Capitulo III

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Cuando Obito aprende a caminar correctamente sin caerse cada cinco pasos, lo primero que hace es explorar su hogar de arriba a abajo.

La casa de su madre cuenta con dos plantas, el piso superior donde están los dormitorios junto con la oficina de su abuelo y la planta baja donde están la cocina y sala de estar. Su casa está basada en el estilo tradicional con suelos de tatami relucientes, paredes de madera y papel de arroz junto con el clásico engawa y un estanque Koi.

Sin embargo hay una puerta oculta debajo de las escaleras de madera oscura que lleva al segundo piso.

Imagina su sorpresa cuando se da cuenta de que su familia cuenta con una biblioteca subterránea.

La biblioteca en si no es gigantesca pero, sí lo suficientemente grande como para representar dos dormitorios juntos. Tiene un pequeño sofá, unas sillas Zaisu y una mesa baja en un rincón para leer junto con una colección de plantas, colocadas en unas estanterías en la parte posterior iluminadas con luces tenues producidas por sellos.

Plantas que Obito desconoce en mayor parte.

Pero está completamente seguro de que al menos la mitad de ellas son venenosas y mortales.

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La primera vez que Obito se asusta genuinamente es cuando su madre se desmaya en la cocina. Su primer instinto fue examinarla, asi que con pasos torpes se acerco a ella buscando cualquier rastro de sangre. Cuando no haya ninguna siente un ligero peso menos sobre sus hombros.

Obito es pequeño y por mucho que quiera ayudarla, él sabe que no puede hacerlo por lo que busca con urgencia a su abuelo. Tan rápido como sus pequeñas piernas regordetas se lo permiten Obito trepa por las escaleras hacia él segundo piso, tropesando varias veces entre los altos escalones pero sin rendirse en llegar a su meta "¡Oji-chan! ¡Oji-chan!" Obito grita mientras corre a la oficina de su abuelo y abre la puerta de golpe.

Su abuelo se levanta rápidamente de su escritorio y deja los documentos de lado, se acerca a Obito con una mirada preocupada "¿Que sucede Obito-kun?"

"Okaa-san se desmayó en la cocina" Obito exclama angustiado con pequeñas lagrimas involuntarias en sus ojos.

Su abuelo desaparece en un borrón de velocidad y al siguiente momento que Obito lo ve él está llevando a su madre por el pasillo hacia su habitación y acomodandola en su cama.

"Su calor está volviendo" Escucho decir al mayor mientras entraba en la recamara

Su abuelo saca un trapo del buró junto a la cama y lo humedece con su Chakra, poniéndolo después sobre la frente de su madre con suavidad.

¿Acaba de sacar agua del aire?¿No se supone que los Uchihas son incompatibles en gran medida con ese elemento?, Ni siquiera Madara fue capaz de controlarlo a la perfección, solo cuando poseyo su Rinnegan fue capaz de hacerlo.

Obito frunce el ceño mirando el rostro sonrojado de su madre "¿Okaa-san está bien? ¿De qué calor hablas Oji-chan?"

Su abuelo acomoda la almohada de su madre y se deja caer cansadamente en la silla al lado de la cama donde su madre duerme.

Su abuelo se pasa una mano por el rostro y suspira "obito-kun ¿alguna vez te has dado cuenta del olor que desprende tu Okaa-san?" Obito asiente y mira a los ojos oscuros de su abuelo "Bien, eso es un comienzo...para empezar la población se divide en tres categorías; primero están los alfas, ellos son..."

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Ese día Obito descubre la pequeña diferencia de la que habló el Sabio de los Seis Caminos sobre este nuevo mundo y el mismo día Obito promete darle una patada al Sabio en las bolas la próxima vez que lo vea. Que se note que Obito puede ser una pequeña mierda vengativa cuando quiere.

Uniendo lo PerdidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora