Idelle despertó por el sonido de su celular sonando. Estaba algo desubicada y cuando tomó su teléfono y vio que tenía más de diez llamadas perdidas, volvió a la realidad.
Se restregó los ojos y miró a su alrededor, aquel no era su cuarto y eso causó que se asustara. Miró a su derecha y Hunter estaba dormido profundamente. Entonces Idelle creyó lo peor. Pensó que habían tenido sexo y entró en pánico, pero se dio cuenta que estaba con la misma ropa de la noche anterior, perfectamente intacta, solo estaban desnudos sus pies. A pesar de las pruebas obvias de que no había pasado nada, el hecho de que Hunter estaba abrazándola por detrás sin camisa no ayudaba mucho.
Se levantó con mucho cuidado para no despertar a Hunter y vio la hora del reloj de la pared. En seguida, creyó que estaba llegando muy tarde al trabajo pero se dio cuenta que era sábado y ella no trabajaba los fines de semana.
Tomó su teléfono y decidió llamar a Roxanne ya que era la única de las chicas que podría estar despierta a las diez de la mañana.
-¡¿Estás loca?! –le gritó Roxanne desde la otra línea.
-Buenos días –contestó con sarcasmo Idelle.
-¿Dónde mierda estás? ¿Por qué no nos llamaste? ¡Estábamos muy preocupadas, maldita sea!
-Ay no exageren…
-¡No exageramos Idelle Paulina Scott! ¿Dónde coño estás?
-¡Estoy a que Hunter por el amor de Dios! ¿Dónde más estaría?
-¿Ajá y por qué no nos llamaste para avisarnos?
Idelle suspiró.
-No lo sé… No sé me paso por la mente.
-¡Claro! ¡Quizás que estaban haciendo!
-No tuvimos sexo, Roxanne.
-Espera que llegues… No te salvas de esta, Idelle.
-Vayan a dormir, adiós.
Idelle trancó la llamada inmediatamente y lo puso en modo vibrar para no aturdirse con las constantes llamadas de Roxanne, ya que sabía que volvería a llamar porque ninguna de ellas se quedaba con la palabra en la boca.
Se volvió a sentar en la cama con un suspiro, tratando de recordar cómo se había acostado en la cama de Hunter.
Entonces vio una lata de cerveza en el suelo y allí fue cuando recordó que había pasado.
Luego de haberse besado en el coche, Hunter decidió llevar a Idelle a su apartamento para terminar lo que habían empezado. La emoción subía cada vez que Hunter tocaba y besaba a Idelle en el suelo de la sala. Pero Idelle decidió que no era una muy buena idea y se sintió muy avergonzada en ese momento pero Hunter lo entendió y le ofreció llevarla a su apartamento con sus amigas, Idelle se negó porque quería pasar más tiempo con él.
Hunter le había ofrecido una cerveza y ambos se pusieron a charlar de muchas cosas de manera alternativa mientras estaban sentados en el sofá. Idelle se dio cuenta que Hunter podía ser comprensivo, dulce y paciente con muchas cosas, no solo seductor, coqueto y directo.
También hablaron sobre gustos y hobbies. A Hunter le gustaban las películas de acción y comedia, y a Idelle de ciencia ficción y romance. Hunter se ejercitaba en sus días libres e Idelle leía libros cuando no estaba ocupada.
Hubo un momento donde Hunter había empezado a hablar sobre cierta ex novia que no aceptaba que Hunter fuera bisexual, e hizo entristecer a Idelle un poco ya que pensó que Hunter no se merecía eso, pues, era un chico romántico. Idelle no quiso hablar de sus ex novios, siguiendo el consejo de Elaine, pero Hunter le había preguntado por ellos y no quería dejarlo desinformado. Le dijo que no había tenido muchos novios, solo tres, los cuales solo dos de ellos habían durado casi dos años y el otro solo cinco meses. Idelle le contó que su noviazgo había sido más corto porque aquel novio había sido muy posesivo y no le había dado esa libertad que Idelle deseaba siendo tan joven.
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Twenty-two.
ChickLitCinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño, pero no saben estarán por pasar muchas cosas insuales para ellas. Se veran enredadas en líos, nuevas amistades, amores y engaños. Todas tend...
