Capítulo XXXV: Sorpresas {Parte II}

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Idelle se despertó por el sonido de la puerta.

-¡El desayuno está listo! -escuchó una voz femenina.

Idelle se encontraba algo desorientada porque no reconocía la habitación donde estaba, hasta que miró a su izquierda y se encontró con Hunter, que aún seguía dormido. Su pecho subía y bajaba, su cabello estaba desordenado sobre su frente, el cual Idelle apartó, peinándolo un poco.

Miró debajo de las sabanas y, de hecho, estaba desnuda.

Así que nada fue un sueño.

Había tenido su primera vez con Hunter.

No evitó sonrojarse y esbozar una sonrisa al recordar aquella noche. Sintió un cosquilleo en su vientre cuando recordó lo gentil y sensual que había sido su novio. Lo bien que había sido, y lo segura y feliz que se sentía. Pero a pesar del tomo el romanticismo del recuerdo, ella sentía un poco de dolor... En su vagina. Bueno, eso era una buena señal, ya que significaba que Hunter estaba bien dotado. Siguió recordando como Hunter la abrazaba por detrás mientras la penetraba. No era tanto la sensación de placer lo que la mantenía caliente, eran los brazos de Hunter y su esencia natural, que ella podía jurar que se había impregnado en ella. Idelle por fin pudo entender la diferencia entre un orgasmo hecho por uno mismo y un orgasmo causado por otra persona. A pesar de que los dos eran placenteros, Hunter la hizo aferrarse a las sabanas y gritar.

Volviendo al ahora, Idelle observó a Hunter de nuevo. Colocó su cabeza sobre su pecho y oyó los latidos de su corazón. Nunca se sintió tan cercana a una persona, tan marcada por alguien antes.

Lo que un buen polvo podía hacer.

Hunter lentamente se fue despertando y cuando estaba totalmente consciente, sonrió al ver a Idelle abrazándolo. Él le acarició el cabello y la abrazó de vuelta.

-Buenos días -dijo él con una voz dormilona

Idelle se derritió. Lo mejor de un hombre era por lejos esa voz rasposa y dormilona que tenían al despertarse.

-Hola...

-¿Tuviste una noche ocupada? -preguntó juguetón Hunter. Idelle rió discretamente- Espero que te haya gustado y que no te haya herido.

-Me encantó -respondió ella, mirándolo-. Y sobre lo de herirme... Ya se me pasará.

Hunter se puso serio y mostró una expresión de preocupación.

-Oh Dios, ¿dónde te herí? ¿Te tomé demasiado fuerte las muñecas? ¿Te apreté muy fuerte las nalgas? Lo siento mucho.

Idelle no evitó soltar una risa.

-No. Solo tengo dolor... Allá abajo. Es normal, creo. Ya se me pasará.

Hunter asintió entendiendo.

-No quise ser tan brusco... -siguió disculpándose- Discúlpame.

-Estoy bien, créeme. No creo que podría estar mejor que esto.

Hunter sonrió al oír su respuesta y le besó los labios.

-Te ves hermosa con ese cabello despeinado, y desnuda al lado de mí, pero tienes que cepillarte los dientes.

Idelle actuó indignada.

-Jodete. ¡Como si tu no tuvieras mal aliento!

*

Roxanne bebió de su café y se aferró al brazo de Patrick mientras caminaban por la calle, observando vitrinas de tiendas.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora