Me sentí el experimento de Debby durante las últimas dos horas, ella sólo hablaba y hablaba sobre cómo me favorecía tal color y cómo otro no tanto, peinó mi cabello largo rojizo y lo rizó en las puntas, sinceramente me daba miedo mirarme en el espejo... me ayudó con el cierre del vestido y me puse tacones, hacía un tiempo no los usaba así que tenía la impresión de que terminaría en el piso visitando hormigas, terminó de arreglarse y yo seguía en la orilla de la cama... lejos de cualquier espejo.
—Ya Claire, por favor, te ves hermosa. —se echó un último vistazo y se giró para verme.
Debby llevaba un vestido azul con un cinturón negro marcando perfectamente sus curvas y unos tacones haciendo juego con este úlimo, su cabello estaba completamente lacio y se veía radiante.
—Mirate por favor. —tomó mi mano arrastrándome al tocador de mi habitación, levantó mi barbilla haciendo que mi vista se posará en el espejo... en otra Claire.
No, no... era la misma, pero diferente, mejor... el vestido ya me quedaba un poco corto, pero seguía igual de hermoso, pase mis manos nerviosas por el quitando algunas arrugas y me miré de nuevo, mis ojos resaltaban más con las sombras y aún más las pestañaz postizas que Debby había insistido en que usara, mi cabello perfectamente alineado, me daba miedo tocarlo y dejar un sólo cabello fuera de lugar, sonreí con el resultado, no era tan malo, y me gustaba mi aspecto cómo en mi cumpleaños dieciocho, solo que en este momento sentía que me apretaba el vestido.
En la sala de estar se encontraba Mildred la madre de Debby y mi mamá, ambas conversando animadamente sobre recetas de cocina, Mildred y Debby eran idénticas, nadie dudaría de que son madre e hija.
—Oh Claire... —susurro mi mamá llevando sus manos a su boca—. Te ves hermosa, bueno ambas.
—Hice un gran trabajo con Claire, aunque ella ya era hermosa aún así —dijo Debby abrazándome.
—No lleguen tarde, por favor, es el trato...—dice Mildred mirándonos con autoridad y ambas asentimos.
Mamá beso mi mejilla, me deseó suerte, salimos de casa directo al auto del padre de Debby.
Sólo deseaba que esta fiesta no fuera un desastre.
...
Nunca había estado en este lugar, estaba en lo más alto de Berryville, las luces del bar iluminaban gran parte de la calle, era incómodo ir por ahí con un vestido tan corto, no tenía ni idea de cómo era que las chicas como Debby lo lograban espectacularmente sin pizca de miedo.
Llegamos a la entrada y un hombre bastante alto nos dejó pasar, nada de identificaciones... eso explicaba por qué había chicos que se notaba apenas y cursaban la escuela preparatoria.
Nos acercamos a la barra entre toda la multitud, el lugar aparentaba ser grande por fuera y en realidad es un poco más reducido estando dentro.
—¿Qué bebes? —pregunta Debby sentándose en una de las sillas rojas con respaldo acolchonado y sólo desvíe mi mirada hacia la pista-. Supongo que no has bebido jamás, apenas te hiciste legal hace unos días. —reí junto con ella dejando que eligiera algún trago por mi.
La verdad es que ya había bebido antes en alguna de las fiestas a las que asistía con Aarón, después de eso terminábamos en el asiento trasero de su auto, sólo con unas copas encima la pena se alejaba de mi cuerpo.
Debby me entregó un vaso mediano, el liquido era de color rojo escarchado con azúcar y hojas de menta con un par de hielos, se veía delicioso, le di un pequeño sorbo y no sólo se veía cómo tal, también sabía igual.
Pasamos la noche bebiendo y hablando del drama y crisis que sientes al estar en los famosos 20's cuando no sabes qué hacer, si realmente sirves para algo o deberías rendirte ante la vida. Justo así me sentía, podía observar a tantas personas cumpliendo sueños, culminando algunos otros, comprometidos, viajando... y yo, despertaba cada día con más dolor de espalda y los sueños hechos trizas.
Después de cinco shots ya había perdido la cuenta. Unos tragos de vodka y mi cabeza se sentía dando vueltas por todo el lugar. Sentí unas manos en mis caderas, no pude evitar entrar en pánico. Al parecer no estaba tan ebria como para no poder escapar de hombres con malas intenciones.
¿Dónde rayos estaba Debby? La había perdido de vista. Me alejé de la pista y caminé donde se suponía estaban los baños, habían pequeños sillones rojos haciendo juego con las paredes del pasillo que estaba más iluminado, me deje caer en uno de ellos... en instantes sin saber el por qué me encontraba llorando... o quizá si lo sabia, pero me sentía tan cansada mentalmente que mi cerebro omitía cualquier motivo o razón.
—¿Te encuentras bien? —la voz de un chico resonó en mis oidos. Genial. No necesitaba la lástima de nadie.
Nada estaba bien. pensé.
Intenté ponerme de pie por mi propia cuenta pero sólo termine tambaleándome hacía adelante, los brazos del chico me atraparon. Las lágrimas brotaron de nuevo. Qué ridícula te ves Claire, qué ridícula.
—Debes salir de aquí, no estás bien.
Levante mi mirada y lo pude ver mejor, yo lo había visto antes... era el chico curioso de mis gustos musicales de esta mañana, el de la sonrisa y la propina de trece dólares. Asentí y salí con él. No sé si era correcto ir con un extraño y dejar a Debby en el bar.
Mis fiestas iban mejorando, ahora me encontraba con un desconocido fan de The Strokes, con gusto hacia la cafeína y vainilla.
Limpié mis lágrimas y pude notar el maquillaje en mis manos, debía verme terrible.
—Eres la chica del café...
Vaya, qué listo. Sólo asenti y miré a la entrada del bar esperando ver si Debby salia.
—No te hubiera reconocido así...—lo miré frunciendo mi ceño—. Yo, me refiero, o sea, te ves... diferente.
—¿Eso es bueno?
—No si lloras en los pasillos de los baños de un bar y te pones ebria.
—Lamento arruinar tu noche de fiesta y que ahora estés conmigo aquí... —negó ligeramente y miró hacia el frente.
—Estoy aquí por un amigo, no me van las fiestas en bares.
A mi tampoco me iban las fiestas en ningún lugar. Miré hacia el bar una vez más y vi salir a Debby.
—Mi amiga está ahí, debo irme... gracias.
—Oye...
Me giré una vez más y él seguía mirando al frente.
—Sólo sé tú misma, eso si es bueno.
Se limitó a mirarme y susurré un "Gracias" caminando en dirección a Debby. Ahora no solo me sentía triste y decepcionada de mi vida, también rídicula, pero esta noche vencí un miedo, pude salir de mi zona de confort y aunque probablemente por la mañana despierte con resaca y ganas de tirarme de las escaleras me voy a quedar con el buen momento, olvidaré las lágrimas derramadas esta noche, aún cuando duerma deseando borrar el dolor que me ha dejado mi pasado.
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Luz Roja #PGP2024
RomanceClaire Brouss ya no era la misma chica de hace tres años, el dolor y experiencias la habían cambiado. Tras luchar con su madre enferma de cáncer se vio obligada a abandonar forzosamente sus estudios para solventar todos aquellos gastos médicos y eco...
