplicó Juliette.

Antes que él pudiera contestar, Ethan los interrumpió.

-Oye, ¿le puedes preguntar si Beatrice va?

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora