Odiaba las despedidas, estaba cansada de ellas, ¿por qué las personas que amamos no pueden permanecer en nuestra vida a dónde sea que vayamos? supongo era parte de esa tontería de crecer que solamente me ha arruinado mis planes. Si me preguntan, crecer apesta.
Me encontraba en el aeropuerto con Dave y Debby que había insistido en acompañarme porque no ha dejado de llorar desde que sabe que me iría de Berryville.
Ahora se encontraba llorando de nuevo en mis brazos antes de que me dirija a la sala de abordar.
—Promete que me llamarás en cuanto tu avión aterrice —dice Debby sin dejar de abrazarme y llorar en mi hombro.
Me estaban poniendo demasiado sentimental.
—Lo prometo, Debby —seco sus mejillas e intenta dedicarme una sonrisa aún entre lágrimar.
—Me odio por ser tan sensible.
Miro a Dave sobre el hombro de Debby y sus ojos estaban cristalinos. Mi corazón se oprimió en ese momento. Me acerqué a él y lo abracé como nunca lo había hecho, supe que lo tomé por sopresa ya que tardó un momento en responder mi gesto afectivo.
—Te voy a extrañar —susurra en mi oído.
—Y yo a ti también —confieso.
Mi vuelo fue anunciado y con las lágrimas a punto de salir me giré para dirigirme a la puerta. No quise mirar atrás. No quería llorar.
Después de que registraran mi equipaje y una hora des espera, por fin todos comenzamos a abordar el avión. Caminé por el corto pasillo buscando mi asiento y deseando que no me tocara estar al lado de alguien desagradable.
105...107... 110... ¡112!
Bien. Me senté en mi respectivo lugar y al parecer mi acompañante ya había llegado. Una pequeña bolsa de Barbie se encontraba en el asiento de al lado; una niña de diez años más o menos se sentó a mi lado y abrochó su cinturón.
Miro por la ventana y observo como el avión comienza a despegar; la azafata nos daba instrucciones y no recuerdo exactamente que esta diciendo, mi mente solo pensaba en lo que me esperaba.
Una nueva vida.
Mi piel se erizó con aquél pensamiento y cerré los ojos tragando el nudo de mi garganta.
Un golpeteo en mi brazo me sacó de mis pensamientos. La niña me miraba con el ceño fruncido.
—¿Qué? —pregunté.
—¿Estás bien?
—Estoy bien.
Rueda sus ojos y juega con las puntas de su cabello rubio.
—¿Te dejó tu esposo?
La miré con mis cejas alzadas y ella me miró seria.
—Mi mamá estaba triste cuando papá la dejó, tranquila señora, todo se soluciona. —posa una mano en mi hombro y me mira con compasión.
¡¿Señora?!
—Oye, niña yo...
—Cassie —se escucha desde atrás y una mujer asoma su cabeza entre nuestros asientos —. No molestes a la señora.
—¡Señorita! —exclamo.
—Cállese señora, por favor —dice un hombre adelante de mi.
—Sólo para aclarar, tengo veintiuno —los acuso a los tres con mi dedo.
Sería un largo viaje.
...
La pequeña niña no dejaba de parlotear, deseaba que hubiese un interruptor y poner todo en modo silencio, cubrí mi rostro con mis manos escuchando su -según ella- trágica historia de amor.
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Luz Roja #PGP2024
Roman d'amourClaire Brouss ya no era la misma chica de hace tres años, el dolor y experiencias la habían cambiado. Tras luchar con su madre enferma de cáncer se vio obligada a abandonar forzosamente sus estudios para solventar todos aquellos gastos médicos y eco...
