Capitulo XLVII

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"Vamos Mi-chan" Obito arrullo dulcemente al pequeño paquete de alegría que era Kagami "Vamos cariño, tu puedes" Obito extendió sus brazos al frente de donde estaba arrodillado en el piso.

Kagami soltó una risa y trató de dar un paso con sus piernas temblorosas "¡Mama!" Extendió sus pequeños brazos y le dio una sonrisa desdentada. Obito lo atrapó cuando se tropezó en su tercer paso y lo arrulló felicitándolo por sus primeros pasos "Mama" Kagami gritó feliz y Obito le sonrió haciéndole cosquillas.

Mientras el infante reía feliz, Obito recordó bruscamente como el pequeño Mi-chan aprendió esa palabra y quienes eran los culpables.

Ryota e Itama.

Tanto Itama como Ryota caminaron con cautela y miedo a su alrededor durante ese tiempo, bueno era de esperarse que después de pasar años con él desarrollaran algún sentido de autoconservación cuando él estaba furioso, incluso ellos nunca se comportan así cuando Kakuzu se enojaba.

Obito se había vuelto particularmente asesino durante esas fechas, él estaba realmente furioso porque le enseñaron a Kagami a decirle Mamá, cuando él era su padrino y Kagami su ahijado.

Técnicamente Obito sería un Tío para Kagami, pero los idiotas de sus alumnos tenían que decirle a Kagami que Obito era su Mama.

Y eso es lo que lo enfureció, si bien es cierto que Obito lo está criando, él no es su madre, su madre es y siempre será Uchiha Sana y Obito no piensa quitarle ese lugar alguna vez.

Obito no quiere que Kagami pase por lo que pasó en su primera vida.

Obito perdió la cuenta de cuántas veces lloró en los brazos de su abuela por los comentarios mordaces que le lanzaban en el Clan porque su padre se casó con una civil poco agraciada.

Obito ni siquiera supo el nombre de su madre hasta que se volvió genin.

Kato Sana

Tal vez sea una coincidencia que se llame igual que la amiga de su madre...pero Obito no quiere que Kagami pase por lo mismo, no quiere negarle a Kagami la identidad de su madre...Obito no quiere tomar su lugar cuando no le corresponde.

"...Mama" Kagami lo llamó mientras sus pequeñas manos tocaban las mejillas de Obito.

Aunque siendo sinceros Obito no puede evitar la felicidad que siente en su pecho cuando Kagami lo llama así.

Obito miro los grandes ojos negros y le sonrió, se levanto del piso cargando a Kagami contra su pecho y chasqueo los dedos encendiento los sellos de iluminación debido a que ya estaba oscureciendo y se dirigio al comedor tranquilamente donde había dejado unos deliciosos Dangos, que tanto el como Kagami amaban.

Tal vez realmente son familia o Mama e hijo como dicen los idiotas que tiene por alumnos

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'Un alto al fuego'

Fue la solicitud que enviaron los Senju mediante un águila mensajera hace unas horas y todo el Clan estaba alborotado porque esto era algo que ellos no esperaban, aunque no fue recibido con furia tampoco había particularmente alegría, el Clan en estos momentos estaba indeciso y Obito lo entendía ya que habían estado en guerra con los Senjus durante mucho tiempo y solo fue hasta hace unos años que empezaron a dejar de pelear, en el mejor de los casos se ignoraban.

Y no es que Obito estuviera siendo presumido pero él ya sabía acerca de esto ya que él mismo ayudó a redactar el tratado junto con Tobirama y sabía que los Uchiha lo aprobarían al finalizar la semana y Obito seria convocado a la junta sin duda debido a que el controla el comercio exterior en el Clan, tal como lo fue su madre y si aceptan el tratado el tendría que ofrecer nuevas rutas y caminos para comerciar tanto en la capital como en el Clan.

Hablando del Senju albino, el hombre actualmente estaba en su biblioteca completamente concentrado con sus libros de fuinjutsu que el mismo Obito había escrito y un Ryota a su lado escribiendo furiosamente varios patrones y formas en un gran pergamino.

