Osamu quería creer que todo aquello tenía una explicación. No quería llenarse la cabeza de pensamientos negativos. Yuuji no lo bloquearía así como así, luego de que pasasen todos aquellos hermosos momentos juntos.
Tuvo que haber sido un error. Tal vez, oprimió algo sin querer, tal vez su celular se estropeó o tal vez le pasó algo en el camino. Pondría todas las excusas que fuesen necesarias, porque hacerlo dolía menos que sentir que todo había sido una mentira. Que sólo habían jugado con él.
En un primer momento lloró, tal vez fue un acto reflejo. Se calmó rápidamente, logró disimular frente a su madre y hermano, pero decir que estuvo tranquilo el resto de la noche era mentira. Dio vueltas en la cama, sintiendo un vacío por recordar la sensación de dormir acurrucado en su pecho, se aferró a la tela de su chaqueta. Le escribió a sus otras redes sociales, pero tampoco había conseguido una respuesta...
Algo tuvo que haber pasado. Algo entre ese momento que sus labios se despidieron y su mirada lo acompañó hasta la puerta del tren, algo pasó, en esos pequeños milisegundos que sus dedos se separaron uno del otro.
Soltó un fuerte suspiro, dijo que no volvería a llorar, que sería paciente por una explicación, pero cuando su corazón se apretaba de esa manera y su garganta se cerraba, sentía que todo era demasiado difícil. No quería llorar, porque sería como admitir que Yuuji lo había lastimado y él quería creer ciegamente que no había sido así.
Como odiaba ese tipo de sorpresas.
Apenas había sido el primer día de clases y se sentía perdido de la mitad de cosas que había visto.
Osamu era bueno guardando las apariencias, por lo que para los demás, sólo era un día más con el mismo tranquilo e inexpresivo Osamu de siempre, tal vez con un poco de más ansias. Mientras, por dentro se perdía en aquel desastre de sentimientos.
Nunca creyó que ansiaría tanto que llegase el final del día para desahogar todo lo que sentía con una agotadora sesión de practica. Como si más cosas no fuesen suficientes para amontonarse, tuvo que lidiar con el sentimiento colectivo de extrañar a los demás miembros del equipo.
Antes de comenzar con el que sería su último año de preparatoria y su última vez jugando volleyball, se vieron sometidos a la charla del entrenador. Tal como los años anteriores, estuvo acompañada de un discurso motivacional, de los objetivos y metas que cada uno debería de proponerse y alcanzar, de las cosas que debían de mejorar y palabras llenas de ánimo.
Y la parte más importante...
-Bueno, imagino chicos que ustedes hicieron lo que les pedí y se pusieron de acuerdo para escoger a su capitán. Sé que le tenían un montón de cariño a Shinsuke, supongo que no fue fácil...
-Lo terminamos haciendo por descarte en realidad -Comentó Suna, groseramente y sin mucho interés.
-¡¿Cuándo lo decidieron?! ¡¿Por qué yo no estuve ahí?! -Reclamó Atsumu, desconcertado.
-Porque tu voto no nos importaba... -Siguió atacando Suna, mirándolo con la mirada entrecerrada y la voz irritada.
-¡¿Ah!? ¡No la tomes conmigo sólo porque estás de mal humor al tener que volver a levantarte temprano para las clases! -Contratacó.
-Bueno, cálmense ... -intentó interponerse Gijima ante el duelo de miradas rabiosas de aquellos dos.
-¡Cállate, Gin a ti nadie te quiere! -dijeron Atsumu y Suna al mismo tiempo.
El pobre Gin terminó deprimido en una de las esquinas con Osamu intentado "animarlo" (estando el doble de deprimido que él) a base de puntapiés en la espalda y Kosaku tirándolo del brazo sin ningún tipo de delicadeza hasta que empezó a arrastrarlo por el suelo.
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CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!
FanfictionUna vez empezaron a conocerse, tanto Terushima como Osamu empezaron a descubrir cosas uno del otro, así como de ellos mismos que ni siquiera sabían. -El otro día me estaba preguntando, Terushima... ¿A qué se supone que estamos jugando? -¿Estamos ju...
