La pantalla y cornetas de la sala de karaoke seguían emitiendo el instrumental y la letra. Sin embargo, Osamu ya no podía concentrarse más, porque desde hace rato estaba luchando y resistiéndose al tacto frío de las manos de Terushima por dentro de su ropa.
Exhaló temblorosamente, a la vez que se encogía al sentir aquellos labios húmedos subiendo por su cuello. Su piel estaba calentándose y eso sólo era peor porque el choque frío de las caricias era más intenso.
Apretó los labios, para el colmo tampoco podía removerse mucho, pues su malintencionado novio lo tenía envuelto en sus brazos y sentado sobre su pierna y este de vez en cuando la movía sólo para provocarle una estimulación problemática.
¿Estaba jugando con los límites de Osamu? Claro que sí. No era tan malvado como para provocarle una situación tan incómoda a su novio en ese momento, pero ¿qué más podía hacer? Era difícil resistirse luego de casi una hora al ver a Osamu de lo más animado y risueño al divertirse mientras tonteaban en el karaoke. Cualquiera estaría tentado a jugar un poco con él.
Le tomó del mentón para hacer que voltease el rostro en su dirección y así devorarle los labios y adentrarse con la lengua en la profundidad de su boca. Sintió en sus manos cómo se le arqueó la espalda y saboreó aquel suave quejido.
Siguió explorando hasta más adentró. Sus dedos juguetearon por su pecho hasta que le apretaron con fuerza uno de los pectorales. Eso le causó un sobresaltó, haciendo que le encajara las uñas en el brazo.
-Novio... -susurró, acariciándole la nuca con sus labios- ¿Has estado entrenando más, no?
Ni siquiera le dejó contestar cuando había atrapado una porción de piel en sus labios para chuparla, causándole escalofríos.
-Yuuji... -Rogó con la voz baja y avergonzada. Sus ojos estaban acuosos- Ya...
Esa vocecita era tan contradictoria, te daba ganas de no parar y llevar las cosas más lejos, pero a la vez era imposible negarle cualquier cosa que pidiera.
Sus manos salieron de la ropa para esta vez jugar disimuladamente haciendo cosquillas en el punto débil que Osamu tenía tras la mandíbula. Soltó el primer bufido y pataleo que intentó contener.
Apenas pudo clavarle ligeramente los dientes en la mejilla cuando ya lo estaba haciendo reír. Sólo un toquecito más y ya...
Le sopló tras el cuello. Osamu se contorsionó entre risas y sufrimiento.
-¡Ya! -reclamó histérico, dándole como acto reflejo un golpe por las costillas con el codo a su novio.
Resopló, intentando recobrar la compostura y se dio la vuelta para darle la cara aún sobre su regazo. Notó la expresión de dolor muda en su rostro.
-Ah, perdón, Yuuji -Le dejó un beso en la mejilla-, pero te lo buscaste.
-¿Esto ya se está volviendo una especie de tradición o qué?... -se tanteó las costillas, adolorido.
-Tradición se está volviendo que no podamos meternos a una sala de karaoke sin terminar así -comentó, arreglando el cuello alto de su ropa.
-Es que tengo que aprovechar lo bien que te queda la ropa de invierno, novio -sonrió, desordenando a propósito lo que Osamu ya había arreglado, sólo para regocijarse de observar todas las pequeñas marcas y mordiscos que le adornaban desde la clavícula.
-Eres un mosquito molesto. Yo no te ando dejando marcas en todos lados.
Soltó una risa seca y corta, mirándolo con incredulidad, antes de bajarse la manga del suéter para desvelar la marca impresa que le habían dejado los dientes de su novio cuando lo mordisqueó esta mañana.
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CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!
FanfictionUna vez empezaron a conocerse, tanto Terushima como Osamu empezaron a descubrir cosas uno del otro, así como de ellos mismos que ni siquiera sabían. -El otro día me estaba preguntando, Terushima... ¿A qué se supone que estamos jugando? -¿Estamos ju...