Obito parpadeo saliendo de sus pensamientos cuando Kagami se rió a carcajadas, desvió la vista de los sellos que decoraban las vigas de madera y miró al suelo donde Kagami estaba sentado en un suave edredón verde que le regaló Itama la semana pasada.

El pequeño volvió a reírse y armar nuevamente la torre de finos cubos de madera.

Obito sonrió y volvió tomó un trago de té y los pergaminos sobre la enfermedad del príncipe Haruka abandonados en la mesa.

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Obito a veces sabía que tenía muy mala suerte y lo sabía justo ahora cuando Madara se dirigía hacia su casa y Obito tenía a un senju bajo su piso.

Suspiró suavemente y miró nuevamente a Kagami asegurándose de que no hiciera una travesura y lo confirmó cuando el niño estaba completamente entretenido metiendo figuras de colores en una caja. Asintió para sí mismo y se acercó a la puerta que guía a la escalera activando los sellos que la ocultaban y bloquearon el paso, sabiendo que si Tobirama lo notaba Ryota le explicaría la situación, a diferencia de Itama que armara un escándalo por los nervios y posiblemente termine rompiendo algo en el proceso,Tobirama pensaría con la cabeza fría.

Tarareo sintiendo el chakra de Madara y supuso que llegaría en unos momentos ya que el hombre prácticamente estaba corriendo a alta velocidad a su casa.

Dejó caer la cabeza en la almohada del sillón y gimió tristemente.

¿Por qué tenía que ser justo ahora que estaba trabajando?

Kagami solo se rió de su miseria.

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En el momento que la puerta sonó, Kagami prácticamente se arrastró al lado de Obito y jalo de sus pantalones alzando las manos en una simple orden de 'Arriba'.

"Tan exigente" Obito se rió entre dientes y tomó al niño en brazos acomodando el pijama azul que llevaba.

Una vez se aseguro que estuviera presentable Obito desató su cabello dejando que cayera sobre sus hombros y espalda. Acomodo su camisa estilo Kimono y fue a atender la puerta, sabiendo que Madara era un hombre desesperado e impaciente.

Abrió la puerta y miro al hombre alto y con largo cabello negro que sobrepasaba su media espalda.

"Obito-"Madara se callo tan pronto como observó a Obito y la pequeña carga en sus brazos.

Obito encontró divertido como el Uchiha más fuerte y temido parpadea tontamente y lo miraba boquiabierto. Obito sintiéndose travieso y queriendo divertirse un poco más sonrió de lado y ronroneo "Madara-kun, ¿Quieres pasar?"

El hombre en cuestión temblo levemente y lo miro con anciosos ojos negros, antes de regresar a su mirada tranquila y pasar a la casa. Obito cerró la puerta y caminó delante de Madara, hacia la sala de estar donde estaba anteriormente con Kagami.

Tan pronto como llegó, colocó a Kagami en el suelo, el niño gateó y comenzó a jugar con sus cubos de madera.

Madara se sentó silenciosamente en el sofá y Obito tomó asiento en el sillón frente a él, cruzando las piernas y mirándolo tranquilamente.

Obito sabía la razón por la que Madara estaba tenso y ansioso.

Esa razón era el pequeño bebe que actualmente se reía en el suelo.

Madara no sabía de la existencia de Kagami, en realidad nadie del Clan con excepción de Hikaku y Ryota lo hacía.

Obito se aseguró de que así fuera debido a que los ancianos podían intentar quitárselo y necesitaba consolidar su puesto hasta el punto en que fuera casi indispensable para el Clan.

Razón por la cual ha estado trabajando más de lo habitual desde hace un año, así como también fue la principal razón por la que asistió junto a Itama a aquella fiesta del Daimyo hace meses y aceleró el proceso para curar al príncipe Haruka y tener una mayor reputación entre la nobleza hasta el punto en que ninguno de ellos se atreviera a cuestionarlo.

"Mi angel" Madara empezó vacilante, Obito solo lo miro "¿Quien es el bebe"

"Ese pequeño" Obito sonrió lentamente mirando a los ojos de Madara "Es mi hijo"

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Uniendo lo PerdidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora