Dos de la madrugada...
Tres de la madrugada...
Cuatro de la madrugada...
Cinco de la madrugada...
El sonido de aves que recién se están despertando para iniciar con una jornada laboral nuevamente, suena a lo lejos a través del balcón de la habitación.
Cuando alquilé este apartamento, a pesar de que era pequeño lo que especialmente me encantó fue el hecho de que tenía un balcón. Tender mi ropa y dejarla secar al aire libre con los brillantes y cálidos rayos del sol, parecía una magnifica idea. Pero justo en este momento, esa gran pantalla de cristal que siempre había estado cubierta por las cortinas; está completamente al descubierto, siéndome posible admirar los primeros rayos de luz del día.
La vista seria hermosa y significativa, si estuviera acompañado de mi querido, hermoso, inteligente, capaz, imbécil, amargado, bipolar ¡y estúpido novio! Pero, en cambio estoy sentado en el suelo con la mirada fija a aquella pantalla de vidrio transparente, con un rostro de estúpido y luciendo miserable.
La cabeza me duele, me duele mi virtud, me duelen las piernas y me duele el pecho. Lo único que siento en este momento es puro dolor, tanto físico como emocional. ¿Alguna vez podré comprender a las otras personas?
Derrotado tomé mi celular para ver la hora por quinta vez: seis y media de la mañana... suspiré en cansancio, puesto que después de la pelea o discusión, porque no sé qué carajos sucedió, me quedé sentado en el suelo dejando que la luz nocturna entrara por el balcón, como si con ella pudiera encontrar la respuesta a mis dudas. Y ahora ya no es la luz nocturna la que entra sino la del día, y sigo sin poder entender mi situación.
Hice un intento por levantarme, y tan pronto como puse mi peso sobre las plantas de mis pies, un horrible dolor agudo surgió en mi espalda baja. El dolor fue tan fuerte que terminé por perder la fuerza con la que me había levantado y caí de nalgas contra el suelo, el golpe fue acompañado con un grito de dolor producido por mi garganta sin que pudiera contenerlo. Mi virtud palpitaba, se sentía magullada y un picor rodeaba el anillo de este; por lo que al caer de nalgas el dolor del contacto fue demasiado. Ayer me pareció una buena idea, incluso lo disfruté, sentir como Mew no se contenía por un momento abriéndome hasta más no poder apropiándose de mí. Pero, justo ahora las consecuencias eran demasiadas para sobrellevarlo, no solo mi cuerpo lastimado sino el hecho de que Mew parecía molesto conmigo y no, no es esa molestia que siempre suele llevar, sino que está seriamente molesto.
¿Qué pecado cometí para que se molestara tanto?
¿Tal vez no le gustan los juegos BDSM?
Mientras trataba nuevamente de levantarme y pensar en qué había fallado, escuché los pasos de mi jefe dirigirse hacia mi habitación. Sin llamar a la puerta, entró y sus ojos se abrieron levemente al verme tirado en el suelo sobando mi espalda.
Caminó hacia a mí y me cargó desde mi tren superior del cuerpo, hasta colocarme con sumo cuidado sobre la cama. Ninguno pronunció ninguna palabra durante la acción, ni siquiera un 'buenos días' como solíamos hacerlo. Dirigí mi vista curiosa hacia mi pareja y este parecía muy concentrado en arroparme, porque estaba desnudo... Cuando me dejó estaba desnudo y por la molestia no me había vestido con nada, así que sí, durante toda la madrugada expuse mi cuerpo desnudo al frio aire.
Cuando estuvo satisfecho y convencido de que estaba bien cubierto, se dirigió hacia el balcón y corrió las cortinas provocando que la luz de la mañana se desvaneciera de mi habitación.
Momentáneamente parado de espaldas contra mí, Mew parecía que estaba preparándose para hablar conmigo. Por lo que con apoyo de mis manos y apretando las dientes para soportar el dolor, me senté en una posición no tan dolorosa para mi virtud.
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Mi hombre lobo.
FanfictionContinuación de Mi chico interesante. Mew y Gulf después de los malos entendidos resueltos y aceptación de Gulf por los cambios de su corazón, por fin se convierten en pareja. Sin embargo los secretos que se suponen debían seguir enterrados en el pa...
