Capítulo XIII: Sermones.

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-¡¿Qué?! -exclamó gritando Beatrice, incrédula por lo que Idelle había dicho- ¿Estás loca? ¿Cómo es eso chica?

Elaine salió del pasillo y al ver Idelle sentada en el suelo, se extrañó.

-¿Qué pasa? -preguntó.

-Idelle está enamorada de Hunter -informó Roxanne.

-¡¿Qué coño?! -Gritó de la misma manera Elaine- ¿Estás demente, niña? ¿Qué te sucede? Cela ne peut pas être: comment va-t-on faire la cour à une merde de lui? Tu peines le connais! Une bavarde est, tu as affolé Idelle.

Las demás, al oirá a Elaine quejarse en francés, la miraron extrañadas.

-¿Desde cuándo hablas francés? -Le preguntó Roxanne- ¿Y qué diablos dijiste?

-Lo he estado aprendiendo desde que me gradué -contestó en su defensa Elaine-Y dije: Esto no puede ser, ¿cómo mierda vas a estar enamorada de él? ¡Apenas lo conoces! Maldita sea, enloqueciste Idelle.

-¡Cierto Idelle! ¿Dónde tienes metida la cabeza? -acusó Roxanne, de nuevo.

Idelle se cruzó de brazos, mirando al suelo y sin responder a nada porque ellas sabían que sus amigas tenían razón.

-¿Y cómo te enamoró tan rápido? ¿Ya te pidió matrimonio o qué? -habló Beatrice con sarcasmo.

Juliette permanecía igual de callada que Idelle, no porque no estuviera impactada sobre el hecho de que Idelle estaba enamorada de Hunter, si no porque no encontraba que decir, no podía juzgarla porque no podía entenderla, ella nunca se había enamorado tan rápido de alguien.

Pero Juliette, se cansó de todo lo que sus amigas le gritaban a Idelle y decidió ponerle fin al regaño.

-¡Paren, por el amor de Dios! -Exclamó- ¡Déjenla respirar! ¡No la dejan ni pensar!

-No, creo que Hunter es quien no la deja respirar o pensar, ¡está enamorada por el amor de Dios! -repicó Elaine.

-¿Sí y qué? -contestó Juliette, empezando una discusión.

-¿Qué? ¿Te acuerdas cuales fueron nuestras promesas? ¡Nada de chicos hasta estar muy bien instaladas! ¡Tener novio te quita mucho tiempo y con todo lo que tenemos que hacer!

-¡Pero tú empezaste todo esto! -Le gritó Juliette a Elaine- ¡Tú hiciste que Hunter invitara a salir a Idelle! ¡Así que no la culpes porque le gusta!

-¿No entiendes el concepto de estar enamorada, Juliette? Ah cierto, nunca lo has estado.

Juliette se acercó a Elaine amenazadoramente, dejando a Idelle sola en suelo mientras miraba la pelea que estaba por formarse.

-¿Cuál es el problema entonces?

-¡El problema es qué le va a quitar tiempo para hacer lo que quiere! ¡Y apenas lo conoce!

-¡Tú has cogido tipos que solo llevan días conociéndote! Y creo que eso es mucho peor.

-No te incumbe a quien me follo.

-A ti tampoco te incumbe de quien Idelle está enamorada.

-¡Maldita sea, cállate la boca! ¡Lo digo por su bien! ¿No entiendes eso? -le gritó Elaine en la cara.

Juliette estaba por darle una cachetada pero Roxanne la detuvo y Beatrice se puso en medio de ellas dos.

-No se pelea aquí, si quieren pelear regresen a donde vinimos, allí si se verá muy bonito dos perras jalándose los cabellos.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora