Y me destruyó de la manera más maravillosa y aterradora de todas, porque beso mi alma, llevándose las alegrías, las motivaciones y esperanzas. Porque desnudo mí interior, convirtiéndose en una necesidad...tan fácil me arrancó el corazón. Destruyó mí...
«Sed»—es lo primero que pienso cuando ya estoy totalmente despierta.
Miro todo a mi al rededor, y obviamente no estoy ni en mi habitación, ni en mi casa.
Pero eso no importa, no veo a Blake, así que me levanto y creo que tal vez puede que esté en el baño. Me apresuro y a lo mejor aún puedo darme una ducha con él.
Abro la puerta ansiosa y..., No está.
El departamento es pequeño, no lo veo por ningún lado, y sinceramente no creo que esté escondido en la alacena.
Busco mi celular y veo la hora.
Son la diez de la mañana ¡Son las diez! Como loca empiezo a buscar mi ropa y me cambio rápido, me hago un moño improvisado y voy acomodando mi vestido mientras salgo del departamento, casi no recuerdo cómo llegué aquí.
Afortunadamente solo hay un pasillo y unas escaleras, entonces encuentro la salida del edificio fácilmente.
En la recepción hay dos chicas hablando, una de pelo tintado color rosa y otra rubia.
—Es ella—oigo que dicen a mi costado.
—Oye tú—me habla la rubia y la miró—¿Sabes dónde está Blake?
—No sabe nada—dice en burla la de cabello rosa—, debe ser otra de sus conejitas, todas las semanas a traído una diferente—rueda los ojos.
Ignoró el comentario y me decido a salir.
—Te pregunté algo—vuelve hablar la rubia.
—No, no se dónde está Blake.
—Tú eres Scarlett ¿No?—pregunta ella y no sé que responder.
—¿Y tú eres?—respondí con otra pregunta.
—Cheryl—sonrió con malicia—. Amiga de Blake, una muy buena e íntima amiga.
Lo que insinuaba en sus palabras y tono de voz, no me gustaba, además de que ella era Cheryl, la Cheryl por la cual llegamos a discutir Blake y yo. La Cheryl que creía la gente que era novia de mí Blake.
Me acerque a ella sin titubear.
—Bueno, íntima y muy buena amiga de Blake—use mi tono de voz con sorna—, le diré que los buscas cuando él vaya a buscarme—sonreí—. Ten un lindo día.
Ahora sí, no deje que me detuviera y me fuí.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En cuanto me bajé del taxi me pare frente al buzón y volví a tomar la correspondencia como siempre.
Uno de los sobres llamó mi atención en especial, lo había visto varias veces, así que lo abrí sin darle muchos rodeos.