-Gracias por traerme aquí Chris –le agradeció Elaine luego de que ambos ordenaran su comida.
Christopher esbozó una sonrisa sin despegar los labios.
-De nada pero me hubiera gustado llevarte a un lugar mejor pero estamos cortos de tiempo.
-Está bien Chris, sabes que no soy tan importante.
Christopher rodó los ojos.
-No sé por qué siempre dices eso, eres mi amiga y me agradas –él se encogió de hombros.
-Es que... es un lugar precioso y se ve muy caro.
-Es normal, he ido a sitios mejores. Si quieres volver a salir conmigo, te llevaré a mi restaurante favorito en otra cita.
El corazón de Elaine dio un vuelco.
-¿Cita? –Tartamudeó- ¿Esto es una cita? ¿No tenías novia?
Christopher miró extrañado a Elaine.
-Yo no tengo novia. No me digas que has estado leyendo esos chismes sobre mí.
Elaine se sintió mal inmediatamente.
-Discúlpame Christopher es que necesitaba saber de ti, apenas te conocía y quería saber quién sería mi jefe –Elaine vio como Christopher la miraba tristemente, ella se mordió el labio y se llevó un mano a la frente, estaba totalmente avergonzada- Que mala persona soy en serio, no debí haber hecho eso.
Christopher se aclaró la garganta y miró a Elaine a los ojos, estaba tomando una muy seria costumbre de hacerlo.
-Elaine cuando te invité a almorzar, no lo hice por cortesía, no lo hice por una buena relación en el trabajo, lo hice porque quise –Christopher suspiró-. Lo que quiero decir es que me agradas mucho y quiero conocerte mejor, me gustaría también salir contigo porque siento que eres una persona bastante interesante y diferente.
Elaine inmediatamente se sonrojó y no supo que decir. Se sintió importante, halagada y como si volara a mil metros de altura.
-Chris... No sé qué decir –Elaine sonrió de manera nerviosa-. Es halagador, pues, chicos como tú no gustan de chicas como yo –Christopher la miró confundida-. Ay ya tú sabes a lo que me refiero.
-Algo que me parece muy irónico pero a la vez gracioso, es que admiro mucho tu forma de defender tus ideales, hablas como si tu autoestima fuera perfecto, como si estuvieras segura de ti misma pero cuando alguien te hace un comentario halagador todo cambia. No sé si supiste, pero me pareces hermosa y lo que me gusta de ti es que no eres perfecta.
Elaine estaba sin palabras, no sabía que comentar sobre eso. Todas esas palabras él las decía como si ya la conociera desde su nacimiento, como si ya estuviera acostumbrado a la forma de ser de Elaine. La gran atracción de Elaine hacia Christopher se volvía cada vez más grande, porque él era lo que ella buscaba en un hombre, alguien exitoso, fiel a sí mismo, detallista y dulce. Ella no podía dudar que le gustaba mucho incluso cuando pensó que él era un falso idiota.
Pero Elaine había oído antes como le decían lo hermosa que era, y luego esos chicos la dejaban por otra más guapa y sensual que ella.
Christopher inmediatamente se dio cuenta que Elaine se mostraba incrédula e insegura.
-¿No me crees, verdad? Te lo diré así. Para mí, la definición de hermosa no se basa en el físico, si no en la inteligencia y los sentimientos de la persona, eso pienso que tu eres –explicó Christopher.
Palabras hermosas que a Elaine la ponían más insegura todavía. Ella nunca dejaría de ser desconfiada.
-Tengo que admitirlo... Absolutamente nadie me había dicho cosas así –admitió Elaine.
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Twenty-two.
Literatura FemininaCinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño, pero no saben estarán por pasar muchas cosas insuales para ellas. Se veran enredadas en líos, nuevas amistades, amores y engaños. Todas tend...
