XIX

68 9 2
                                        

ADRIEN:

-¿Esta papá en casa?- pregunta Marinette, ignorando completamente la pregunta anterior del tal Charles.

-En su despacho- responde, mirándome en todo momento con desconfianza.

-Perfecto, necesito que alguien se encargue de limpiar el auto de Adrien en menos de una hora- dice, haciéndome una seña para que la siga.

-De acuerdo señorita- responde a nuestras espaldas, mientras nos adentramos en la casa. Es casi tan grande como la mía, solo que los colores le dan un toque más hogareño y cálido.

-No digas nada si no te lo pide, ¿de acuerdo?- me pregunta, a la par que da dos pequeños golpes con su zapato a una puerta de madera.

Asiento y trago grueso cuando un "adelante" se escucha del otro lado, y yo abro la puerta para que ella entre y después yo.

Reconozco al instante al padre de Marinette, el cual levanta la vista y se queda perplejo mirando a su hija.

-¿Qué diablos paso?- pregunta, levantándose de su silla para acercarse a su hija, que todavía lleva algunas manchas de sangre en las manos y vestido.

-Tres idiotas en la carretera- responde ella, acercándose a una puerta detrás del estudio y después regresa con una toalla, intentando limpiar la sangre de su vestido sin éxito- este vestido era nuevo- se queja, sorprendiéndome un poco por no darle tanta importancia al asunto como yo.

-¿Te hicieron algo?- pregunta nuevamente, dejando en claro la furia en sus palabras.

-Lo intentaron, pero alguien intervino- responde ella con una sonrisa ladina, mirándome de reojo.

La mirada del señor también se posa en mí, poniéndome nervioso sin poder evitarlo.

-Ya veo- responde en un tono neutro, cruzándose de brazos antes de mirar a su hija nuevamente- supongo que necesitamos encargarnos de ellos- dice. Lo miro sorprendido antes de mirar a Marinette, la cual fulmina con la mirada a su padre.

-Solo será una visita al hospital- aclara, pero no le creo por el nerviosismo en su voz -subiré a ducharme, comienzo a asquearme- dice con una mueca, cambiando de tema.

-El chico se quedara aquí, tengo varias cosas que hablar con él- sentencia cuando Marinette toma mi brazo.

-¿Qué cosas?- pregunta no muy convencida y con el ceño fruncido.

-Cosas Marinette- responde su padre con el mismo tono. Ella muerde su labio inferior antes de mirarme con preocupación que sustituye por una sonrisa calmada.

Me guiña un ojo antes de abandonar el despacho, dejándome solo con el señor Dupain. Lo veo alejarse a la misma puerta en la que Marinette entro hace unos momentos, y sale con la navaja que me dio mi padre para emergencias y el arma que Marinette le quito a ese tipo, ambas cosas ya limpias.

Me lanza la navaja la cual atrapo en el aire antes de guardarla en mi bolsillo, expectante a todos sus movimientos.

-No necesitamos presentaciones, ¿verdad?- pregunta, caminando esta vez a una vitrina, donde sirve dos vasos de licor y me ofrece uno.

Lo acepto sin rechistar y le doy un trago al mismo tiempo que él, antes de sentarme en la silla frente al escritorio cómo me lo pide.

-Necesito que me digas lo que paso exactamente- me exige. Aclaro mi garganta antes de hablar, no queriéndome saltar ningún detalle.

Era mucho pero vivirlo que narrarlo.

-Entonces no dudaste en ningún momento en dispararle a alguien por mi hija- afirma.

BAD LIFE//FINALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora