El universo y el amor traman planes impensados los 356 días del año, esta prohibido ignorar sus señales.
Asher Davies es un profesor de física que lleva un año saliendo con su novia, Erin, y es hora de conocer a su familia. Sin embargo, lo que meno...
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09/05/2017
Asher se golpeó la frente mirando al cachorro sentado sobre un par de periódicos en un rincón de la sala, el diminuto animalito era una bola de pelos manchada en blanco y negro con un aspecto similar al de un agresivo pitbull... miniatura claramente. Carraspeó y el perro lo miró con sus ojos café apuntando en direcciones opuestas, se lo había encontrado llorando dentro de un contenedor aprisionado en el interior de una bolsa plástica; si hubiera tardado unos minutos más en sacarlo se habría asfixiado. Planeaba llevarlo a un refugio a la mañana siguiente.
Sentado en el sofá, se tronó los dedos impaciente, esperaba hace media hora que el cachorro comiera el trozo de pollo asado sobrante de la cena de la noche anterior, pero esa criatura no hacía nada y permanencia congelada, limitándose a continuar existiendo sentada sobre su trasero mientras lo miraba sin mirarlo.
Ni siquiera había ladrado desde que lo recogió.
¿Tendría algún problema?
Escuchó la puerta abriéndose y se giró para ver a Ivelisse entrando a la casa, las horas extra siempre se reflejaban en su rostro decaído.
-Hola, profesor ¿Por qué la cara larga? -indagó ella aproximándose hasta él.
-Hola, Ivy. Pues tengo un problema... -Hizo un gesto en dirección al animal-. Tenemos un invitado tem...
No pudo terminar de hablar porque le sangraron los tímpanos, el chillido de la mujer se tornó cada vez más agudo hasta que se convirtió en un sonido de rango ultrasónico que ningún ser humano podría oír. El cachorro dio su primera señal de vida y se espantó cuando O'Neal se agachó para recostarse sobre el suelo, la mujer prosiguió a administrarle una sesión de caricias y apelativos cariñosos exagerados para cualquier ser viviente.
-¡¿Quiiiién es este terroncito de azúcar tan bonito?! -exclamó enamorada rascando bajo el hocico del animalito y dando leves toques en su naricita de botón-¡Eres un bebé bueno! ¿Quién es un bebé maravilloso? ¡Tú! ¡Sí, tú lo eres!
Él permaneció congelado viéndola revivir al cachorro que comenzó a ladrar molesto de que le tocaran la nariz, fue como si hubiese picado el botón de encendido en el minúsculo cuerpo perruno y activado la impasible energía salvaje del canino que empezó a jugar con ella, tratando de morder su cabello o saltándole encima para gruñirle.
-Rayos ¿Qué le hiciste? Hace cinco minutos era una papa que respiraba sentada sobre su trasero con mirada malvada.
-Magia, profesor -dijo distraída-. Es como una vaquita del tamaño de un zapato ¿De dónde lo sacaste?
Ivelisse cargó al animal con emoción y giró sobre su espalda para recostarse boca arriba en el suelo, lo colocó al can sobre su estómago haciendo que le ladrara empedernido mientras la tomaba como una compañera de juegos. Asher apoyó el mentón en su puño -sosteniéndose del apoyabrazos del sofá-, observando como actuaba como una niña envuelta en la demencial alegría de estar recibiendo su primer mascota.