El gato de Schrödinger.

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Sus labios se despidieron luego de aquel corto choque. 

Todos soltaron un grito de celebración en festejo, mientras que Sakusa caía de rodillas al piso cubriéndose su rostro enteramente rojo, luego de que finalmente lo hubiesen atrapado y obligado a besar a Atsumu bajo el muérdago. Se habían tardado un considerable tiempo.

Por su parte, Atsumu soltó un entusiasmado grito mientras alzaba los brazos en victoria, antes de también caer al suelo completamente agotado.

-Ah..., qué sueño...

La señora Miya se acercó a ellos, aplaudiendo para llamar su atención.

-Bien, chicos creo que ya es hora de irnos a casa, ya está amaneciendo... -Soltó un bostezo-. Shinsuke, ¿quieres que te acompañemos hasta tu casa, cariño?

-No se preocupe, señora Miya. Hasta la parada de autobús está bien. Akagi y Komori toman la misma ruta que yo.

-Ya veo -Le tomó las manos cariñosamente-. Cuídense y mándale mis saludos a tu abuela, ¿sí?... ¡Atsumu, levanta la cara de la nieve, te vas a congelar! ¡Ya no eres un niño, no voy a cargarte! -Le gritó.

Kita desvió la mirada a Osamu. Se había quedado dando vueltas de un lado a otro buscando a Terushima, incluso cuando Atsumu ya lo había ayudado a buscarlo por un buen rato. Se acercó.

-¿Aún no sabes nada de él?

Osamu alzó la mirada del celular, se veía preocupado.

-No... No me ha contestado ningún mensaje o llamada.

-¿A Sunarin no lo habían dejado venir? -Preguntó mamá Miya, mientras se aseguraba que no faltase nadie.

-Me dijo que cuando le diese demasiado sueño se iría. Le queda cerca, así que no se preocupe, ya debe estar profundamente dormido en su casa -Respondió Akagi.

-Eh... De todos modos escríbanle para estar seguros. Osa, ya nos vamos ¿y tu novio?

Antes de que Osamu pudiese siquiera abrir la boca Kita le interrumpió, señalándole que no muy lejos Terushima se acercaba a paso lento y cabizbajo. Sus pulmones se llenaron. Gritó su nombre y no perdió tiempo en correr hacia él y lanzarse a sus brazos.

-Yuuji, te estuve buscando... -Se separó de él para observar su rostro- ¿Estás bien? ¿No te pasó nada?

Había algo en la presencia de su novio que le causaba malestar, su rostro se veía constipado de puros sentimientos negativos. Le apartó la mirada.

-Lo siento... Me distraje, unos niños me atraparon y obligaron a jugar con ellos.

Su respuesta no le convenció, pero su voz parecía tan cargada de algo que no sabía explicar que prefirió no seguirlo agobiando.

-Ya... Me alegra que estés bien -Forzó una sonrisa, antes de tomarle de la mano, estaba cálida.

El camino de regreso fue incómodo. Terushima, siendo tan hablador y animado como solía ser no decía ni una sola palabra o le miraba, sólo sostenía su mano vagamente.

Osamu observó a su madre, esta iba unos pasos más adelante disculpándose con Sakusa, ya que llevaba a Atsumu cargado sobre su espalda porque ya tenía demasiado sueño como para dar un paso más, había drenado todas sus energías, pero aún le quedaba algo para que entre todo su adormecimiento volteara a mirar a su hermano y le sacara la lengua porque su novio sí lo podía cargar.

Lo ignoró. El cielo estaba aclarándose y las calles eran algo solitarias en aquel blanco paisaje. Soltó un bostezo, él también estaba agotado después de todo. Le fue imposible que su cabeza no se balanceara ligeramente para apoyarse en la de su novio.

CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora