Capítulo 33

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Lauren POV

Mi corazón está magullado, nunca sentí un dolor tan fuerte como este, era como si un cuchillo lo atravesara a cada segundo. Hoy fue atípico, tenía tantas ganas de hablar con Camila, de decirle lo que siento, cuánto estoy enamorado de ella, pero no pude. Cada minuto que pasaba me sentía tan frustrada que me llenaba de odio.

Ver cómo Jesus "se hizo cargo" me irritó de una manera incomprensible. Lo único que quería hacer era darle un puñetazo en la cara. Cuando salí para ir al baño, esperaba que ella viniera conmigo, pero en cambio ella salió con él.

No podía soportar imaginar lo que podrían estar haciendo, así que dejé a Sofía con la excusa de que había olvidado algo en la mesa y fui a buscarlos. Di la vuelta al bar buscándolos y nada, pero cuando finalmente los encontré, mi mundo se derrumbó. Jesus estaba besando a Camila en la boca y ella no hacía nada para detenerlo.

Sentí como si el mundo se hubiera detenido de repente y un dolor inmenso Invadió mi alma, quería huir de allí. Caminé de espaldas hacia la barra, sintiendo que se me oscurecían los ojos, me faltaba el aire, una monstruosa decepción crecía dentro de mi pecho, cuando choqué con alguien y cuando me di la vuelta me encontré cara a cara con Valeska.

-Oye... - Valeska me llamó la atención asustada. - ¿Qué pasa, Lauren? - La miré y no pude decir nada, no tenía fuerzas para nada. - ¿Estas bien? - preguntó de nuevo, asustada.

-¿Estas conduciendo?

i¿Qué?! - preguntó Valeska sin entender nada.

- Mierda.. Te pregunté si conduces... - hablé con dureza agarrandola del brazo.

Valeska me miró fijamente, tratando de descifrar mi semblante. - Mi auto está ahí fuera, ¿por qué?

-¡Ven conmigo! - dije arrastrándola por la otra salida del bar.

-Espera, cariño, no puedo dejar el bar así como así

-Mira.- la empujé contra una pared, pegando mi cuerpo al de ella y hablando amenazadoramente con mi dedo levantado. - No te hagas la de  empleadaa del mes, porque sé muy bien que sales y entras de este lugar  en el momento que quieras, al fin y al cabo eres una de los dueños. Así que deja de hablar y ven conmigo. - Me miró sin entender lo que le decía, pero no mostró miedo, al contrario, me di cuenta de que estaba intrigada por mis acciones.

-Está bien ...- dijo sonriendo de reojo. - ¿A dónde me llevas? - Preguntó provocativamente.

-A donde quieras ir. - dije tirando de ella con paso firme y arrastrándola hasta el coche.

Valeska me mostró cuál era su coche, pero no me dejó conducir. Entramos y le pedí que me llevara a la casa de Jesus. Al llegar, fui directo a la habitación que ocupaba y agarré mis cosas metiéndolas en la maleta y me fui, volviendo al auto.

-Esta es la casa de Jesus ?! - preguntó desinteresadamente.

-Vamos.

-¿Para donde? - preguntó mirándome.

-Ya tengo una idea. - le respondí mirándola, llevé mi mano a su muslo y lo apreté provocándole  una carcajada.

-Ok vamos. - Habló encendiendo el auto y dirigiéndose hacia el motel más cercano.

En el camino lo único que tenía  en mi cabeza fue la imagen de Jesus y Camila besándose y cada vez ue recordaba el dolor en mi pecho crecía más y más. Encendí la radio del auto para que el ruido cubriera mis recuerdos, pero lo único que pude hacer fue recordarlo una y otra vez. Al llegar al motel, Valeska se bajo de su auto y pidió una habitación.

Lo que sentimos| CamrenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora