Capítulo 67

69 10 4
                                        

  — ¿A dónde se supone que iremos? — pregunta Samuel, mientras lo ayudo a hacer sus maletas. — No tenemos dinero para ir a otro país.

  — Podríamos regresar a...

  — No, Noah. — lo miro. — Sería el primer lugar en el que nos buscarían.

  — Tienes razón, pero... Papá debe saber que mamá está viva; — me mira y se cruza de brazos. — sé que tú nunca quisiste tomarte el tiempo para conocerlo, pero sé que papá ama demasiado a mamá, a pesar de que él crea que está muerta...

  — ¿Y cómo crees que se lo tomaría? No podemos solo llegar y decirle: Mira, mamá está viva.

  — Lo sé, pero Rai sabrá qué hacer... Eso creo. — Sé que no debería dejarle todo el trabajo al protector de mamá, pero solo diré que él fue el que nos guardó el secreto, así que ahora él debe encargarse.

  — Aún no confío en ese tipo, que sepa tanto de nosotros me parece extraño. — lo veo meter ropa en su maleta.

  — A mí me agrada. — murmuro y gira para volver a verme, ahora un poco confundido por mi respuesta. — Él nos cuida, ¿no? ¿Por qué no confiar?

  — Porque nadie es completamente bueno. — Tiene razón, ¿los protectores tendrán también su lado malo? Aún me pregunto de que nos protegen exactamente. — ¿Y por qué haría todo eso por nosotros? ¿No tiene una vida? — Sigue en lo que estaba, pero de pronto se detiene. — Y si tal vez...

  — ¿Qué?

  — ¿Y sí está enamorado de mamá? Tendría sentido. — empiezo a reír. — Noah, — se cruza de brazos. — tiene sentido. Ha estado todo este tiempo con mamá y...

  — Pero mamá tiene novio, bueno, tenía... ¿Por qué Rai estaría junto a mamá si ella supuestamente amaba a alguien más? Sería algo muy enfermizo.

  — ¿Sabes qué? Voy a demostrarte que él no es de fiar. — Cuando mi hermano se encapricha con algo no hay quien lo pare, así que será mejor dejar que haga lo que quiera hasta que se aburra.

  — Bien, pero volviendo al tema inicial, necesito volver a casa. — me siento sobre la cama.

  — Daniel, ¿cierto? — ¿Cómo sabe que es por él? — Sabes que no me gusta verte junto a él porque considero que es alguien no te traerá ningún bien... — Estaba por contradecirlo, pero no me dejó decir palabra alguna. — ¡Pero! — suspiro y dejo que siga hablando. — Pero no puedo dejar que sigas sufriendo, desde que se fue te he visto mal y hace unas horas que llegaste a casa he notado esas ojeras muy marcadas, tu cara no tiene la misma expresión de: “Odio a todo mundo, pero los tolero” y ha sido reemplazada por: “Estoy a punto de entrar en depresión”. — Hago un mueca, a pesar de solo convivir cuatro años puedo decir que mi hermano es la persona que mejor me conoce. — Como dije, no quiero que nadie te haga daño y no seré uno más de ese montón. — sonrío. — No tengo idea de a dónde iremos, pero dudo mucho que sea junto con Daniel, así que no puedo hacer mucho por ti, Noah. Lo siento. — Siento una presión en el corazón y recuerdo lo que vi hace unos minutos.

  — Le están haciendo daño. — digo entre sollozos. Samuel se arrodilla frente a mí y toma mis manos. — Le están haciendo daño a Daniel en el centro de rehabilitación. Es mi culpa, yo di la idea de que lo llevaran a uno.

  — Noah, tú no sabías a que centro lo llevarían. — Con sus dedos empieza a secar mis lágrimas, pero yo solo sigo y sigo llorando. — No es tu culpa.

  — ¡Es mi culpa, Samuel, es mi culpa! — suspira y me abraza.

  — ¿Su madre sabe de esto? — niego con la cabeza. — ¿Y por qué no la has llamado aún?

Melodía momentáneaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora