Todo sucedió tan rápido que aún no podía siquiera asimilarlo. La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos , planeamos una cena con Greg y Angela, también para recibir a Kim y Hellen quienes llegaron de sorpresa la noche en la que llegué de casa de mi padre.
Creía que todo iba bien. Estaba rodeada de felicidad, amor y sonrisas con las personas más importantes para mi. Pero creo que incluso en los mejores días hay malas noticias.
Mamá comenzó a sentirse mal después de la cena, la veía débil desde en la mañana que acompañamos a Brad a comprar los ingredientes necesarios para la cena; aún así insistía en llevar acabo los planes. No podía decir que no.
Es increíble como todo cambia de un momento a otro.
De nuevo nos encontrábamos en el hospital, el olor a antiséptico me mareaba aún más con todos los hechos. Saber que todos estábamos aquí, "esperando el momento" sólo hacia que me sintiera peor, me sentía molesta con todo y con todos, mi madre estaba a punto de fallecer y el hecho de imaginarme sin ella era insoportable.
Adam no me dejó sola ni un segundo, si entraba con mamá él me esperaba en la puerta para después sostenerme de nuevo en sus brazos y permitirme llorar en su pecho. Como justo ahora lo está haciendo.
—Simmons vendrá, quiere ver a Regina -dice en mi oído y continua acariciando mi espalda.
—Está bien.
—Tienes que comer algo Claire. ¿Crees que no vi que regalaste la comida a la gorda de Debby?
Río por un momento con sus palabras. Eso me recordaba que Debby y Brad estaban dándose una oportunidad, lo cual nos tomó por sorpresa a todos. Juntos son hermosos, y un peligro para la humanidad. Son el sarcarsmo, locura e inmadurez andando. Literal.
—Ahora es tu cuñada —lo molesto aún entre sus brazos.
Seguíamos a mitad del pasillo, abrazados y susurrando.
—Si, eso suena terrible —bromea—. Pero lo digo en serio, vamos a que comas algo. Y no importa si dices que no quieres.
Me quejo a sus espaldas y ríe tomandome del brazo arrastrandome hasta la cafetería.
Cuando llegamos ahí se encontraban Kim, Debby y Brad, me acerqué a ellos y Adam fue a comprar comida para ambos.
—¿Ya te vas a dignar a probar bocado? —pregunta Brad y yo asiento con una sonrisa—. No le puedes decir un «no» a Adam.
—¿Hablaban de mi? —pregunta detrás de mi.
—Si hermano, estábamos diciendo que eres un mandón.
—¿Soy un mandón? —pregunta hacia mí, no dudo en molestarlo y seguir el juego junto con Brad. —Así te gusto, nena —dice divertido.
—Ya cállate Adam —dice Kim y ensancha los ojos—. Ella es mía.
Adam ríe a carcajada limpia y niega. Últimamente Kim actuaba como un novio celoso.
Nos dispusimos a comer nuestros alimentos y bromear de cualquier cosa, las risas son garantizadas si Brad y Debby se encontraban en el mismo lugar, estaba sorprendida de la pareja que hacían, pero no en mal sentido, tenían potencial.
Todo fue silencio justo cuando el celular de Adam comienza a sonar.
—Es de mala educación estar con el celular a la hora de comer, ¿sabes? —lo molesta Kim y como niño pequeño saca la lengua.
Mira la pantalla del celular y rápidamente se levanta para contestar. Siempre recibe una llamada y sale así a responder, noto sus reacciones al hablar que son rápidas, nerviosas y frustradas. Después regresa y no dice más nada.
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Luz Roja #PGP2024
RomansClaire Brouss ya no era la misma chica de hace tres años, el dolor y experiencias la habían cambiado. Tras luchar con su madre enferma de cáncer se vio obligada a abandonar forzosamente sus estudios para solventar todos aquellos gastos médicos y eco...
