Debilidad

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Sana no se alteró al momento que la sacaron de la cama, no reclamo cuando la bañaron, tampoco se quejó cuando le fregaron la espalda con jabón y a pesar que las heridas dolieran intento no pensar en ellas cuando otra omega — está menos amable y co...

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Sana no se alteró al momento que la sacaron de la cama, no reclamo cuando la bañaron, tampoco se quejó cuando le fregaron la espalda con jabón y a pesar que las heridas dolieran intento no pensar en ellas cuando otra omega — está menos amable y conversadora que Sakura — la obligó a secarse. 

Se volvió a mirar en el espejo, noto que esta vez no hubo joyería alguna en su cuerpo pero sus uñas volvieron a ser pintadas de rosado, su cuerpo fue untado con cremas para parecer aún más saludable y un maquillaje suave adorno su rostro, labios rojos tal cerezas y los ojos con sombras rosa pálido, como los pétalos de rosa que saludaban al sol por las mañanas.

La omega la ayudó a ponerse la bata negra, dándose cuenta del estado de Sana. 

— Ya es hora – dijo y debió notar como eso alteró a la omega ya que agregó: – Respira, no tienes porque preocuparte de no tener clientela, eres completamente hermosa, la gente pujara por ti.

El rostro de la rubia perdió color, sorprendida de la forma en la que la chica malinterpretó su nerviosismo. 

— Gracias por ayudarme – susurro Sana pero el rostro de la mujer se oscureció. 

— No me agradezcas, lo que único que digo es la verdad y con esto va una advertencia – afirmó, poniendo intencionalmente su mano contra la espalda herida de la menor – No intentes hacerte la interesante con los alfas poderosos porque si me entero que me has quitado tan solo un cliente te ira muy mal, ¿esta claro? 

Y presiono, con fuerza y ​​sin piedad. 

— Está claro – dijo con rapidez la rubia, tratando de reprimir un jadeo de dolor. La chica se separó. 

— Me alegro.

Las pestañas de Sana revoloteron, nerviosas

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Las pestañas de Sana revoloteron, nerviosas.

Nunca había visto tanta gente en una sola habitación y el tener una niñez completamente apartada de la sociedad le estaba pasando la cuenta por lo que no pudo evitar alterarse al notar tantos ojos mirándola, tantas manos señalándola, juzgándola con crítica, viendo cuánto valía el  una noche con ella. 

𝐈𝐍𝐍𝐎𝐂𝐄𝐍𝐓  ┇「𝐒𝐀𝐓𝐙𝐔」 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora