Rota

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En cuanto el auto se detuvo Tzuyu tomó entre sus brazos a su omega, tal como si esta fuera un bebé y de esta forma fue que la llevó directo hacia la puerta principal de aquella casa

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En cuanto el auto se detuvo Tzuyu tomó entre sus brazos a su omega, tal como si esta fuera un bebé y de esta forma fue que la llevó directo hacia la puerta principal de aquella casa. Ella sabía que Sana podía caminar por su cuenta pero su loba rasgaba en su interior ante la necesidad de cuidar a su amada, un instinto que solo era calmado cuando la tenía cerca. 

— La llevaré a dormir – hablo, dirigiéndose a Mina – No quiero que nos molesten. 

La beta asintió, sin ganas de reclamar aquello, aún muy afectada de lo sucedido. 

— ¿Qué haremos con la niña? – pregunto Dahyun, mirando como esta aun no se despegaba de su asiento. 

— Ayudala a que se quite el maquillaje y denle un poco de comida – ordenó con rapidez, dirigiéndose hacía las escaleras – Que Somi ni se le acerque. 

No creía que la mujer hiciera nada contra la chica pero en busca de tranquilizar a Sana prefería prevenir. 

— ¿Qué es este lugar? – susurro la omega cuando yo estaba lejos de las demás, poniendo su cabeza contra el hombro de su amada, en un gesto cansado. 

— Aún estamos en la ciudad si eso quieres saber – informó Tzuyu, no queriendo hablarle de SeulGi ni Namjoon, no queriendo que supiera la verdad — Estaremos a salvo. 

La omega sonrió, desganada. 

— No, no lo estamos – afirmó, mirando sus manos, rojas gracias a la sangre ya seca que se fueron en estas – Aquí en Corea nunca estaré a salvo.

Y como si fue posible el corazón de ambas se rompió solo un poco más, porque sus almas habían volado por tanto tiempo en el espacio que la caída aquí en la tierra lo estaba destrozando todo, abriéndole los ojos los horrores de la humanidad, aquella que no conocía que era amar. 

— No debes temer cuando estas conmigo, Sana – murmuró Tzuyu al oído de la mayor para luego besar su coronilla – Estamos aquí, ellos no nos dañaran cuando estas conmigo aquí. 

Pero eso era mentira, una vil mentira que por tanto tiempo creyeron con fervor, como niñas asustadas que rezaban para que las pesadillas no las alcanzaran. La omega ya no creía en ellas porque aunque doliera su pequeño rincón del universo ya había sido corrompido, profanado y quebrado. 

Sana pensó en Sakura, pensó en la pequeña omega que se vieron abajo y la chica que le había dañado la espalda, en lo diferente que era ella con ellas. 

— Si de alguna forma ellos vuelven, si por algún motivo logran tenerme de nuevo... necesito que me prometas algo. 

— Ellos no...

— Matame – interrumpió – Por favor, Tzuyu, prefiero morir entre los brazos de alguien que amo que sobrevivir en ese lugar... prefiero que acabe ahora que engendrar un hijo en un mundo como este. 

𝐈𝐍𝐍𝐎𝐂𝐄𝐍𝐓  ┇「𝐒𝐀𝐓𝐙𝐔」 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora