Estaba frente a su armario buscando algo que ponerse, era la primera vez que salia en plan de cita con Minhee y no sabía que ponerse, sabía que para su novio el se veía hermoso incluso si llevaba puesta una naranja pero el quería verse bien, usando algo que fuera de acuerdo a la ocasión, que se notara que le importaba pero que no se notara demasiado el esfuerzo.
Pasaron al rededor de cuarenta minutos y aún estaba tirado sin saber que usar, estaba a punto de entrar en una crisis pero debía darse prisa o llegaría tarde.
Por fin se decidió y se puso algo simple, se sintió satisfecho de como se veía, pensó que era el tipo de persona al que todo s le ve bien y sonrió orgulloso por ello, aunque pensándolo bien para el Minhee era el que por más que se pusiera o se quitara siempre se veía mejor que nadie, aún si no llevaba puesto nada... recordó era el cuerpo de Minhee sin llevar nada puesto y puso su mejor sonrisa de estúpido enamorado.
Sacudió la cabeza deshaciéndose de esos pensamientos, estaba pensando mucho en eso y la verdad mentiría si dijera que se sentía como un pervertido, lo que lo hacía aún más pervertido, claro, eso si se lo dijera a alguien pero el se sentía bien.
— Ey, voy a salir y quizá llegue hasta mañana, por cierto, ¿No tenías una cita?— agradeció a Minjae mentalmente por sacarlo de su transe, si se quedaba más tiempo dejaría plantado a su cita.
Miró la hora y salió corriendo de su casa encontrando en la esquina al dueño de la razón por todo lo que hacía últimamente.
— ¿A dónde corres?, Yo vendría por ti, ¿Lo olvidaste?— lo tomó del brazo y ambos sonrieron un poco.
Fueron a un parque que quedaba cerca, compraron sus helados y se sentaron en un buen lugar para poder hablar tranquilamente de lo que quisieran o simplemente disfrutar de la hermosa compañía que tenían.
— Minhee— llamó.
— ¿Si?— lo miró.
— Ayer cuando te encerré en el baño me dijiste que me arrepentiría— pausó.
— Así es—
— ¿A qué te referías exactamente?— tenía la curiosidad encima, quería saber que tan caro iba a pagar ese precio.
— Ya lo verás, solo puedo decirte que no será un completo castigo— respondió seguro y Hyeongjun asintió.
Terminaron sus helados y permanecieron un poco más sentados platicando animadamente y bromeando, siempre que estaban juntos no notaban que pasara el tiempo.
El sol estaba por ocultarse y Minhee se ofreció a llevar a Hyeongjun a su casa.
— Gracias por lo de hoy, se sintió bien poder salir contigo— mencionó estando cerca de su casa.
— Gracias a ti por aceptar, me alegra que te haya agradado— jugó con el cabello anaranjado.
Caminaron un poco más y llegaron a casa del menor, ya era de noche y estaba un poco más fresco pero sin llegar a hacer frío.
— Emm...¿Quieres pasar?— preguntó Jun y Minhee asintió, entraron y tomaron asiento en el sillón.
— Hoy no te he besado— mencionó Minhee recibiendo un "No, aún no lo haces, te has olvidado de eso" como respuesta.
Se acercaron lo suficiente para comenzar un beso tranquilo pero a diferencia de antes está vez sus lenguas se conectaron de inmediato.
Hyeongjun fue recostado poco a poco y se iban dejado llevar, la temperatura subía a cada minuto. Minhee se separó agitado.
— Deberíamos parar o terminarás gritando—
— No hay nadie en casa, continúa— lo tomó de la nuca y lo siguió besando, de vez en cuando jalaban sus labios mientas jugaban con sus bocas.
Hyeongjun metió una mano por debajo de la camisa de Minhee haciendo que soltara un suspiro.
Iban a continuar y llevar la situación aún más lejos pero sonó el teléfono de Hyeongjun y se quejó, no contestó y el teléfono siguió sonando hasta que se detuvo, seguían besándose pero el teléfono de Minhee comenzó a sonar repetidas veces.
Hyeongjun tomó el celular ajeno y vió en la pantalla el nombre de su hermano y contestó siendo besado ahora en el cuello.
— ¿Están ocupados?— sonó del otro lado de la línea.
— S-Si, ¿Qué quieres?— le costaba mucho consentrarse, solo quería saber que pasaba y colgaría.
— Solo avisar que ya voy camino a casa, ¿Qué estás haciendo, se escucha algo extraño?— preguntó extrañado el menor.
— Está bien— terminó la llamada y lanzó el móvil a otro.
Siguió dejando que Minhee lo besara por unos minutos y cuando quiso besarlo de nuevo en los labios se separó poniendo un dedo en los labios del más alto.
— Minjae viene para acá, lo haremos otro día— puso cara triste y se levantaron del sillón llendo a la puerta.
— Bueno, nos vemos, descansa— besó su mejilla sonriendo y volvió a su casa dejando a un Hyeongjun emocionado y algo frustrado por ser interrumpido de nuevo.
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Complicado • Minisong
Fiksi PenggemarAmar a una persona es difícil, pero aquí se vuelve más complicado que en una situación en la que tus padres se odian como en la típica historia de amor como Romeo y Julieta. No, para Minhee y Hyeongjun es más complicado porque con sus familias pasa...
