Risas a media noche

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Aquella era la primera vez que le ocurría algo así. Él no mentía sobre cómo era, si así fuese de reojo veía a una chica (y por qué no, ya le había pasado también con chicos, aunque era más quisquilloso en gustos), enseguida volteaba e iba tras ella, le llenaba los oídos de cometarios halagadores y esperaba que cayese.

Le gustaban las personas hermosas, pero más le gustaba tocar un rostro lindo, unas lindas piernas, un lindo cabello, probar una boca linda. Le causaba desespero, tener algo bello en frente y no poder tocarlo. Así era él, superficial. No lo negaba, porque sabía que la diversión era momentánea, entonces ¿por qué no aprovecharla al máximo?

Pero, esa vez fue diferente. Vio un rostro lindo frente a él, pero en lugar de dejar que de sus labios saliese el primer comentario "halagador", se quedó callado, por primera vez se tomó el tiempo de admirar pequeños detalles. Como esos ojos tristes, cejas gruesas y rostro parcialmente rojizo. Tal vez no reaccionó porque no era la primera vez. Viendo el partido de las nacionales, cuando dieron la primera vista al equipo de Inarizaki, pensó:


"Oh, los jugadores están ardientes..."


Pero, no siguió pensando en eso, la intensidad y atmosfera del juego fue suficiente para distraerlo y sin embargo, prestaba especial atención a las jugadas del número 11. ¿Por qué habrá sido? Tal vez porque le sorprendió un poco ver en la cancha a alguien cuyo estilo de juego era completamente opuesto, pero aun así, cual caja de sorpresas podía mostrar cierta bestialidad. Eso le hacía relamerse los labios.

Pero cuando volvió a verlo, se quedó en blanco, porque de nuevo se encontró con la sorpresa, de que en esa cara tan inexpresiva también había cierta vulnerabilidad y esta vez se contagió de ella.

Tal vez era algo más que un impulso.

-¡Por favor, Hinata, te lo estoy rogando de verdad!.

Vaya que estaba siendo patético. Ayer, rogó durante un buen rato para obtener el número de ese chico, pero Hinata se había negado porque era grosero dárselo sin su consentimiento. Así que, cuando terminaron sus clases, había ido hasta la escuela del Karasuno, sólo para rogar de nuevo.

-¡¿Por qué mierda está aquí otra vez el playboy!? –Escupió Tanaka, haciendo de escudo para alejar a Hinata de él.

-Ya te dije que no Terushima... -Respondió Hinata. –Hacer esas cosas es grosero, además él está resfriado y no quiero molestar. Si quieres le pasaré un mensaje más tarde y le preguntaré si le parece bien que te dé su número.

Tanaka y Nishinoya compartieron una mirada. Suponían que Terushima estaba volviendo a molestar a Hinata por el teléfono de Kiyoko, pero parecía que estaban hablando de alguien diferente.

-¡Hinata! Te lo estoy pidiendo en serio. El chico de lindo acento no se molestará de seguro.

-¿Chico de...

-...Lindo acento?

Dijeron Tanaka y Noya. Se miraron confundidos. Empezaron a susurrar entre ellos.

-Oye, Kiyoko no es chico ni tiene acento...

-¿Crees que el desgraciado desarrolló un código secreto para despistarnos?

-Hum...

Tanaka tomó la iniciativa, se acercó a Terushima con un rostro asqueado.

-¿No estás aquí por el teléfono de nuestra manager?

-Al menos no hoy... -Respondió, volvió a mirar a Hinata.-Por favor, no es para molestarlo, sólo quiero sus consejos de volleyball.

-Pero si ni siquiera juegan en la misma posición, no tiene sentido, si quieres consejos hay un montón de jugadores increíbles aquí en Miyagi...

CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora