porque en un mundo donde los omegas eran cazados y asesinados no había espacio para su amor
𝐀 𝐂 𝐋 𝐀 𝐑 𝐀 𝐂 𝐈 𝐎 𝐍 𝐄 𝐒
『⚘』Historia adaptada tengo el permiso de la autora
『⚘』Bttm ¡!Sana¡! Tps ¡!Tzuyu¡!
『⚘』Autora original: ThaliaDeBarnes
『⚘...
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La omega actuó por instinto, tomando la mano de Tzuyu lamió la palma de esta con su lengua, limpiando la sangre y cerrando la herida con más rapidez, causando un extraño pero agradable sentimiento en el estómago de la alfa.
— Lo siento... – susurro Sana al cuenta darse lo que había hecho, poniendo su mano contra sus labios – Yo...
— No te disculpes – dijo sin quitar su mirada de los ojos de la omega – Es más, si hubiera sabido que lastimándome podía llamar tu atención lo había hecho antes.
Sana frunció el ceño.
— No digas eso ni en broma – pidió, tomando un poco de gaza.
Se sumergieron en un silencio, en donde se observaron a los ojos sin necesidad de decir palabra alguna, siendo interrumpido por el suave ruido de las aves, que estaba a tan solo unos metros de distancia el arroyo y como no, por el sonido de sus corazones retumbando con fuerzas, llamándose la una a la otra igual que dos como imanes.
— Creo que te debo una explicación – hablo Tzuyu mirando el cómo Sana vendaba con delicadeza su mano – Una muy grande explicación.
— No es necesario que me expliques nada, Tzuyu...
— Sí lo es – interrumpió la alfa – Lo mereces porque nosotras teníamos algo... pero al irme lo arruine todo, ¿verdad?
Sana no contesto, tratando de ignorar lo dicho por la pelinegra, no queriendo hacerse falsas ilusiones.
— ¿Y bien? – Pregunto Sana tratando de aliviar el ambiente usando un tono falso de reprimenda – ¿qué tienes para decir a tu favor, Chou Tzuyu?
La pelinegra sonrió de lado con sarcasmo.
— Somi fue quién me forzó, de un día para otro decidió que dejaríamos la casa – confesó – Dijo que iba a convertirme en una alfa ejemplar para la nación.
No fue difícil para la alfa notar el cómo Sana se ha afectado por aquellas palabras, cuando el color desapareció de sus mejillas y funcionó con la mirada perdida los vidrios que ya han sido sacados de la piel de la pelinegra.
— ¿Y funcionó? – Preguntó con la voz más ronca – ¿Te convirtió en la alfa perfecta? – dijo sin poder evitar dejar correr el veneno en su voz.
Tzuyu acarició las muñecas de la omega con los dedos de su mano, mirando a Sana a los ojos.
— Si lo hubiesen logrado no creo que las dos estuviésemos teniendo esta conversación – recordó.
Sana sonrió con algo de ironía.
— No, yo estaría muerta – afirmó con la voz algo rota – tan muerta como todas las demás omegas en este país.
Tzuyu negó con la cabeza.
— Sana...
— Amber me dijo que ustedes se iban a su hogar de caza – la interrumpió la rubia – ¿lo hiciste? ¿Mataste a una omega cuando estabas ahí?