Capítulo III: Nuevas oportunidades {Parte I}

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Las chicas tiraron el periódico en la mesa, cansadas de leer. Habían conseguido trabajos sencillos que no requerían títulos.

Juliette y Beatrice estaban decididas a ser meseras en un restaurant familiar. Roxanne consiguió un trabajo como cajera en una tienda de ropa para bebés. Idelle se emocionó al saber que había un trabajo libre en la biblioteca como selladora de libros. Mientras que Elaine no consiguió algún trabajo que satisficiera sus necesidades, tan perfeccionista era.

-Quizás me meta a stripper. -dijo después de un largo silencio pensando que haría.

-No me sorprende tuyo, ¿por qué? -dijo Juliette y Elaine le lanzó una mirada fulminante.

-¿Qué harás entonces? Tienes que conseguir un trabajo -insistió Beatrice.

Elaine suspiró algo molesta, no le gustaba cuando la presionaban y ella perdía sus nervios rápido.

-Iré con ustedes mañana y veré que me llama la atención.

-Ojalá tengamos suerte. -habló Roxanne y todas concordaron asintiendo.

Las chicas después de estar preocupadas por sus próximos trabajos, decidieron organizar todo.

Acomodaron sus ropas en sus respectivos closets y decidieron en que cuarto dormirían. Habían dos cuartos y un baño. El cuarto más grande tenía tres camas y el otro tenía solo dos. Idelle, Juliette y Elaine decidieron dormir juntas, dejando a Roxanne y a Beatrice sin opción.

Las tres sabían que ellas dos juntas no eran una buena combinación de tranquilidad.

Aprovecharon también, para comprar un poco de comida al menos para sobrevivir una semana.

No estaban listas para dormir, aun querían estar despiertas emocionadas por cumplir su sueño, no lo podían superar.

Encendieron el televisor de la sala y algunas se tumbaron el mueble y otras en el suelo con sus sabanas. Vieron películas hasta que el reloj marcó la una y media de la mañana y decidieron irse a dormir.

*

Al otro día. La alarma en el cuarto que compartían Beatrice y Roxanne sonó. Beatrice gruñó y se levantó arrastrando los pies. Fue a la habitación de Elaine, Idelle y Juliette. Buscó la cama de Idelle y movió los hombros de la muchacha durmiendo.

-Despiértate. -le dijo en voz dormilona.

Idelle soltó un gemido apagado y Beatrice volvió a su habitación a volverse a acostar.

Elaine se levantó por el ruido que causó Beatrice. Tomó una toalla y fue corriendo al baño sabiendo que se haría cola mas tarde.

En la otra habitación, las chicas aún medio dormidas escucharon el grito de Elaine desde el baño.

Idelle que seguía acostada en la cama se levantó rápidamente. Beatrice salió de la habitación y gritó:

-¿Qué pasó?

-¿Quién gritó? ¿Elaine? -preguntó Idelle.

Beatrice e Idelle se acercaron a la puerta del baño y la tocaron fuertemente.

-¿Qué te pasa, loca? Son las siete de la mañana. -le dijo Beatrice.

-¿Alguien tiene tampones? -escucharon decir desde el baño.

Idelle se llevó una mano al rostro.

-Yo tengo.

-¡Apúrate!

Idelle fue a buscarlos y vio que Juliette estaba despierta sentada en la cama.

-¿Quién gritó?

-Elaine.

Juliette bufó.

-No sé qué cree, que son las cuatro de la tarde.

Idelle tomó la caja de tampones y se los llevó a Elaine, abriendo la puerta, tirándoselos en el suelo y luego volviéndola a cerrar.

-¡Gracias! ¡Dios te ama! -le agradeció Elaine e Idelle rió.

Cuando ya todas las chicas estaban bañadas y vestidas, Roxanne las esperaba con el desayuno listo.

Beatrice tomó el pan tostado con mantequilla entre sus manos. Estaba algo quemado.

-¿Qué es esto? Roxanne esto está mal hecho.

Roxanne la miró y se vio que quería ahorcarla.

-Bueno, te hubieras levantado tú y lo hubieras hecho. Si no te gusta, allá esta la puerta. -la señaló y luego se sentó en la mesa.

Las chicas mordieron sus panes.

-Esto está bueno. -gruñó Beatrice.

Las demás rieron por su ridiculez.

-¿Por qué no le dices a tu novio que me consiga un trabajo? -le preguntó Elaine a Idelle.

-No es mi novio, bastarda. Lo conocí ayer apenas, ¿tú crees que ya me voy a acostar con él? -Idelle dijo con desdén.

-Deberías. -Elaine se alzó de hombros.

-Si claro.

Juliette vio su celular y abrió los ojos como platos.

-¡Son las ocho! ¡La entrevista es a las ocho y media!

Las chicas salieron de la mesa y tomaron sus cosas listas para irse.

-¿Aja y los platos quién los va a recoger? -preguntó Elaine riendo.

-¡Yo no! -se escapó Roxanne.

-Yo menos. -dijo Elaine levantando los brazos.

-No me miren a mí. -las siguió Juliette a la puerta.

-Idelle recógelos. -le dijo Beatrice riendo.

Idelle puso los ojos en blanco y los recogió a regañadientes.

A pesar de todo, se seguían queriendo.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora