Capítulo 7

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¿Qué rayos hacia el aquí?, ¿Se graduaba de la misma universidad que Kim? ¿No vivía en Berryville?

Lo miré, llevaba la camisa blanca con los primeros dos botones desabrochados, las mangas a la altura de los codos y la corbata aflojada, su saco negro se encontraba en sus piernas... se veía muy bien con el cabello castaño alborotado y pequeños mechones saliendo de su lugar. Me miró. Sus ojos color miel me examinaron por completo, tenía largas pestañas, barbilla afilada y esa sonrisa que me había dedicado en la cafetería.

Tomó un pañuelo de su bolsillo y me lo ofreció. Debía verme horrible con el rímel y delineador corrido, lo acepté.

Decidí girarme para ver si Kim me había seguido y lo vi... Aaron caminaba hacia la salida. Mierda. Mierda. Tomé los tacones rápidamente y me puse de pie, el chico cuyo nombre aún no sabía me miró desconcertado, caminé hacia unos arbustos y plantas que adornaban el hotel y me escondí detrás de estos.

—Oye... ¿Qué sucede? —susurró divertido.

Fue cuestión de segundos y ahí estaba otra vez... más cerca de mi. El chico lo miró y Aarón lo saludo moviendo la cabeza ligeramente, sacó una pequeña cajetilla de cigarros seguido de un «Buenas noches» y él respondió el saludo, le ofreció un cigarro y se negó, Aarón asintió y comenzó a fumar, después no cruzaron palabra de nuevo. Mi corazón latía tan fuerte que sentía que ellos lo podrían escuchar por la corta distancia, las farolas lo iluminaban y se veía tan guapo cómo aún lo recordaba, lágrimas se acumularon de nueva cuenta en mis ojos, moría por salir de los arbustos y lanzarme a él.

Minutos después terminó el cigarrillo y se despidió del chico, entró al hotel de nueva cuenta y salí de mi escondite corriendo.

—¡Espera! —grita siguiéndome y me detuvo tomándome del brazo. Las lágrimas aún seguían saliendo—. ¿Te acompaño? —pregunta con una tierna sonrisa y me solté de su agarre caminando más rápido y lejos de él, de todos.

...

No tenia ni idea a donde me dirigía, pero me confortaba caminar por las calles viendo todas las luces, el tráfico a pesar de que ya era un poco noche, esta ciudad siempre estaba en movimiento.

—¿A donde te diriges?

Un auto negro se detuvo a mi lado, los vidrios estaban abajo y lo vi sosteniendo el volante con una gran sonrisa, subió el volumen del estéreo... una canción de The Strokes. comenzó a sonar. Hmm.

—¡Deja de seguirme!

—No es bueno que vayas sola por estas calles. Vestida así podrías causar accidentes.

Algunos autos comenzaron a hacer sonar su claxon. Mi pequeño bolso vibro recibiendo un mensaje de Kim.

—Vamos, sube, me van a matar si no avanzo.

¿Esto era correcto? Ni siquiera lo conocía. Los autos seguían presionando para que avanzara. Al diablo. Abrí la puerta del copiloto y subí. Me miró sorprendido y sonrió.

—Mueve rápido ésta cosa antes de que me arrepienta.

Rió y echó a andar el auto de nuevo bajando el volumen de la música.

—Penny.

Lo miré confundida.

—¿Penny?

—No es «ésta cosa». Su nombre es Penny.

—¿Llamaste Penny a tu auto?

—Así es. Como la canción de...

—The beatles.

Me miró por un momento y regreso la vista hacia el frente. Pasamos por el departamento de Kim pero no dije nada.

Llegamos a un pequeño café y estacionó el auto, bajo y lo vi dirigirse a mi puerta, me adelante y la abrí bajando rápido y la cerré, me gire a verlo y tenía una pequeña sonrisa burlona.

—Se supone que en las citas el chico abre la puerta para...

—Oh, esto no es una cita.

Me puse mis tacones y caminamos hacia el pequeño lugar. Abrió la puerta para mi dejándome entrar primero.

Mi lady —rodé los ojos entrando. Él rió.

Tomamos asiento en pequeños sillones rojos con una mesa de madera en el centro. Él frente a mi. Paso una de sus manos por su cabello y me miró.

—¿Café americano? —susurré y asintió sonriendo.

...

Respondí el mensaje de Kim para que estuviera más tranquila y cuando vi el reloj en mi pantalla ya eran las doce en punto, discutimos sobre vainilla y nuez, rock clásico y alternativo, me habló sobre su hermano que era el graduado y lo mataría por desaparecer. Me habló de su familia en Berryville, vivieron un tiempo en el pueblo así que tenía viejos amigos allí y conocía perfectamente el lugar.

Minutos después llegó el café, estaba delicioso y eso que yo no era muy amante de esta bebida.

—¿Te gustó? -pregunta bebiendo de la humeante taza.

—Delicioso.

—No tanto como en Berryville.

Me moví nerviosa en mi asiento.

—Creo que no nos hemos presentado. —dejó a un lado la taza y paso sus manos por los pantalones—. Me llamo Adam... Adam Wents. —acercó su mano a mi y la miré por un segundo, la estreche con la mia.

—Claire Brouss.

Tomó mi mano y la dirigió a su boca, sus labios se posaron en mis nudillos por un segundo y la dejo de nuevo sobre la mesa.

—Un placer conocerte Claire.

Mi corazón saltó y sentí mis mejillas sonrojarse.

La conversación siguió en su auto y con vasos de Café de media noche todo fluía mejor.

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¿Claire debería acercarse a Aarón?
¿Se debe dejar conquistar por Adam?

Comenten y voten♥ me alegra demasiado ver cómo progresa mi novela gracias a todos los que se toman el tiempo para leer.

Luz Roja #PGP2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora