Lo primero que planeé para el siguiente día que llegamos al pueblo es reportarme con el señor Greg.
Llevaba un tiempo pensando en conseguir un trabajo nuevo donde consiguiera un poco más de dinero, pero no quería abandonar la cafetería, con Debby en el mostrador quebraría, ya me imaginó como les fue éstas tres semanas.
La mañana tan soleada y ver a mamá un poco mejor me hacía sentir
con buen humor así que decidí usar uno de esos vestidos que Kim amablemente me compró en color blanco con flores rojas y un bonito cinturón del mismo color que ellas al igual que los zapatos de piso, cepillé mi cabello y busqué el maquillaje que también fue regalo de mi mejor amiga, un poco de rímel y delineador en mis ojos, labial y estaba lista. Me miré en el espejo... bueno, no estaba tan mal, me puse de perfil y seguí viéndome en el por varios minutos, hasta que observé a mi mamá en el umbral de la puerta de mi habitación.
—Te ves hermosa siempre, que nadie te diga lo contrario.
Sonreí y se acercó para besar mi mejilla.
—Lo dices porque eres mi mamá.
Reí y me abrazó bajando juntas las escaleras.
—Saludame al señor Greg y dile que espero muy pronto volver a verlo a él y su esposa.
—Yo le diré. Por favor descansa.
—Dormiré un poco, ve con cuidado Claire.
—Te amo mamá.
Besé su mejilla abrazándola de nuevo, tomé mis llaves, mi bolso con mi celular dentro y algo de dinero.
Me gusta caminar hasta la plaza en donde se encuentra la cafetería, todo es más tranquilo que en Nueva York, dos o tres personas paseando sus mascotas, y unos cuantos niños jugando en los jardines de su casa o en los parques, estaba tan concentrada en ver las calles y personas que no me percaté de que el semáforo se encontraba en verde, un auto de color blanco estaba a unos centímetros de mi, las llantas rechinaron en el pavimento, mi corazón acelerado, llevé mis manos a mi cuerpo; sigo viva, bien, sólo fue el susto.
Una mujer bajó del auto acercándose a mi, zapatos de tacón en color rosa, pantalones ajustados color blanco y una blusa del mismo color que los tacones haciendo un buen conjunto con un suéter negro, gafas de sol y su cabello largo negro ondulado. Debby mataría por zapatos así.
—Oh lo siento tanto, ¿Estás bien?, ¿No te hice nada? —preguntó angustiada mientras me sostenía por los hombros.
—Fue mi culpa, estaba distraída no vi la luz verde y...
—¿Claire?
Se quitó las gafas de sol y me miró con los ojos café casi saliendo de su órbita... entonces la reconocí.
—¿Claire Brouss? —preguntó moviéndome un poco—. Soy Abby..., Abby Crawford, ¿Me recuerdas?
—Abby... sí, ¿Cómo olvidarte?
Estaba nerviosa, muy nerviosa... ¿Ella sabía de Aarón? Era lo más probable, aún recuerdo su relación de amigos casi hermanos las pocas veces que tuve oportunidad de cruzar palabra con Abby.
Piensa Claire. ¿Preguntar por él? ¿Huír? Huír.
—Me alegra volver a verte Abby, pero debo irme, adiós —dije lo más rápido posible y antes de poder hacer un movimiento Abby me tomó del brazo girándome a ella.
—¿Adónde te diriges? Vamos sube, yo te llevo, acabo de llegar y quiero hacer algo antes de ir a casa con mis molestos hermanos.
—Yo..., no sé.
—No lo pienses vamos.
Dios, las personas son tan insistentes.
Sí Claire y tú tan fácil de convencer.
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Luz Roja #PGP2024
RomanceClaire Brouss ya no era la misma chica de hace tres años, el dolor y experiencias la habían cambiado. Tras luchar con su madre enferma de cáncer se vio obligada a abandonar forzosamente sus estudios para solventar todos aquellos gastos médicos y eco...
