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Interludio de Touka Senju
Fue extraño.
Se recargo contra el marco de la puerta y miro los elaborados planos que estaban en el escritorio de Tobirama, planos que estaba segura que él no había hecho. Conocia a la perfeccion la escritura de Tobirama y pudo notar que la letra era diferente, más redonda, y con ligeras curvas, elegante y perfecta. Los trazos se veían suaves y ligeros, líneas tan delgadas que dudaba que lo hubiera hecho alguien que no fuera un Uzumaki.
Tobirama, un hombre paranoico que desconfía de todos, uno que siempre revisaba más de 10 veces cada pergamino y sello que entraba en el complejo, estaba tranquilamente examinando y elogiando en silencio con los ojos el plano en sus manos. Ignorando la docena de pergaminos con sellos puestos a un lado de su escritorio, todos ellos sellados con el símbolo Uchiha en cera roja.
De hecho el Alfa parecía feliz y satisfecho, Touka diría que parecía orgulloso e incluso presumido.
La última vez que lo vio actuar así fue cuando Itama se volvió director general de la enfermería del Clan Senju, un verdadero milagro considerando que Butsuma había prohibido que nadie excepto mujeres sirvieran como sanadoras. Algo que para disgusto de muchos los ancianos todavía exigían o al menos le exigen a Hashirama. Sin embargo, después de una silenciosa reunión en su oficina los Ancianos dejaron de insistir. ¡Es más! parecían temblar de miedo.
Touka no sabe que pasó ese día, solo que Hashirama estaba almorzando felizmente un bento entregado por su apodada Hime. Una que nadie conocía, cabe recalcar.
Pero Touka sabe bien que Tobirama e Itama saben quien es, pero ambos tienen la boca bien sellada incluso sorpresivamente el chismoso de Hashirsma es silencioso al respecto.
Aquel día los Ancianos entraron hechando espuma de rabia por la boca mientras exigían la destitución de Itama Senju como director del Centro de Sanación.
Los sirvientes murmuraron que debido a su dramática entrada el Bento de Hashirama-sama salió volando por los aires y quedó volcado en el suelo.
Tobirama tampoco sabe lo que pasó después de eso, ni siquiera los sirvientes. Debido a que grandes raíces de madera sellaron la puerta y ni un sonido se escuchó.
Solo después de una hora un grupo de ancianos pálidos y llorosos salió corriendo de aquel lugar.
Desde entonces no se han molestado en venir a la casa de la Familia Principal de Senju.
Touka sonrió levemente y cerró la puerta de la oficina en silencio, prefiriendo no interrumpir a su querido primo.
Desde que se celebró el alto al fuego hace dos semanas el ambiente que rodeaba el complejo cambio; ya no había esa inquietud en el aire que te ponía tenso con cada murmullo o el pánico que venía con cada alarma de ataque enemigo ni el miedo de no ver regresar a tus seres queridos de cada batalla.
Ahora se sentía calmado con una brisa fresca y un sol cálido. Los niños jugaban en vez de entrenar para matar, la enfermería estaba vacía y no llena hasta el punto de explotar por todos los heridos, los campos de entrenamientos abandonados a favor de celebraciones en el Clan, los gritos cambiados por risas, las lágrimas cambiadas por sonrojos y el dolor cambiado por la alegría.
Y todo comenzó por él.
No Hashirama.
No Tobirama ni Itama.
Tampoco Madara Uchiha.
Sino el niño Uchiha que dominó como un rey toda la reunión del alto al fuego. Ese niño que habló, sonrió y conquistó a todos en ese lugar, ya sea a Senjus o Uchihas.
Se dio la vuelta y con un paso tranquilo salió de la casa principal, saludando con una suave sonrisa a los sirvientes mientras se dirigía a su propio hogar, el cual no estaba muy lejos.
Escucho los murmullos de algunas mujeres en el engawa de una casa cercana y noto como todas ellas parecían llevar abanicos de tela, no de madera como se usa tradicionalmente, sino que eran de tela delgada y decorada; casi como encaje.
Su mente instantáneamente se dirigió hacia la primera persona que conoce usando este tipo de abanicos.
Uchiha Obito.
Lo conocieron hace dos semanas y sin embargo, ya era considerado un icono en moda entre los Senju.
Una persona tan singular. Pensó Touka recordando al adorable e inofensivo Uchiha que parecía comportarse como un líder nato.
La primera vez que lo vio, Touka quedó completamente cautivada por aquella hermosa belleza, su rostro adorable y sus encantadores ojos brillantes.
Cuando lo vio llegar pensó que había sido una Kunoichi quien venía con la delegación.
Usaba un tipo de camisa estilo Kimono de color gris claro con líneas negras, una faja de color rojo oscuro en su cintura, pantalones negros y sandalias hasta las pantorrillas.
Con solo ese tipo de ropa destacaba entre los tonos negros y azules que llevaban el resto del contingente Uchiha.
Su largo cabello negro atado en una coleta alta que caía en suaves rizos, brillando en diversos tonos de azul metalico contra la luz del sol.
Su rostro era delgado, con líneas suaves; no un rostro largo o anguloso como el resto de Uchihas. Labios regordetes, nariz pequeña y grandes ojos negros como el abismo pero que contenían un brillo travieso y único que parecía hipnotizar al resto.
Era absolutamente adorable con esas mejillas sonrojadas. Además, parecía indefenso mientras el Uchiha Madara lo escoltaba. Eso alzó más de una ceja entre los Senju.
También era pequeño, parecía una linda muñeca que mostró sus garras ante la impertinente y grosera Anciana Uchiha.
A la Alfa no le sorprendió cuando más de un Senju, sea hombre o mujer pareció hechizado mientras miraban al pequeño Uchiha. Bueno, era de esperarse. Era la primera vez que veían a un Uchiha que no era Shinobi ni luchaba abiertamente en el campo de batalla.
Ellos estaban muy acostumbrados a ver guerreros de cuerpos grandes y ágiles mientras luchaban.
Muchos se preguntaron si esa era la apariencia común entre los Uchiha civiles. Algunos incluso murmuraron que si así son todos ellos entonces debieron acabar la guerra hace mucho.
Sin embargo, mientras miraba hacia el horizonte, justo en dirección al complejo Uchiha no pudo sentir que se había perdido algo importante aquel día.
Sus ojos por alguna razón nunca fueron capaces de dejar al dulce chico, Obito Uchiha. Aunque a diferencia del resto, Touka no lo miro con ojos enamorados. No, ella lo miro con intriga, una curiosidad genuina y pura.
Fue inusual para ella saber que sus sentimientos estuvieran tan desordenados.
Pero la Alfa había encontrado algo familiar en él, pero todavía no sabía lo que era.
Aunque esperaba descubrirlo pronto.
Después de todo había muchas reuniones pendientes todavía, especialmente si Hashirama quería construir su pueblo soñado.
Una parte de ella esperaba que aquel sueño se cumpliera, incluso si solo era para poder conocer más a ese niño Uchiha.
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Uniendo lo Perdido
Fiksi PenggemarUchiha Obito durante su infancia fue alguien tonto e ingenuo confiando ciegamente en los demás, durante su edad adulta fue alguien sanguinario y oscuro, lleno de venganza y remordimientos. Sin embargo, tambien fue manipulado durante toda su vida, pr...
