¿Qué les pasaba a todos hoy en Berryville? Estaban demasiado necesitados de cafeína éste jueves por la tarde, el clima debía influir, ya que era húmedo y un poco frío. Viéndolo por el lado bueno; mi bolsa en mi delantal estaba ya con muchos billetes verdes dentro y unas cuantas monedas.
Cambié de puesto con Debby y la mandé detrás del mostrador para yo atender las mesas.
No quiero ser mala persona, pero no se imaginan cuanto disfruto verla sufrir con la máquina de café. Dos de ellos derramó en el piso en tan sólo cinco minutos. Después llegaba yo a presionarla con los pedidos de las mesas. Bueno, está bien, me compadecí de ella y llené varias tazas de café.
Busqué mi celular en mi bolsillo trasero por costumbre y no lo encontré. Me alarmé por un momento y después recordé que lo dejé a propósito en casa.
Los últimos cuatro días no paraba de recibir mensajes de Adam pidiéndome que por favor me dignara a responder sus llamadas.
Si respondía llamadas eran solamente de Kim quien casualmente se reencontró con Drake y ahora se están dando otra oportunidad.
Mamá decía estar sorprendida por no verme con el celular en mano esperando la llamada habitual a las 8:30 p.m de Adam.
Debby me decía que era una idiota por no darme una oportunidad y blah, millones de cosas las cuales yo ya sabía. También por eso la estoy haciendo sufrir sirviendo café, si Kim estuviera aquí no duden que la tendría limpiando pisos de rodillas y con un cepillo de dientes, ¡Es que de verdad son exasperantes!
Mamá comenzó a sentirse mal después de su quimioterapia el martes, de nuevo los vómitos y todas esas cosas estaban regresando como al principio, el miedo crecía en mí minuto a minuto, no quería que la operación que se realizó en New York no funcionara. Simmons sólo dio posibilidades, nada completamente acertado; aun así no quería perder la fe. No me iba a derrumbar, no lo hice hace un año y medio de ésta lucha, ¿Por qué habría de hacerlo ahora?.
Mildret se ofreció a cuidar de mi mamá para que yo trabajara tranquila. Lo estaba, pero no del todo. Cuando el teléfono de la cafetería o el de Debby sonaban, no podía evitar alarmarme. Por suerte mamá había estado sin vómitos desde ayer por la tarde.
El hombre del parque de diversiones llegó aquí ayer, tomó un capuchino con una rebanada de pastel y para ser sincera me resultaba incómoda su presencia. Tenia miedo de ir sola camino a casa y encontrarlo.
Miré el reloj de la cafetería que ya marcaba las 7:16 p.m, limpiaría las mesas y podría ir a casa.
Debby salió de uno de los baños con una blusa de Angela y su pantalón con manchas de café, no pude evitar reír sin dejar de limpiar una mesa.
—No te rías de mi horrible aspecto. La blusa está peor que mis jeans .—me mostró la blusa que llevaba en una de sus manos. Definitivamente estaba peor que el pantalón.
—Eres terrible para servir café.
Reí aún más. De verdad era inevitable.
—Y, ¿Adam?
Paré de reír y ahora Debby lo hizo.
—Qué graciosa eres —espeté rodando los ojos.
Las mesas estaban listas. El señor Greg salió con las llaves para cerrar el café.
—¿Todo listo? —preguntó.
Su mirada se dirigió a Debby soltando una carcajada.
—¿La cafetera explotó en tus pantalones querida sobrina?
Debby rodó los ojos y llegó Ángela abrazándola.
—La máquina es muy salvaje, ¿Verdad Debby? —dijo Ángela.
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Luz Roja #PGP2024
RomanceClaire Brouss ya no era la misma chica de hace tres años, el dolor y experiencias la habían cambiado. Tras luchar con su madre enferma de cáncer se vio obligada a abandonar forzosamente sus estudios para solventar todos aquellos gastos médicos y eco...
