Capítulo XXXVI: Gala.

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-¡Feliz cumpleaños Beatrice! ¡Feliz cumpleaños a ti! -cantaron sus amigas con felicidad genuina.

Beatrice se sentó en la cama, y sopló las velas de su pastel de cumpleaños. Sus amigas aplaudieron y la abrazaron. Beatrice se encontraba sorprendida y feliz, que la hayan despertado con un pastel y la canción de feliz cumpleaños era fantastico.

-¡Gracias, chicas! -exclamó Beatrice mientras se levantaba de la cama- ¿A qué hora se levantaron?

-Hace como tres horas -contestó Idelle.

Beatrice se sorprendió por la actitud madrugadora de sus amigas.

-¿Para hacer un pastel? ¡Vaya! -Beatrice sonrió.

-En realidad, lo compramos -confesó Elaine.

-¿Entonces, para que se levantaron tan temprano? -preguntó Beatrice.

Sus amigas la empujaron hacia la sala con los ojos tapados por las manos de Roxanne.

-¿Lista? -Roxanne dijo.

Beatrice asintió y se reveló su vista. En el comedor, se encontraba un desayuno digno de la realeza. La mesa estaba decorada con girasoles, flores que representaban la esencia de Beatrice, radiante y hermosa. Habían globos amarillos y rosas que flotaban, y en la pared estaban colgada las letras que leían ''Feliz cumpleaños, Beatrice''.

-¿Ustedes hicieron esto por mi? -Beatrice se llevó las manos a la boca, sorprendida- ¡Muchas gracias, las amo!

Beatrice reunió a sus amigas en un abrazo sofocante pero lleno de amor. Luego, se sentaron en la mesa para desayunar y coloraron el pastel en el centro para comerlo después.

-Necesitas comer, porque hoy será un día largo para todas -comentó Juliette-. Tenemos que ir a arreglarnos nuestras uñas y luego a la peluquería.

-Ni me lo recuerdes -Beatrice rodó los ojos-. Yo pensé que solo me darían un pastel antes de irnos, y eso es todo.

-¿Cómo puedes creer eso? -intervino Idelle- Es tu primer cumpleaños fuera de casa, queremos que sea especial para ti y para todas.

-Lo mereces, Beatrice -dijo Roxanne.

Beatrice sonrió orgullosa con las mejillas llena de color.

-Entonces, ¿ya todas tienen sus vestidos listos? -preguntó con curiosidad Juliette.

Las chicas asintieron y Elaine bebió de su café, callada sin moverse. Su vestido era un secreto, hasta para ella. Fue cuando sus amigas posaron la mirada en ella, que fue que habló.

-¿Qué pasa? -preguntó.

-¿Por qué no hemos visto nunca tu vestido, Elaine? -cuestionó Beatrice.

-Es cierto, ¿dónde está? -indagó Roxanne.

-Quizás lo tiene escondido porque cree que le vamos a hacer brujería -Juliette masculló rodando los ojos.

Elaine le ofreció una mirada fulminadora.

-¿Al menos irás a la gala? Hemos visto que miras vestidos pero nunca compras uno... ¿Hay algo que nos estés ocultando? -Idelle insistió.

Las chicas buscaron una respuesta de parte de Elaine, el cual ella no estaba dispuesta a dar, pero se rindió cuando sus amigas persistieron sus miradas sobre ella.

-Vale, está bien -Elaine alzó las manos-. No tengo ni idea como será mi vestido.

Sus amigas quedaron sorprendidas. Abrieron la boca y los ojos.

Twenty-two.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora