Capítulo 19

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Lauren POV

Llegué a casa un viernes sombrío.

Esa escena en el bar con Ashley  fue muy en serio, nunca pensé que iba a pasar por una situacion como esa.

Sé que cometí un error con ella, no dejé las cosas claras y todavía no debe de estar en paz con eso.

Me imagino el sentimiento de desprecio que   debió haber sentido cuando la dejé allí, despreciarme sería lo mínimo.

Pero saber que Camila se encontraba en medio de esa situacion me desesperaba. No merecía experimentar esa humillación, Ashley no tenía derecho a involucrarla en ella. Y lo peor fue cuando se fue sin previo aviso. Estaba discutiendo con esa chica cuando me di cuenta de que ya no estaba en la mesa. Agarré mis cosas y, una vez más, dejé a Ashley hablando sola y me fui lo más rápido que pude detrás de Camila.

Verla prácticamente huir de mí me volvió loca, cuando finalmente logré detenerla y darme la vuelta para verme, vi en sus ojos tanta decepción que me dolió como nunca antes. Y cuando no quiso hablar conmigo, sentí como si algo se rompiera en mi pecho. Fui a mi coche y volví a casa lo más rápido que pude. No quería ver ni hablar con nadie, quería estar sola.

Al llegar me crucé con mama, quien me miró con preocupación. Trató de acercarse a hablar conmigo, pero rápidarnente negué su acercamiento, lo que entendió y ni siquiera preguntó.

Jiménez era como una madre para mí. Ella, como Jesus, siempre me regañaban por mis aventuras de  cama en cama y, puedo decir sin duda, que mi respeto por ella era tan grande que nunca traje a ninguna mujer a mi departamento cuando ella estaba allí, para evitar pasar verguenza y ganarme más tirones de orejas, teniendo en cuenta que  ella vive conmigo.

Ella también fue la que me abrazó cuando pelee con mis padres o me ayudó a relajarme con su comida y dulces cuando estaba estresada por algo. Era muy religiosa, católica y nunca se perdía la misa del domingo por la mañana, pero aún así siempre respetó mi sexualidad, diciendo que no podía esperar para presentarle una novia y que rezaba por ella todos los días.

Pero este día no quería hablar, no quería hablar con ella sobre lo que me pasó. No estaba preparada para contarle que había hecho una mierda tan grande que no sé dónde se volvió el karma y me castigó. Subí las escaleras sintiendo pesadas las piernas y cuando llegué a mi habitación fui al baño, me quité la ropa y me di una ducha larga, como si quisiera quitarme el peso de la conciencia.

Aún podía sentir el toque de su mano bajo la mía, el calor de su cuerpo en el mío, el olor que me invadió por completo. Y me dolió más, porque con eso todavía sentía el peso de su mirada herida. Sé que no le debo explicaciones a nadie, porque no tengo nada con nadie, también sé que ese momento en el bar no fue más que un happy hour con un compañero de trabajo. Pero con Camila era diferente, no quería hacerle daño, me pesaba, me angustiaba.

Me acosté en mi cama, pero toda la noche no pude dormir. Estaba rodando en la cama y todo el tiempo su rostro vino a mi mente como un relámpago, haciéndome sentir como la peor persona del mundo.

Terminé viendo amanecer a través de mi ventana, sentada en un sillón y con una taza de café en la mano. Fue difícil manejar esa situación. Lo peor es que ni siquiera pude ir a su casa, porque no sabía dónde estaba. El viernes la amenacé con ir a su casa en un acto desesperado, pero ni siquiera sabía dónde vivía.

Saqué mi celular y vi que eran las 6:40 am y habían  muchos mensajes de Jesus y uno de Lili. Jesús estaba confirmando que hoy íbamos a cenar, ya que ese día que discutimos en su departamento, no nos vimos ni hablamos. Necesitábamos aclarar algunas cosas, así que confirmé con él. Lo que me pareció extraño fue el mensaje de mi amigo. <Espero que te hayas divertido en tu cita . Jajajajaja>. Me pareció extraño, era como si supiera lo que me pasó. "A veces creo que realmente puso a alguien para que me siguiera'".

Lo que sentimos| CamrenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora