IX

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MARINETTE:

Este había sido un día complicado y agotador mentalmente.

No solamente había rechazado sentimentalmente a Luka, sino que rondaba un rumor donde supuestamente declaraban a Adrien Agreste muerto.

Desconozco el origen del mismo, pero toda la escuela se volvió loca por esa noticia, sin mencionar que todas sus admiradoras no paraban de llorar por los pasillos.

Este día fue muy agobiante, y la única que sabía la verdad era yo.

Lo único bueno del día fue ver a Adrien, pase más tiempo con él y realmente alegro mi día.

No sé qué diablos me está pasando con Adrien, me sentía diferente a su lado, como si fuera otra persona.

Mi respiración se vuelve caótica cuando pienso en él, miles de corrientes eléctricas recorren mi cuerpo al recordar sus labios sobre los míos y me roban el sueño.

Pero ahora solo tenía sed, y necesitaba agua de la cocina.

Bajo las escaleras con pereza hasta la cocina, y cuando sacio mi sed emprendo el camino de regreso.

Solo que me detengo fuera de la puerta del despacho de mi padre cuando escucho la palabra "Agreste".

No me había inmutado cuando vi la luz colarse por debajo de la puerta, ya que él acostumbra a trabajar hasta tarde.

Pego mi cabeza a la puerta en un intento de escuchar mejor, agudizando el oído para escuchar.

-...Ya tenemos lo que necesitábamos de los Agreste, el chico ya no nos sirve- reconozco la voz de mi padre, al parecer charlando con alguien.

-¿Nos deshacemos de él ahora?- pregunta lo que me parece es la voz de Charles, lo he escuchado hablar muy pocas veces y no estoy segura.

Pero mi estómago se revuelve al escuchar esas palabras.

Sabía que ese día llegaría, pero no quiero aceptarlo.

-No, mi hija está en casa y no quiero problemas con ella, mañana cuando este en la universidad te encargaras de eso- da la indicación mi padre.

Mi corazón se oprime en mi pecho al igual que dejo de respirar, alejándome de la puerta cuando escucho pasos aproximarse.

No miro atrás hasta que estoy en mi habitación. Inhalo con fuerza mientras mantengo mi espalda pegada en la puerta.

Mi pecho dolía con la sola idea de lo que va a pasar en unas horas.

A menos... que yo pueda hacer algo al respecto.

[...]

Espero una hora más o menos para llevar a cabo mi plan, uno que me daba miedo concretar.

Subo el cierre de mi chaqueta hasta mi barbilla, lo que me parecía tonto ya que seguía llevando mi short de pijama y un par de tenis.

No tenía mucho tiempo, son las dos treinta de la mañana, a esta hora los guardias daban una vuelta por toda la casa para supervisar que todo esté en orden y tenía más o menos quince minutos para subir al rubio a mi auto.

Salgo de mi habitación sin hacer ruido y todo sale como lo tengo planeado hasta que estoy en la planta baja.

El despacho está apagado y sé que nadie vigila el sótano.

Bajo lo más rápido que puedo, mi cuerpo tiembla por la adrenalina que recorre mi cuerpo pero no le doy mucha importancia ahora, solo intento enfocarme.

BAD LIFE//FINALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora