...Debió de ser bastante tarde cuando despertó por la notificación de un mensaje por parte de Osamu.
>>Hola
>>...¿Estás?
>>Pensé en escribirte mañana porque ya era muy tarde, pero luego recordé:
>>Pff... La primera vez que este desgraciado me mensajeó también era tarde y me despertó...
>>Así que si ya estabas dormido, perdón, pero es tu culpa por dejarme a mí disponer del tiempo...
>>Ah... este... ¿Cómo decirlo?
>>Oye, si estás despierto, ¿puedo video llamar? Me siento como cobarde haciendo esto por mensaje...
>>Te parecerá estúpido, pero, quiero ver tu cara.
Todo el sueño y pereza que pudo haber tenido se fueron de golpe, sumamente lejos. Esta vez se olvidó de la paciencia, marcó para hacer una video llamada de inmediato. Encendió la lámpara de la mesa al lado de la cama. Cada tono de llamada se sentía como una puñalada a sus nervios. No sabía qué iba a encontrarse y eso le hacía sentirse increíblemente tenso.
Pero, con qué otra cosa más iba a encontrarse, que con el rostro de la persona que más anhelaba en ese momento.
Ahí estaba Osamu, era un poco oscuro alrededor, pero podía reconocerlo, siempre con aquella expresión apagada, envuelto en una cobija.
-Hola... -le dijo apartando la mirada.
-¿Dónde se supone que estás? –Preguntó algo exaltado.
-Sentado afuera en el patio de mi casa.
-¿Eres tonto? ¿Qué haces a esta hora ahí con semejante frio?
-Mi madre está en casa y tiene el sueño ligero. Si me quedo en mi habitación corro el riesgo de que el idiota de Tsumu despierte y no quiero que nadie interrumpa esto.
-Pero...
-¡Terushima Yuuji, cállate, estoy hablando! – Reclamó.
Teru no dijo ni una sola palabra más. Eso agregó aún más tensión a su cuerpo. Notó que Osamu entrecerraba la mirada. Tomó aire y prosiguió.
-Sabes... Me gusta quedarme contigo hablando hasta tarde, que nos burlemos de Atsumu porque parece una abeja, que me pases la música horrible que te gusta para que pueda criticarla y luego tu critiques la mía porque te parece deprimente, que alabes de más mis habilidades de volleybal y yo lo niegue, pese a que cuando yo alago las tuyas dices que no se comparan, ¡digo me haces lo mismo, idiota!... -Tomó otro respiro y esta vez habló más rápido. – Me parece adorable que tengas la manía inconsciente de siempre peinarte el cabello con los dedos, tus piercings me parecen la cosa más genial del mundo, de alguna manera me alivia un poco que seas tan extrovertido y confianzudo, me contagias tu energía aunque no lo demuestre y me haces sentir tan feliz con tus estúpidos halagos que salen de la nada hasta el punto de que haces que piense en comer menos, pero no te emociones sigo queriendo más a la comida...
Terushima estaba sin palabras, no podía terminar de procesar todo lo que Osamu le estaba diciendo. Él siempre había sido de pocas palabras, se tomaba su tiempo, pero era la primera vez que lo veía ir tan aprisa. Sentía una sensación extraña cosquilleando en sus mejillas.
-Y no me importa qué opinen los demás sobre ti. El Yuuji que yo conozco es al que quiero y en el que voy a creer, a partir de ahora eres mi problema... Pese a que vivamos demasiado lejos, tú seguiste buscándome. Si para ti es suficiente que esta sea la única forma de por ahora vernos y hablarnos, yo voy a creer en ti... Cuando leí que querías seguir siendo mi novio, fui demasiado feliz, esas 24 horas no me bastaron, no quiero sólo que me enseñes a divertirme, quiero que me enseñes también todo lo demás sobre ti, así que sí... Sí quiero serlo por todas esas horas que me propusiste...
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CAJA DE SORPRESAS - TeruSamu. Haikyuu!!
FanfictionUna vez empezaron a conocerse, tanto Terushima como Osamu empezaron a descubrir cosas uno del otro, así como de ellos mismos que ni siquiera sabían. -El otro día me estaba preguntando, Terushima... ¿A qué se supone que estamos jugando? -¿Estamos ju...
