Flora es un joven hechicera que salva a unos niños de una bruja de magia de negra, convirtiéndose en su Hada Madrina.
Y es así, noche tras noche, ella los visita y les cuenta historias para dormir.
Cuentos de hadas, dragones, brujas, princesas y ca...
Había una vez una joven condensa a las que todos conocían además de por su belleza, por el amor hacia los animales, especialmente a los caballos. Tenía uno en especial llamado Caballero, y con él salía a cabalgar por el bosque y regresaba siempre por la tarde.
Así que todos estaban acostumbrados a eso y nadie le preocupaba su partida. Uno de esos días, Bella salió a cabalgar con su caballo blanco, se metió en los bosques reales como siempre lo hacía, pero para su sorpresa vio un lobo negro enorme mirarla con dientes afilados y se asustó muchísimo, ella y su caballo. Por lo que salieron disparados corriendo a toda velocidad. El lobo corrió tras ella por unos minutos pero luego desapareció.
Bella paró al caballo y se quedó mirando por si lo veía, y fue cuando lo vio otra vez desde una roca que quedaba justo delante de ella. Así se asustaron aún más y corriendo despavoridos por todas partes, hasta que ya no vieron más al lobo. - Jaaaaa- respiraron los niños que estaban metido entre las sábanas blancas del dormitorio. - ¿Tienen miedo? - No, no, ¿Y qué pasó después?- preguntó Laura. - Bueno, la condesa se quedó muy asustada por lo que le había pasado, y comenzó a caminar buscando una forma de regresar a casa, pero se dio cuenta de que estaba perdida y continuó cabalgando intentado retornar al palacio. Y cuando llevaba unas horas, alguien le habló: - ¿Estás perdida?- dijo un joven desde una roca. - No, estoy bien- dijo Bella media asustada. - Bueno, si tú lo dices- el joven dio la vuelta e hizo como que se iba. - Ahhhhh, ¿Puedes decirme la dirección del castillo por favor? - ¿Qué no estabas perdida? - Bueno, más o menos. - Yo puedo llevarte hasta allá si lo desea. - ¿Y por qué lo harías? - Bueno, soy un caballero, y no dudaría en ayudar a una doncella hermosa como tú. Bella lo miró como juzgando, no tenía muchas opciones así que aceptó la ayuda del joven. - ¿No sabes quién soy?- le preguntó al joven. - Una doncella perdida. - ¿Me dirás la dirección? - Si claro, es por........
Un viento comenzó a entorpecer a los jóvenes, el cielo se puso negro y comenzó a tronar y más tarde a llover. Caballero se puso nervioso y cuando Bella se di cuenta el joven lo cogió con la riendas y se lo llevaba para una cueva. - ¿Aquí es donde vives?- dijo la princesa haciendo un gesto de desagrado. - Así es, bienvenida a mi hogar.
La princesa se bajó del caballo mientras el joven preparaba leña. Ambos se pusieron a cenar un conejo asado, mientras fuera de la cueva se escuchaban los truenos, relámpagos y una tormenta horrenda. El joven la miraba detenidamente y ella comenzaba a sentirse algo incómoda. - ¿Por qué me miras así?- le preguntó la princesa - Eres muy hermosa. Bella no le contestó nada. El joven le acomodó una pequeña cama y él se acomodó en otra parte y se acostó a dormir.
Incluso su caballo se sentó y se durmió, y ella al verse sola con aquellos relámpagos, se acostó y vigilando al joven se quedó dormida.
Al día siguiente todo estaba reluciendo y como si nada, Bella se despertó y salió de la cueva.
Buscó al joven pero este no estaba. Así que lo esperó para agradecerle por haberla ayudado pero se demoraba tanto que la joven decidió irse. Pero antes buscó algo donde escribir y le dejó una nota. Y ya mucho más tranquila y con calma encontró el camino a casa. - ¿Y nunca más volvió a ver al joven? - Claro que sí, este sólo sería el comienzo.
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Bella jamás se olvidó del joven, aunque tampoco del lobo. Pero el deseo de verlo pudo más que el miedo, y se atrevió a entrar al bosque una vez más, y caminando con susto por un camino, sintió un ruido como de una rama que se partía, alguien estaba cerca. Volteó su caballo para regresar cuando vio al joven del nuevo: - ¿Te gustan las aventuras no?- Bella se asombró tanto como se alegró de verlo. - ¿Por qué dices eso? - Bueno, la vez anterior andabas sola por el bosque cuando surgió una tormenta y ahora también. - Me gusta cabalgar por el bosque. Es...... relajante. - ¿Te gustaría ver algo relajado? Sígueme.
Bella sentía confianza por él, después de todo la había ayudado anteriormente, brindándole lo que tenía y no había dejado ni que le diera las gracias. Así que lo siguió sin problemas.
El joven la llevó a la cascada, ni ella sabía que eso existía. Él se metió al agua, subió por las rocas, se tiró. Ella se bajó de su caballo y de dedicó a disfrutar del paisaje. Cuando el joven se cansó vino hacia ella y ambos se pusieron a conversar. Hasta que atardeció y Bella regreso al castillo.
Así comenzó a suceder día tras día, convirtiéndose en buenos amigos, y más tarde en enamorados, les gustaba reunirse en una pradera y ponerse a bailar un vals, como si tuvieran unas orquesta sólo para ellos, hasta que un trágico día se quedaron dormidos en el río y les cogió la noche, una de esas donde la luna brilla demasiado, bien redonda y resplandeciente. Una luna llena.
Bella despertó sintiendo un ruido extraño, era el joven que yacía retorciéndose de dolor a su lado. - ¡Corre! ¡Vete! ¡Huye!- Le decía a Bella. La cual no entendía nada, pero le hizo caso al ver que se cubría de pelo, le salían colmillos y garras.
Bella aterrada salió corriendo en su caballo, y mientras lo hacía escuchaba aullidos de un lobo lejano y seguidamente lo vio correr prácticamente a su lado.
La bestia era enorme, se paró frente a ella y la miró fijamente, mientras Bella lo miraba horrorizada, entonces gritó porque lo vio salta hacia ella pero lo hizo tan alto que simplemente brincó sobre Bella y su caballo, y siguió corriendo. La condesa se quedó paralizada, sofocada por el susto, hasta que reaccionó y se fue cabalgando.
Pasó un tiempo y Bella no se atrevió a ir al bosque, desde su casa podía escuchar los aullidos del lobo, como si la llamara. Recordaba al joven que tanto le gustaba, pero el miedo fue más fuerte y jamás regresó. - Yo tampoco regresaría- dijo una jovencita. - Ni yo....... Un hombre lobo de novio, no lo creo. - Bueno a dormir...... ¿Les gustó el cuento y sintieron miedo? - Un poco. - Me gustan los cuentos de miedo. - Yo prefiero los de hadas.... O dragones. -;Bueno, otro día lo escogen ustedes ¿Esta bien? - Siiiiiiii...... - Descansen niños.
Flora se acercó a una vela y la apagó.
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