Capítulo 9

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Llegamos a un restaurante al oeste de la ciudad con un estacionamiento libre para los clientes, todo se veía tan desierto alrededor, solo resaltaba un enorme letrero iluminado en la parte más alta, este prendía y apagaba, parecía que tenía años sin reparar.

—Bienvenida al mejor lugar para comer hamburguesas, pizza al estilo neoyorquino, bagels, pretzels y todo lo que te haga felizmente gordito —dice Adam con voz de anunciante de productos en comerciales de media noche. Rió y me uní a su risa.

Bajó de la motocicleta para ayudarme a hacer lo mismo, sus manos se posaron en mi cintura. Me alejé rápidamente y nos dirigimos a la entrada del restaurante, ya estando dentro de este me percaté de lo retro que era, parecía que una máquina del futuro había vomitado los años 70's en todo el lugar, era lindo a decir verdad, una sola pareja ya se encontraba al fondo del restaurante.

—¡Adam, hace mucho que no venías a visitarnos!

Un señor de mediana edad se acercó a nosotros y palmeó la espalda de Adam, tenia un sombrero de color blanco al igual que un delantal, era algo robusto e incluso un poco más bajo de estatura que Adam. 

—¿No nos vas a presentar a tu novia?

Dijo una rubia detrás del mostrador, llevaba un vestido amarillo mostrando demasiado escote, un delantal atado a su cintura, su cabello estaba perfectamente peinado en un moño alto, sus ojos de un azul penetrante me observaron de la cabeza hasta los pies.

Adam estuvo a punto de hablar y lo interrumpí.

—No novia. Claire. Amiga —digo y estrecho mi mano con el hombre, dirijo una sonrisa a la rubia.

—Oh, es una lástima, se ven bien juntos —dice y aprieta mi mano. La rubia rodó los ojos y desapareció por una puerta color gris. Yo me sonrojé como siempre, Adam sólo rió—. Soy George. Encantado de tener a una niña tan bonita aquí. ¿Qué les vamos a servir esta madrugada?

—Una hamburguesa con mucho queso, papas fritas y una malteada, ¿Claire? —ordenó Adam rodeando mis hombros con uno de sus brazos.

Los nervios regresaron a mi. No era la primera vez que lo hacia así que trate de relajarme.

—Lo mismo pero sin la malteada. Coca-cola estaría bien.

—Tomen asiento, Vamos vamos. Jenn les llevará en un momento su comida —dice George dejándonos solos al entrar por la misma puerta gris que la rubia cuyo nombre sé ahora. Jenn.

—Las malteadas son lo mejor.

Negué ligeramente.

—Soy intolerante a la lactosa.

—Es una pena —se burla guiándome a una de las mesas cerca de las grandes ventanas.

Él frente a mi, cómo la madrugada del café.

—Gracias por aceptar venir, Claire. Me gusta tu compañía.

Sus dedos rozaron por un segundo mi brazo derecho. Mi piel reaccionó ante su ligero tacto que no duró mucho, deja caer de nuevo su mano en su regazo y no sabía si me sentí aliviada o quería sentirlo de nuevo.

—Sólo vine por la comida, no te emociones.

Rió por mis palabras y comenzó a jugar con el menú que se encontraba en la mesa.

—El chico de la noche anterior... —comenzó a hablar y fue interrumpido por Jenn con nuestros pedidos.

Dejó los platos de su bandeja, la malteada y coca-cola, antes de irse sonrió ampliamente a Adam, después me miró a mi con aire de desprecio, se giro y caminó moviendo sus caderas. Podía apostar que la rubia estaba celosa, es hermosa y yo no tendría celos de alguien tan común como yo.

Luz Roja #PGP2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora