Terushima no solía tener miedo de casi nada, le gustaban los riesgos y la adrenalina, se lanzaba de cabeza al peligro, pero ahora había una sensación en su estómago con la cual no podía lidiar, así debía de sentirse el susto y los nervios. ¿Cómo no se lo esperó? Salir con esa cajita de sorpresas de verdad que era una experiencia nueva todos los días.
Ya no había marcha atrás, ya llevaba una hora en el tren camino a Hyogo. De verdad iba a ver a Osamu, cara a cara, sin ninguna pantalla de por medio... Se sentía como aquel sueño en donde sientes que te caes de la cama y despiertas con el corazón en la boca.
No se sentía como si fuese a ver a una persona real, ¡Pero claro que lo era! ¡Osamu era un adolescente de carne y hueso igual a él! No era ninguna ilusión, ningún sueño, pero le daba miedo despertarse.
El miedo que estaba experimentado en ese momento era hacia sí mismo. Desde que empezó a salir con Osamu nadie más le había llamado la atención como para desviar la mirada y hacerlo sentir las ansias de apoderarse de determinada cualidad física que le resultase hermosa, pues el aspecto de Osamu ya lo había idealizado como el de la persona más bella de su mundo.
Verse con su novio implicaría que tocaría esa belleza... Implicaba el riesgo de apoderarse de ella, mancharla y luego, ya no quererla más.
Terushima desconfiaba de sí mismo, porque era la primera vez que estaba enamorado. ¿Y sí después de sentir el tacto que nunca antes había tenido con Osamu, se apagaba la llama? Él no mentía sobre cómo era, no hacía la vista gorda a su defectos... Él había sido un playboy y no lo ignoraba.
¿Cómo se supone debería de saludarlo? ¿Cómo haría para que Osamu no se aterrase de él? Porque una cosa era hablar por mensaje y que de vez en cuando se le escapase un comentario con doble sentido y otra muy diferente era que se pasase de la raya con el tacto.
-¡Por Dios, Yuuji, tampoco eres un animal sin autocontrol! -se regañó a sí mismo, golpeándose las mejillas- ¡Obviamente, al menos tendrás que tomarle de la mano o abrazarlo! ¡No es como si fuese a ocurrir algo más aparte de eso! ¡Además, Osamu tiene carácter! Posiblemente me arranque la mano de un mordisco si hago algo que le moleste... No, espera, eso no me hace sentir mejor ¡Me va a arrancar la mano!... Ah... -empezó a lloriquear- ¿Qué haré? Osamu es tan lindo que quiero besarle toda la cara, pero no lo quiero arruinar como pasó con mi primer beso... ¡Además tengo miedo! ¡¿Qué hago si mi playboy interno aparece, toma control de mí y ¡Boom!? ¡misión cumplida! ¡Ya tomaste lo que querías! Borrar enamoramiento... ¡NO! ¡¿De qué estoy dudando!? ¡Yo quiero a Osamu!
Suspiró y apoyó la mejilla de la ventana. Aún tenía muchas horas para lidiar con aquel dilema antes de llegar a Hyogo.
Se preguntaba, ¿Cómo se estaría sintiendo Osamu?...
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Si Osamu era sincero, había muy pocas cosas a las cuales le tenía verdadero miedo, pero aún así, muy pocas veces actuaba imprudente lanzándose de cabeza. Prefería siempre la tranquilidad y no tomar riesgos (aunque siempre hacía excepcionas cuando se trataba del volleyball), prefería la estabilidad a las sentimientos fuertes que le revolviesen el pecho, pero desde que despertó aquella mañana, su corazón le pedía que corriese y corriese sin detenerse ni un instante.
Sin embargo, Osamu era bueno guardado las apariencias. Ese día, pese a que estaba en completa soledad, no hizo nada diferente a su rutina. Despertarse, salir a correr, ducharse, desayunar y arreglar un poco la casa, meditar entre si hacer o no la tarea que le quedaba y decidirse por no hacerla para en su lugar ir por otro bocadillo.
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CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!
FanfictionUna vez empezaron a conocerse, tanto Terushima como Osamu empezaron a descubrir cosas uno del otro, así como de ellos mismos que ni siquiera sabían. -El otro día me estaba preguntando, Terushima... ¿A qué se supone que estamos jugando? -¿Estamos ju...
