porque en un mundo donde los omegas eran cazados y asesinados no había espacio para su amor
𝐀 𝐂 𝐋 𝐀 𝐑 𝐀 𝐂 𝐈 𝐎 𝐍 𝐄 𝐒
『⚘』Historia adaptada tengo el permiso de la autora
『⚘』Bttm ¡!Sana¡! Tps ¡!Tzuyu¡!
『⚘』Autora original: ThaliaDeBarnes
『⚘...
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— ¿Y las pastillas? Eres una alfa terca, ya dije que debías tomártelas para tus dolores de espalda porque yo no soportare otro de tus quejidos de vieja senil.
Un gruñido escapo de la boca de la mujer, molesta de ser interrumpida en su sueño y a la vez algo ofendida.
— Mujer, déjame en paz, que de lo único que me quejo es de ti y tus gritos insoportables.
El rostro de Amber se puso rojo casi de inmediato y en un acto de costumbre posiciono sus manos sobre las caderas, dispuesta a dar un gran monologo de quejas, pero, fue interrumpida por unas pesadas y desordenadas pisadas que indicaban la entrada de alguien a la casa.
— ¡Señora Minatozaki! ¡Sana envió una carta! ¡ Está firmada por nuestra Sana! – grito Dahyun a la par que junto a Mina entraban a la habitación, teniendo ambas la carta entre sus manos, tironeando de esta para ver quien la leía primero. La mujer se levantó, olvidando su molestia y algo sorprendida.
— N-no digan tonterías – siseo luego de salir del asombro, por primera vez dejando al descubierto un pequeño temblor en su voz
— Es verdad, Amber – afirmo Mina, al fin arrebatando la carta de las manos de su hermana para mostrársela a la alfa – Esta es la letra de Sana, yo misma fui quien le enseño a escribir, podría reconocerla donde sea.
La mujer tomo el papel algo arrugado entre sus manos y lo sostuvo con cuidado, cómo si aquello fue lo más preciado que hubo en el mundo.
Las betas no la detuvieron y nerviosas se acercaron. El ambiente de la habitación cambio y el reino del silencio, teniendo a todos expectantes de esta nueva situación.
Los dedos de Amber temblaron cuando intento abrir la carta, lo bajo ante su propia emoción.
No había sabido de Sana desde hace ya dos años, después que la omega escapara del país junto a Tzuyu y no podía decir que estaba del todo alegre de recibir noticias de su hija ahora. A veces uno prefiere vivir en la ignorancia, pensando que al fin su pequeño había logrado adaptarse, vivir su final feliz.
Porque si no era todo el maldiciendo por así Minatozaki Amber estaba segura que volaría por mundo en busca de su cachorra.
Ante su nerviosismo casi rasga el papel pero las manos de Somi la detuvieron, tomando las de la mujer y apretando estas, entregándole la fuerza y confianza que necesita.
— Vamos, Amber – susurro esta – Que también necesito ver cómo está mi Tzuyu.
Se mi con ternura, para luego abrir el sobre juntas, cada una tomando uno de los papeles que se deslizaron de esta. Amber miro el contenido de su hoja, era una imagen que mostraba a una bebé de ojos grandes y mejillas abultadas, siendo abrazada por una chica de cómo catorce años, sentadas sobre una cama que tenía múltiples juguetes infantiles.